*Narra Ana*
Estaba viendo la tele, me había levantado hace un rato y ya me había tomado el desayuno. Sonó mi móvil. Lo cogí para ver quién era. Un mensaje de mi padre, dice que si al final voy a comer en casa o no. Ayer le dije que quedaría por la mañana con Carlos y que aún no sabía si comería con él, pero por la noche lo hablamos y definitivamente decidimos que sí. Respondí el mensaje de mi padre y me fijé en la hora que ponía en la pantalla del móvil. Quedaba media hora para verle y ni me había empezado a arreglar. En eso siempre tardo mucho y como no fuera muy rápido no llegaría puntual. Apagué la tele y corriendo fui a lo habitación, por el camino me tropecé con el cubo de la fregona y cayó algo, pero no le presté ninguna atención. Llegué a mi cuarto, corriendo hice la cama y recogí todo lo que tenía desordenado, abrí el armario y me hice esa gran pregunta. ¿Qué me pongo? Venga Ana, piensa, piensa. Tenía que ser algo bonito pero tampoco muy arreglado. Rebusqué entre mis cajones y toda la ropa que tenía colgada y finalmente y tras haberme probado varios conjuntos previamente, elegí una camiseta de encaje de color turquesa y unos vaqueros cortos de color negro ajustados. Entré en el baño y me lavé los dientes mientras pensaba qué hacerme en el pelo. La verdad es que mi pelo liso ese día estaba bastante bien así que me lo peinaría un poco y punto. Me maquillé lo más rápido que pude y cuando terminé miré la hora en el reloj de mi habitación. Tenía quince minutos para coger el autobús y llegar al lugar en el que habíamos quedado, llegaría como mínimo unos diez minutos tarde. Cogí las llaves y antes de salir de casa me toqué los bolsillos de mis pantalones. El móvil, casi se me olvida. Lo busqué por el salón y la habitación. Nada, no estaba en ningún sitio. Entonces recordé que antes de camino a la habitación me tropecé con algo. Fui corriendo a mirar. ¿Ahora qué hago? Mi móvil estaba dentro de aquel cubo lleno de agua. Perfecto, no me sabía el número de Carlos y ahora encima se quedará esperándome un rato. Tenía que avisarle de alguna manera.
*Narra Elena*
- A ver Fátima, en un rato va a llegar Álvaro, ¿vale?
- ¿Qué Álvaro?
- Álvaro Gango, mi novio. Necesito que te...
- ¡Estás saliendo con Álvaro Gango! - Chilló alocadamente interrumpiéndome.
- Sí y como se lo digas a alguna de tus amigas o a alguien te vas a enterar...
- Bueno, dime cuánto dinero tienes y te diré la cantidad suficiente para pagar mi silencio.
- No, no, no. Tú calladita y con tú dinero, no con el mío. Si seguro que podrás ir a los conciertos y las firmas más fácilmente. - Era genial que tanto mi hermana como yo fuéramos auryners. Siempre era genial cantar con ella todas las canciones de los chicos.
- Bueno, vale, me has convencido. Pero me tienes que decir cómo enamorar a Dani ahora que voy a poder estar más cerca de él.
- No pequeña. Creo que es un poco mayorcito para ti, ¿no? - En ese momento sonó el timbre, abrí y Álvaro pasó dentro de mi casa.
- ¡Es verdad! ¡Esta aquí! - Mi hermana salió corriendo y abrazó rápidamente a Álvaro. - ¿Cómo es que estás con mi hermana? ¿Desde cuándo os conocéis? ¿Te haces una foto conmigo? ¿Me firmas un autógrafo? ¿Y los demás dónde están? - Mi hermana no paraba de hacer preguntas continuamente sin dejar ni siquiera tiempo a Álvaro para responder.
- Fátima, otro día mejor, ¿vale? Mira, os hago una foto y ya mañana o pasado estás más tiempo con él. ¿Te parece bien? - Mi hermana asintió y seguidamente les hice una foto. - Fátima nos vamos ya, comemos fuera así que tienes que esperar a que llegue mamá para que te haga la comida. No líes ninguna fiesta ni traigas a todas tus amigas a casa, que te conozco... - Empezó a sonar el teléfono de mi casa y mi hermana lo cogió.
- ¿Quién es? A vale, ya te la paso. ¡Adiós! - Mi hermana me acercó el teléfono y miré la pantallita en la que aparecía el número de la persona que llamaba. Era Ana.
*Llamada telefónica*
- Hola Ana. ¿No habías quedado con Carlos?
- Sí, pero ya llegó tarde y no me da tiempo a llegar. Dame su número por favor.
- ¿No lo tienes en tu móvil?
- Sí, pero se me acaba de caer al cubo de la fregona así que dudo mucho que funcione en estos momentos.
- ¡Cada vez te pareces más a mí! ¿Te acuerdas de la vez que estábamos todas juntas y se me cayó mi móvil en la fuente? En esa época creo que yo era aún más despistada que ahora, mira que eso es difícil porque...
- Elena, precioso todo, ¡pero necesito su número ya! - Me interrumpió.
- Ya sabes que cuando me pongo a hablar... - Saqué el móvil de mi bolsillo y le dicté el número de Carlos.
- ¡Muchas gracias!
- De nada tonta, anda llámale.
- Voy, ¡adiós! - Las dos colgamos. Álvaro y yo salimos a la calle después de habernos despedido de mi hermana y fuimos a dar una vuelta por Madrid.
*Narra Carlos*
Miré otra vez el reloj, llevaba más de diez minutos esperando y Ana no aparecía. Saqué mi móvil del bolsillo y vi dos llamadas perdidas de un número que no tenía guardado. Volvió a llamar y, puesto que esta vez lo escuché, decidí descolgar para ver quién era.
*Llamada telefónica*
- ¿Si? ¿Quién es?
- ¡Carlos! Te había llamado un par de veces. Lo siento, he tenido un pequeño problema y no he podido estar aún allí.
- ¿Y tu móvil? Te he llamado varias veces...
- Ahora te explico pero, ¡no vale reírse!
- A saber qué le habrás hecho... - Reímos los dos.
- Ahora te cuento. ¿Me esperas allí?
- Claro que sí cielo.
- Muchísimas gracias, ahora te veo. Te quiero rubio.
- Yo más rubia. - Ambos colgamos y poco después Ana llegó.
- ¡Cielo! - Me dijo y seguidamente me besó.
- Muy mal eh. Me has dejado aquí solito esperándote... - Dije poniendo morritos y haciéndome el enfadado.
- Y mi móvil mientras en el cubo de la fregona... - No pude evitar soltar una carcajada mientras Ana se hacía la molesta por mi risa.
- ¿Enserio? - Y reí aún más.
- No te rías, jo. - Se cruzó de brazos al terminar la frase.
- No puedo, para que pare me tienes que dar algo a cambio... - Puse una sonrisa picara.
- ¿Esto? - Ella descruzó los brazos y me dio una pequeña colleja.
- Hombre, yo prefería esto. - La agarré de la cintura y la di un dulce beso. - Mejor, ¿no?
- Yo creo que sí. - Esta vez ella se acercó a mi y me besó, mi móvil volvió a sonar y nos interrumpió.
*Llamada telefónica*
- Hola Álvaro.
- ¿Eres un chico rubio con una camiseta roja y pantalones negros?
- ¿Me ves?
- Sí pero tú a nosotros no... - Por más que miraba no le veía.
- ¿Dónde estás?
- Anda, gírate. - Me di la vuelta y vi al de la barba de la mano de Elena caminando hacia nosotros. Colgué, me guardé el teléfono en uno de los bolsillos de mi pantalón y, de la mano de Ana, me acerqué a la pareja. Iba a ser una buena tarde para todos.
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