*Narra Dani*
Me desperté un poco tarde, esa no he había dormido bastante bien por una razón, por fin estaba saliendo con Rocío. Esa chica es realmente increíble, cuando la dije todo Elena tenía razón, ella pensaba de mi lo mismo que yo de ella.
Cogí el teléfono y la puse un mensaje.
'¡Buenos días princesa! Espero que hayas dormido genial. ¿Por la mañana te veo? Ya sabes que esta tarde hemos quedado todos juntos.
Te amo cielo.'
Lo envié y decidí llamar a Elena, la tenía que volver a dar las gracias.
*Llamada telefónica*
- Hola Dani...
- ¿Te pasa algo?
- Sí, pero bueno... Ya te contaré...
- Bueno... Te llamo para decirte otra vez que muchas gracias por todo en serio, no sé si te lo habrá dicho ya Rocío pero estamos juntos.
- Ya, me lo dijo anoche, ¡enhorabuena Danielo!
- Gracias otra vez. Ahora faltáis Álvaro y tu...
- Ya... - La notaba rara y especialmente con mi anterior comentario sabía que estaba mal.
- Elena, ¿qué ha pasado? - Pregunté algo preocupado.
- No lo sé...
- ¿Estás llorando?
- Creo que ya sabes la respuesta...
- Pero, ¿qué ha pasado?
- Álvaro se ha enfadado conmigo... Pero no sé porqué...
- Pues yo lo voy a saber, voy a llamarle, ahora hablamos. - Y antes de que Elena me dijera nada colgué y le llamé.
*Llamada telefónica*
- ¿Qué quieres? - Respondió algo seco.
- ¿Qué te pasa Álvaro? ¿Qué pasa con Elena?
- Eso debería decírtelo yo a ti ¿no? ¡Enhorabuena!
- ¿Qué? No te entiendo.
- Que os vi ayer Dani, que lo sé todo, no hace falta que me mientas más. Lo que pasa es que de ti no me esperaba esto...
- ¿Que me viste ayer dónde? Álvaro sigo sin entenderte.
- Dani, ¡que os vi a Elena y a ti! Ayer por la tarde, en ese banco, cuando la dijiste que si quería salir contigo y te respondió que sí. Fui a dar una vuelta porque acompañé a Carlos para que viera a Ana y os vi.
- Álvaro no es como tú te piensas. Me estaba ayudando con Rocío.
- Ah vale, te está ayudando con Rocío y te declaras a Elena. Muy lógico todo.
- Me estaba ayudando porque de la manera en la que se lo dije a Elena se lo dije después a Rocío. Estaba practicando lo que la diría porque estaba muy nervioso. Álvaro, yo ahora mismo estoy saliendo con Rocío, déjate de tonterías y llama a Elena porque está realmente mal...
- Dani lo siento...
- Álvaro, a mi no me tienes que pedir perdón , se lo tienes que pedir a ella.
- Tienes razón. Voy a ir a verla, por la tarde te veo. - Y colgó. Por lo menos esa llamada le hizo reaccionar. ¿Se lo diría todo por fin? Más le vale, lleva mucho tiempo esperando...
*Narra Elena*
A saber que habrán hablado Álvaro y Dani... Con esa llamada estaba aún más preocupada y volví a llorar. No sabía que Álvaro me importaba tanto, éramos muy amigos y sabía que sentía algo por él, pero estos últimos días ha sido cuando de verdad me he dado cuenta de que iban a más. Y encima no sabía qué le pasaba...
Me levanté de la cama y fui a desayunar.
- ¿Fátima? - Pregunté elevando la voz para comprobar si había alguien en mi casa.
Nada, ninguna respuesta, otra vez la casa para mí sola. Mi hermana aprovechaba las vacaciones para salir todo el día con sus amigas y yo en casa llorando por un chico.
Fui a la cocina, me preparé un café y cogí un par de galletas para desayunar. Terminé, fui a ducharme y me arreglé un poco porque habíamos quedado todos juntos esta tarde. Estaba nerviosa por lo que pudiera pasar porque seguro que Álvaro iría, o eso creo.
Terminé de vestirme y alguien llamó al telefonillo.
- ¿Quién es? - Pregunté.
- Elena ¿puedo pasar? Necesito hablar contigo. - En ese momento sentí como por un instante mi corazón dejó de latir. No lo esperaba para nada.
- Claro, te abro. - Pulsé el botón que abría la puerta del portal, fui corriendo a mirarme a un espejo, tenía los ojos rojos e hinchados. Abrí la puerta de casa y Álvaro pasó.
- Hola. - Dije un poco cortada y le dí dos besos. Después de esto fuimos a mi habitación.
- Lo siento. - Por fin rompió alguien ese incómodo silencio.
- Álvaro, no sé si sabes que no entiendo nada de esto. - Otra lágrima resbaló por lo mejilla.
- Si me enfadé fue porque te quiero. Porque os vi a Dani y a ti sentados en el banco de aquel parque, cuando él te pidió salir y le dijiste que sí. No hace falta que me lo expliques, ya lo ha hecho él. Si de verdad me sentó tan mal, hizo que llorara, que me enfadara y que sintiera que se me rompía el corazón es porque desde aquel día que te vi en el instituto siento algo por ti y cada vez ha ido a más, hasta el punto en el que creo que realmente estoy enamorado de ti, de tu sonrisa, de esa voz que hace que cada vez que pronuncies una palabra se me acelere el corazón. Que me encantan esas tardes a tu lado, me encanta perderme en tu mirada y al despedirnos decirte que te quiero y pensar que no puedo pasar un día sin ti. Si no hubiera tenido todo este tiempo miedo a una respuesta podría haber cogido tu mano, recorrer las calles y que la gente piense que somos una pareja. Eso es lo que realmente quiero. Me encantaría seguir diciéndote todas las veces que haga falta 'enana', pero esta vez sabiendo que eres mi enana. Creo que eso es todo. Simplemente... Te quiero. - Al terminar vi como alguna lágrima comenzó a estropear su rostro. Álvaro no dejaba de dar vueltas por la habitación, entonces me levanté de la silla que había al lado del escritorio en la que me había sentado y agarré su mano.
- Álvaro, ven. - Le abracé mientras intentaba asimilar todo lo que me acababa de decir. Con una mano acaricié su cara. - Mírame, - Nuestras miradas se encontraron en aquel cuarto. - te quiero. - Y sin pensármelo dos veces le besé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario