*Narra David*
Todos lo estábamos pasando genial. Siempre que salimos todos juntos las tardes son divertidas, pero me sentía un poco extraño, diferente con el resto del grupo. Ahora que Lucía estaba con ese tal Adrián y todos con pareja yo me sentía raro. La verdad es que lo pasaba genial con Lucía, siempre hablábamos muchísimo. Es guapa, simpática, graciosa y la echaba de menos. Me planteé muy pocas veces salir con ella, no me veía tan rápido siendo su novio, pero desde el día de la graduación, cuando la vi besándose con ese chico, no pude evitar que me sentara mal, que no me sacara esa escena de la cabeza y que no parara de pensar en lo que siento por ella.
- Carlos, ya te dije que te iba a ganar. - Dije mientras los dos dejábamos libre aquel juego de la carrera de coches.
- Bueno, ¡pero por muy poquito!
- ¿Por muy poquito? ¿Mientras yo iba primero tú en qué puesto ibas?
- Mmm... No sé... Había tantos coches delante de mí que puede que perdiera la cuenta... - Todos no reímos, a Carlos no se le daba muy bien ese juego, él era más de jugar a los dardos o hacer 'sofing' en eso nadie le ganaba.
- ¿Echamos una partida al villar? - Propuso Ana.
- ¡Vale! Pero que sepáis que ganaré a todos. - Dani siempre era muy bueno en estos juegos, así que seguro que quedaría en alguno de los primeros puestos.
- Pues yo... No sé jugar... - Dijo Rocío tímidamente.
- ¿No sabes jugar? ¿Nunca has jugado? - Preguntó Blas.
- Sí, bueno, he jugado alguna vez, pero soy realmente mala...
- No pasa nada cielo, yo te enseño. - Dani se acercó a Rocío y la besó. Eran una pareja muy reciente, pero se querían mucho.
Al terminar el juego Ana consiguió ganar por muy poco a Dani, que quedó segundo. Rocío y Elena a penas consiguieron colar alguna bola, en varias ocasiones hasta salían disparadas fuera de la mesa, era muy gracioso verlas jugar. Los demás lo hicieron bien, la verdad es que Clara jugaba bastante mejor de lo que yo me pensaba.
- ¿Alguien me puede decir qué hora es? - Preguntó Carlos mientras se ponía las dos manos en la tripa.
- Eres un caso perdido... - Álvaro tenía razón. ¡Este chico siempre con pensando en comida!
- Las nueve menos cuarto. ¿Tomamos algo antes de que Carlos empiece a protestar?
- ¡Sí! - Contestó el hambriento demasiado rápido.
- Carlos, ¿cómo se puede tener tanta hambre tantas veces al día? - Pregunté.
- No lo sé ni yo, pero es que me gusta mucho comer...
- Ya sabes Ana, por su cumple comida, mucha comida. - Comenzó a decir Clara.
- ¡Y chocolate! ¡Mucho, muchísimo chocolate!
- Lo que yo decía, un caso perdido...
Los nueve nos dirigimos a un puesto en el que vendían helados. Había de muchos sabores y tardamos un rato porque Carlos no sabía cual elegir entre todos los sabores de chocolate que había. ¡Seguro que por él se cogía uno de cada sabor!
- Hola chicos... - Todos nos giramos al oír aquella voz conocida.
- ¡Lucía! - Clara fue la primera en acercarse a abrazarla.
- ¿Qué tal todo? ¡Se te echaba ya de menos! - Álvaro se acercó a saludar.
- Hola Lucía, ¡cuánto tiempo! - Dije el último sin demasiadas ganas, me alegraba mucho por verla otra vez, pero por otro lado estaba un poco enfadado y disgustado, no me gustó ver aquel beso.
- Tenía muchas ganas de veros. - Lucía intentó mostrar una pequeña sonrisa. La verdad es que no la veía como antes, estaba mal y eso lo notaba.
- ¿Quieres un helado? Ya sabes que aquí hay uno que no aguanta mucho sin comer y se ha cogido uno. - Ana miró a su pareja.
- ¡Qué rico! - Se escuchó decir a Carlos de fondo.
- No, la verdad es que aún no tengo hambre. Pero gracias de todas formas.
Fuimos a dar una vuelta por el centro comercial. Todos íbamos hablando y Lucía se acercó a mí.
- Tengo que hablar contigo David. - Dijo agarrándome del brazo, me paré y el resto del grupo siguió avanzando de manera que Lucía y yo nos quedamos atrás.
- Dime Lucía. - Toda esta situación era un poco extraña, después de no haberla visto en todo este tiempo y el poco tiempo que la vi aquel día que hicimos el pequeño concierto en el instituto, la echaba de menos, pero por otro lado estaba molesto por lo que pasó, ella no tenía la culpa, lo que realmente me tenía enfadado seguramente sería el no haber sido yo aquel chico. Tampoco tenía muchas ganas de hablar con ella, no estaba de humor y ella era de las últimas personas con las que me gustaría hablar en ese momento.
- Lo siento mucho... - Comenzó diciendo.
- ¿Sentirlo? ¿Por qué?
- David, ya no estoy con Adrián, confundí mis sentimientos, él no era el chico que me gustaba.
- Vaya, cuánto lo siento.
- ¿Te pasa algo?
- No, nada.
- Por lo menos mírame a los ojos, ¿no?
- No, nada. - Repetí parándome y mirándola.
- A ver, cuéntame por qué estás enfadado conmigo.
- Lucía, no estoy enfadado contigo. Y ya está. - No terminaba de creerme.
- David, siento no haber quedado con vosotros estos días.
- En la graduación te podrías haber acercado aunque fuera un momento a vernos, ¿no crees?
- Tienes razón, perdón. - Estuvimos un pequeño tiempo en silencio, prefería callarme a soltar cuatro burradas por estar enfadado. Estar en silencio sería mejor. - ¿No vas a hablar? - Dijo un rato después.
- Es que no tengo nada que decir.
- ¡Chicos! Nosotros tenemos que irnos ya, ¿os vais a quedar? - Preguntó Elena acercándose a nosotros.
- Yo me voy a casa. - Contesté primero.
- Yo también, cojo el bus con vosotras. - Dijo Lucía.
Media hora después cada uno estaba de camino a su casa y yo no paraba de pensar en Lucía, en que la había visto después de este tiempo, en que podría haberme comportado mejor en vez de haberla hablado así. Tenía que pedirla perdón.
*Narra Lucía*
- ¿Qué ha pasado con David? - Me preguntó Clara casi susurrando.
- Puedes decirlo en alto, las demás deberían saberlo. - Las estuve contando la historia con todo tipo de detalles y, hasta que el autobús nos dejó a todas en la misma parada, no dejé de hablar y ellas de hacerme preguntas.
- ¿Y no le has dicho que el chico es él?
- No Rocío, no se lo voy a decir hasta que pase un tiempo y eso suponiendo que se lo diga...
- Yo creo que deberías esperar un poco y decírselo, estos días sal con nosotros y vete acercando a él, vuelve a hablar y reír como antes y a lo mejor no hace falta ni que se lo digas tú, te lo dirá él.- Me aconsejó Elena.
- ¿Tu crees que yo le gusto?
- Yo lo llevo creyendo desde el día de la graduación...
- ¿Por qué Ana?
- Pues está claro, por su reacción, estos días no se le veía tan contento como antes.
- Y la culpable de eso soy yo...
- ¡No digas eso Lucía! - Rocío se acercó a mí y me abrazó.
- Bueno chicas, yo ya me voy. - Elena llegó a su portal y poco después también llegó Ana, las tres restantes nos despedimos dentro de nuestra urbanización.
- ¿Mañana habéis quedado con ellos? - Las pregunté.
- Yo he quedado con Blas, pero los dos solos.
- Yo igual pero con Dani, supongo que las otras dos harán lo mismo.
- Habla con David y queda con él.
- No sé, se le veía bastante enfadado...
- Quien no arriesga no gana Lucía... - Rocío tenía razón, por lo menos tenía que intentarlo.
Un rato después cada una se subió a su casa, vi que en mi móvil estaba encendida la luz que me avisaba cada vez que me mandaban un WhatsApp, lo desbloqueé y lo vi.
'Siento haber estado tan borde contigo Lucía, no debería haberme comportado así, ahora el que tiene que pedir perdón soy yo. Descansa y espero volver a verte muy pronto. ¡Buenas noches! (: '
¿Espera volver a verme muy pronto? Creo que lo mejor sería quedar con él mañana. Sí, seguramente se lo diré, será lo mejor.
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