domingo, 29 de septiembre de 2013

Capítulo 19.

*Narra David*

Lucía estaba tan guapa como siempre. ¿Qué digo? Lo estaba más que nunca. Me fui acercando al lugar en el que habíamos quedado y escuché como ella me saludó.
- ¡Hola guapísima! - Contesté ya a su lado.
- ¿Qué tal todo? - Me preguntó mientras recorríamos aquellas calles.
- Muy bien, por la mañana he estado con los chicos y tal. ¿Qué tal tú?
- Bueno, un día un poco aburrido, pero ahora bien. - Al terminar la frase me mostró aquella sonrisa.
Estuvimos caminando mientras nos contábamos lo que nos había pasado estos días y, a la media hora, decidimos entrar en un Starbucks a tomar algo.
- ¿Subimos a la parte de arriba? - Pregunté y ella asintió. Subimos las escaleras hasta llegar al piso de arriba y, ya con nuestros cafés, nos sentamos en la mesa más cercana.
- Ven, vamos a hacernos una foto con los vasos y la subimos a Instagram. - Lucía se levantó después de decirme esto y, como estaba sentada enfrente de mí, se colocó a mi lado para la foto. - Ya está.
- Me encanta, salimos muy bien. - Contesté al ver en la pantalla del móvil la foto que nos acabábamos de hacer.
- Ya está subida. - Los dos dimos un sorbo a nuestras bebidas. - Espérame un momento, voy al baño, ahora vengo. - Dejó el móvil sobre la mesa y se marchó. La pantalla se iluminó, era un WhatsApp. 'Mi pequeño'. ¿Quién era? No quería mirar, pero necesitaba saber qué la había dicho. No hizo falta desbloquear el móvil para mirar aquel mensaje, eso me facilitó la tarea. 'Cielo, necesito hablar contigo cuanto antes... Te amo.' Increíble. ¿No se supone que lo habían dejado?
- Ya estoy aquí. - Dijo Lucía sentándose sonriente. 
- Me tengo que ir Lucía, tengo que ir a ver a un amigo. Lo siento.  - No quería estar con ella el resto de la tarde si me había mentido.
- No pasa nada, por lo menos he podido estar contigo este ratito. - Los dos nos levantamos, ella para despedirse, yo para irme a mi casa.
- ¡Adiós! - Dije moviendo la mano ya alejado de ella. 

*Narra Álvaro*

- Ya hemos llegado. - Dijo mi pequeña.
- Elena, mira tu pie, ponte hielo ahora mismo. - Dijo Ana señalando el tobillo de la morena del flequillo.
- Sí mamá, no te preocupes. - Los cuatro reímos.
- Bueno chicos, nosotros nos vamos ya. ¡Mejórate! - Dijo Carlos agarrando la mano de Ana para ir a dar una vuelta.
- ¡Hasta mañana! - Dijimos Elena y yo a la vez.
Los dos entramos en la casa. No había nadie más. Mientras ella se tumbaba en su cama yo fui a la cocina para coger el hielo.
- No lo veo. - Dije elevando la voz para que me escuchara.
- Está arriba en el cajón pequeñito del congelador. - Abrí el cajón que ella me indicó y saqué el hielo. Lo envolví en un trapo y me dirigí a su cuarto.
- ¿Te duele mucho? - Dije acercándola el hielo.
- Bueno, un poco. - El paño rozó su tobillo. - ¡Ay!
- ¿Qué pasa? - Dije extrañado.
- Jo, que está muy frío. 
- Creo que eso es normal, pero no estoy muy seguro... - Me acerqué a ella y probé sus labios una vez más.
- ¿Me haces un favor? - Me preguntó incorporándose para hacerme un hueco en el colchón.
- Dime cariño.
- Necesito que abras ese cajón, - Señaló uno de los cajones que había en la cómoda de su habitación. - y me traigas la tobillera.
- ¿Me vas a tener de sirviente?
- Si quieres me levanto yo... - Me dijo bromeando.
- ¡A ver quién llega antes!
- ¿Pretendes que vaya a la pata coja?
- Anda, ya voy yo, pero porque eres tú que si no... - Antes de terminar la frase Elena ya me había callado con un beso. Con un beso perfecto.
- Te quiero. - Me dijo.
- ¿Pero sólo por ser tu sirviente?
- Simplemente por ser tú, el chico del que estoy enamorada. ¿Te parece poco? 
- Me parece que te tengo que decir algo. - Me puse serio para asustarla.
- Álvaro, ¿qué pasa? Cuándo te pones así me asustas...
- Tengo que decirte que yo también me he enamorado. De una chica que por lo menos para mí es perfecta. No es muy alta, es morena y creo que no hay nada que la guste más que bailar. Tiene unas amigas que están un poco locas, como ella, pero no me importa. Al fin y al cabo yo tampoco soy 'muy normal'. - Elena rió. - Quiero decirte que amo con locura a esa chica, que me he enamorado muy rápido de ella y que a su lado la vida es perfecta. Quiero decirte que gracias, gracias por quererme y por estar a mi lado. - Y para terminar, me acerqué a ella hasta que, lentamente uní mi rostro al suyo. - Te amo. - Y la besé.

*Narra Rocío*

- Ah bueno, esta película es muy normal eh... Yo también quiero que me salga una mano de debajo del mueble de la cocina...
- Tss. - Dijo Dani poniéndome un dedo en los labios para que me callara. - Ya verás el final...
- Tú y las películas de miedo que tanto odio...
- No me digas eso... Me haces sentir mal...
- Deberías sentirte mal, ¡esta noche no voy a dormir por tu culpa! - Dije poniendo morritos para hacerme la enfadada.
- ¡Que pava que eres! - Los dos nos reímos y seguimos viendo la película.
Una hora después ya había terminado. La verdad es que tenía razón, el final era bastante bueno, pero no le iba a dar la satisfacción de decírselo para que me dijera 'te lo dije' como solía hacer.
- ¡A que te ha gustado!
- Me ha gustado pasar contigo la tarde, pero la próxima vez elijo yo la película... - Contesté mientras llevaba el cuenco de las palomitas a la cocina.
- Ya veremos... - Dijo siguiéndome y riéndose.
- ¿Cómo que ya veremos?
- Es que luego me pondrás esa de los vampiros y los lobos... - Risa, risa y más risa. Es verdad, la verdad es que pretendía ver Crepúsculo o alguna de la saga. Me encantaban.
- Qué tonto que eres... - Le dije sonriéndole.
- Anda tonta, ven aquí. - Me agarró de la cintura acercándome a él lentamente. - Me encanta tenerte aquí... - Comenzó a entonar susurrando en mi oído.
- ¿Te han dicho alguna vez que eres el rubio más increíble de todos?
- ¿Sólo de todos los rubios?
- Bueno, para qué mentirte, para mí de todos los rubios, morenos, pelirrojos y demás. - Sonrió.
- ¿Tanto me parezco a ti? - Se fue acercando más a mi hasta que mi nariz rozó con la suya. - Yo creo que aquí la única increíble eres tú. - Terminé besándole, no aguantaba ni un segundo más tan cerca de él sin poder besar aquellos labios.

*Narra Blas*

- ¿Mejor princesa? - La pregunté al separarnos.
- Muchísimo mejor. Gracias por poder sacarme una sonrisa chiquitito.
- No se dan boba, para eso estoy. - La cogí las dos manos. - Te quiero.
- Y yo. - Dijo sonriéndome una vez más.
- Pero no tanto como yo cielo. 
- ¿Qué no? Bueno, ¡qué mentirosillo!
- ¿Yo? ¿Mentiroso? Voy a llorar... - La di la espalda haciendo el tonto.
- ¡Uy! ¡Pues me enfado yo también!
- No eres capaz. - La dije volviéndola a mirar y la saqué la lengua.
- La verdad es que no... - Reímos y me acerqué a ella. La di un abrazo y me di cuenta de que otra vez estaba pensando en cuándo me mancharía. Resbalaba otra lágrima en su mejilla haciendo que otra igual resbalara por la mía.
- Clara, te juro que no me vas a perder nunca, te quiero, te quiero muchísimo y eso la distancia no lo va a cambiar. Te llevaré a todos los lados que vayamos, a cada lugar. Haré lo que sea para que, si vuelvo a ver otra lágrima tuya, sea sólo de felicidad.
- Me alegro de tener a la mejor persona del mundo a mi lado. - Y esta vez, ella lloraba de emoción. - Gracias. - Y llegó otro beso mejor que el anterior.

* Narra Lucía*

En cuanto terminé mi café me fui a casa. La verdad es que había estado bastante bien poder haber pasado la tarde con David. Le echaba mucho de menos y, aunque sólo hayamos podido estar juntos una hora escasa, me lo había pasado genial. Saque el móvil del bolsillo del pantalón en el que lo había guardado y vi que tenía un WhatsApp.
'Cielo, necesito hablar contigo cuanto antes... Te amo.' Era de Adrián. Mierda, se me había olvidado cambiar el nombre, aún le tenía como 'Mi pequeño'. Decidí no contestarle, ya lo haría más tarde y, después de guardarle como 'Adrián' metí el móvil de nuevo en mi bolsillo. Me quedé pensando en qué querría. Ya le dije que me equivoqué y que no quería estar con él. Espero que no insista pero, nunca se sabe...

domingo, 22 de septiembre de 2013

Capítulo 18.

*Narra Rocío*

Esta tarde trabajaban mis padres y tenía la casa para mí sola. Antes solía invitar a todas y hablar de nuestras cosas, hacernos fotos o cualquier chorrada. Pero hoy era diferente, había invitado a Dani para ver una película juntos, aún no sabía cual, él me dijo que era una que le gustaba mucho y con un final que me iba a sorprender. ¿Qué sería? ¿Romántica? ¿De acción? ¿De miedo? No, de miedo mejor no, que luego me asusto y chillo. Aunque bueno, para chillar con las películas de miedo ya están Elena y Ana, menudos pulmones que tienen... Recuerdo la vez que fuimos todas a ver Saw en casa de Ana, daban más miedo los gritos de esas dos que la película.
Terminé de comer y recogí la mesa. Fui al baño a lavarme los dientes y empecé a pensar en qué podía ponerme. Tampoco iba a ir arreglada, tan sólo Dani venía a mi casa, pero no quería ir de andar por casa.
- Rocío, nos vamos ya. Llegaremos un poco tarde a casa, que tu padre y yo cenaremos fuera. - Dijo mi madre mientras recorría el pasillo para entrar en el baño en el que estaba.
- Vale, luego os veo. - Dije aclarando mi cepillo de dientes.
- ¡Hasta luego hija! - Escuché decir a mi padre de fondo.
- Adiós papá. - Y tras esto los dos salieron de casa.
Cogí mi iPod y el altavoz que tenía, lo enchufé y, poniendo la música en aleatorio, comenzó a sonar 'Sentado en el banco'. Se me escapó una sonrisa mientras abría el armario.
- No imaginabas que soñaba en secreto que te comía la sonrisa a besos. - Comencé a cantar mientras revolvía las perchas e investigaba la ropa que había colocada en mis cajones. Justo después, mi móvil comenzó a sonar.

*Llamada telefónica*

- ¡Feo!
- Cuando apareciste corriendo hacia mí. - Empezó diciendo Dani.
- ¿Lo escuchas? - Respondí.
- Feliz como una niña comenzaste a decir. - Ignoró mi pregunta.
- Vale, eso es un sí.
- Cielo, ¿a qué hora voy? - Acabó diciendo.
- Mis padres se acaban de ir así que...
- ¿Salgo ya de casa? - Me interrumpió Dani.
- No, aún no. - Contesté rápido. Aún tenía que arreglarme, recoger lo que había dejado por el salón y mi habitación, no me había dado tiempo antes y no quería que viera así la casa.
- ¿Y eso? 
- Ya te explicaré luego bobo, ahora me tengo que vestir y eso, ¿vienes a las cinco y media?
- Ya entiendo, la chicas tardáis mucho en arreglaros. Rocío que no vamos a salir a la calle, no pasa nada, - Rió. - pero bueno, a esa hora me parece bien.
- ¡Pero tampoco te voy a recibir en pijama! - Dani soltó una carcajada.
- Bueno, así aprovecho para echarme la siesta, que hoy estoy muy cansado.
- ¿Eres el bello durmiente? - Pregunté riendo.
- ¿Y tú eres mi princesa?
- Qué tonto eres. Anda, que duermas mucho. ¡Pero luego no llegues tarde!
- Eso intentaré... ¡Te quiero muchísimo!
- Está claro que yo más. - Contesté con una sonrisa tonta que conseguía sacarme cada vez que hablábamos.
- No sé, fíjate que yo creo que no...
- Hazme caso Danielo...
- Lo que diga la princesita. - Reímos y un par de minutos después 'discutiendo' el tema, los dos colgamos.
Como no sabía qué ponerme preferí recoger primero y luego ya decidirme. Quité todas las carpetas y apuntes que tenía en mi mesa y que había utilizado este curso y las guardé en una estantería con los demás libros y cuadernos. Fui al salón y coloqué un poco los cojines del sofá, lo que había de por medio y me volví a mi habitación. Abrí el armario de nuevo y unos veinte minutos más tarde, después de haberme probado varias cosas y haberme mirado en el espejo muchísimas veces, encontré la ropa que me iba a poner. Me vestí y fui al baño. Ese día aún no me había maquillado y ya era hora. Un rato después salí lista para cuando mi rubio viniera.
Me puse a leer algunos tweets que había puesto la gente. Encontré uno de Carlos en el que nombraba a Ana, Álvaro y Elena y ponía el enlace de una foto en la que salían los cuatro. También vi otro de Clara 'Ya echo de menos al bobo este. Quererle es poco.' Creo que hoy todos teníamos los mismos planes o muy parecidos, quedar con nuestra pareja.
Apagué el ordenador en el que estaba cotilleando Twitter y miré el reloj. Faltaban menos de diez minutos para que Dani llegara. Fui a la cocina para ver si había algo para picar mientras viéramos la película. Encontré una bolsa de palomitas de esas que se hacen en el microondas. Decidí calentarla ya para que cuando Dani viniera estuviera todo preparado.
'Pi pi, pi pi', ya estaban listas. Las volqué en un cuenco bastante grande y lo llevé a la mesa del salón, en ese momento alguien llamó al timbre. Miré por la mirilla y vi que detrás de esa puerta estaba mi rubio preferido.
- ¡Dani! - Dije abriendo la puerta.
- Hola cariño. - Tras esto me dio un beso. - ¡Qué bien huele!
- Serán las palomitas. - Dije señalando el cuenco que había dejado en la mesa.
- ¡Palomitas! - Dani corrió hasta el sofá y cogió un puñado de palomitas.
- Creo que no hace falta decir a quién me recuerdas... - Me acerqué hasta él recordando la pequeña obsesión que tiene Carlos con la comida. Bueno, ¡de pequeña nada!
- Mira, esta es la película. - Dani extendió su brazo cogiendo la película que íbamos a ver.
- Presencias extrañas. - Leí la carátula. - ¿De miedo? ¡Qué luego no duermo!
- Ya verás que te gusta, está muy bien.
Pusimos la película y comenzamos a verla. Minutos después ya me había asustado un par de veces.
- Anda, ven aquí. - Me acerqué a Dani y me abrazó. Los dos continuamos viendo aquella película acurrucados.

*Narra Clara*

- ¿Bajas ya chiquitito? - Dije respondiendo cuando Blas descolgó su telefonillo.
- Ya voy, no tardo. - Minutos más tarde Blas ya estaba a mi lado. - ¡Princesa! - Se acercó y me besó.
- ¿Qué tal todo hoy? - Pregunté mientras me cogía de la mano y comenzábamos a andar.
- Muy bien. Magí nos ha dicho varias fechas más de conciertos, ¡en esta gira vamos a ir a todas partes!
- Me alegro cielo. Me encanta que los cinco estéis cumpliendo vuestro sueño.
- ¿Sabes lo que me encanta a mí? Poder estar cumpliendo mi sueño a tu lado.
- Te quiero. - Me aproximé a sus labios y le besé. Probablemente fue el mejor beso de todos.
- ¿Quieres que nos acerquemos al Retiro a dar una vuelta? Está aquí al lado. - Asentí y unos diez minutos más tarde ya estábamos allí.
- Esto lo digo por ti, yo creo que sería mejor que me soltaras la mano. Aquí puede haber auryners y, hablando desde la experiencia, lo primero que sospecharían es que somos pareja. No quiero que ahora empiecen con rumores ni cosas de esas... - Y casi antes de terminar la frase un grupo de adolescentes se acercó a nosotros y le pidieron varias fotos a Blas.
- ¿Cómo te llamas? - Me preguntó una de ellas.
- Clara. - Dije sonriendo.
- ¿Sois pareja? - Preguntó otra de las adolescentes. Me quedé bloqueada y fue Blas quién contestó.
- No, no, es una amiga mía. - Poco después el grupo de chicas se fue y los dos seguimos dando una vuelta. - Creo que esa ha sido la frase que más me ha dolido decir en mi vida.
- No sabía que había gente que fuera tan directa y preguntara tan... De sopetón. - Blas rió, ya estaría acostumbrado pero claro, era la primera vez que me pasaba a mí.
- Ven, vamos a un  parque que hay aquí cerca. - Me volvió a dar la mano y llegamos a un parque bastante retirado. No había nadie y nos sentamos en el banco más próximo. - Aquí no nos molestará nadie.
- Blas... Te voy a echar de menos cuando os vayáis a todos los lugares en los que tenéis conciertos... - Dije bajando la cabeza.
- Anda, mírame. - Levanté la mirada y me encontré con sus ojos, los más bonitos que existían, y con su sonrisa. Me aliviaban, pero no me curaban. - Probablemente en muchos de los lugares a los que vayamos nos podréis acompañar, a las demás les pasará lo mismo y también querrán estar con los chicos. A mí tampoco me gustará estar lejos de ti, sin tu sonrisa, tus abrazos, tus besos. Tengo que decirte que eres perfecta, o al menos para mí, que aunque estemos separados te voy a querer incluso más. - Una pequeña lágrima resbaló por mi mejilla.
- Eres increíble. - Blas me abrazó y consiguió que me olvidara de todo.
- No pequeña, no me parezco tanto a ti. - Me sonrió y nos fundimos en un largo beso.

*Narra Ana*

Íbamos los cuatro caminando y haciendo el tonto, eso era muy normal en nosotros.
- Carlos... ¿Me dejas que me pruebe tu sombrero? - Dijo Elena poniendo sonrisa de niña buena, era raro que no se lo hubiera pedido antes, a ella le gusta mucho probarse sombreros, gafas y cosas así.
- ¿Y quieres que mi hermoso cabello despeinado vea la luz?
- ¡Sí! - Elena se acercó a Carlos y le quitó el sombrero.
- ¡Dámelo! - Elena salió corriendo y Carlos detrás de ella.
- ¡A que no me pillas! - Dijo Elena dándose la vuelta y sacándole la lengua.
- Es como una cría... - Dijo Álvaro sonriendo.
- Y te aviso, está como una cabra. - Le contesté.
- ¿Y tú no? - Me preguntó levantando las cejas.
- Es por su culpa, ¡es una mala influencia!
- Excusas...
- Sí, más bien. - Los dos reímos y vimos como a lo lejos Elena se tropezaba y caía al suelo, seguía siendo la misma torpe de siempre.
Álvaro parecía algo preocupado, la verdad es que se había pegado un buen golpe. Andando rápido nos acercamos hacia ella.
- ¿Estás bien? - Pregunté. Elena no paraba de reír, esa era la primera fase cuando se caía, primero reía, luego explicaba su caída y después se quejaba de lo que le dolía.
- ¿Te has he hecho daño? - Preguntó Álvaro. Mientras Carlos cogía su sombrero y se lo colocaba.
- La tienes que dejar un par de minutos más y se la pasa el ataque de risa. - Dije yo.
- Ay, que golpe más tonto. Creo que me he tropezado con algo y me he caído. - Acabó diciendo Elena, acto seguido se levantó e intentó ponerse de pie. - Pff... Me duele bastante. - Dijo señalando el tobillo izquierdo.
- A lo mejor te lo has torcido. - Dijo el rubio mirándola el pie.
- ¡Otra vez! - Dijimos mi mejor amiga y yo a la vez y nos reímos como si lo hubiera mañana.
- ¿Te lo habías torcido antes? - Preguntó Álvaro ayudándola a incorporarse.
- Sí, dos veces, estoy acostumbrada. Pero que esto luego se me pasa, ¡que yo no me voy a quedar sin piscina!
- Anda, sube. - Dijo Álvaro mientras se disponía a cogerla a caballito.
- Esto lo tengo que tuitear ya... - Dijo Carlos sacándose el móvil de su bolsillo.
Los cuatro acompañamos a Elena a su casa mientras su tobillo cada vez se hinchaba más.

*Narra Lucía*

Ya casi era la hora, yo llegué unos minutos antes, quizás por lo nerviosa que estaba, porque no me gustaba llegar tarde y menos si era porque había quedado con él. Podía sentir como mi pulso cada vez se aceleraba más. Sabía el porqué. Ese chico se estaba aproximando a mí con esa sonrisa de la que, ya segura, estaba enamorada.
- ¡Hola David!

jueves, 19 de septiembre de 2013

Capítulo 17.

*Narra Ana*

Estaba viendo la tele, me había levantado hace un rato y ya me había tomado el desayuno. Sonó mi móvil. Lo cogí para ver quién era. Un mensaje de mi padre, dice que si al final voy a comer en casa o no. Ayer le dije que quedaría por la mañana con Carlos y que aún no sabía si comería con él, pero por la noche lo hablamos y definitivamente decidimos que sí. Respondí el mensaje de mi padre y me fijé en la hora que ponía en la pantalla del móvil. Quedaba media hora para verle y ni me había empezado a arreglar. En eso siempre tardo mucho y como no fuera muy rápido no llegaría puntual. Apagué la tele y corriendo fui a lo habitación, por el camino me tropecé con el cubo de la fregona y cayó algo, pero no le presté ninguna atención. Llegué a mi cuarto, corriendo hice la cama y recogí todo lo que tenía desordenado, abrí el armario y me hice esa gran pregunta. ¿Qué me pongo? Venga Ana, piensa, piensa. Tenía que ser algo bonito pero tampoco muy arreglado. Rebusqué entre mis cajones y toda la ropa que tenía colgada y finalmente y tras haberme probado varios conjuntos previamente, elegí una camiseta de encaje de color turquesa y unos vaqueros cortos de color negro ajustados. Entré en el baño y me lavé los dientes mientras pensaba qué hacerme en el pelo. La verdad es que mi pelo liso ese día estaba bastante bien así que me lo peinaría un poco y punto. Me maquillé lo más rápido que pude y cuando terminé miré la hora en el reloj de mi habitación. Tenía quince  minutos para coger el autobús y llegar al lugar en el que habíamos quedado, llegaría como mínimo unos diez minutos tarde. Cogí las llaves y antes de salir de casa me toqué los bolsillos de mis pantalones. El móvil, casi se me olvida. Lo busqué por el salón y la habitación. Nada, no estaba en ningún sitio. Entonces recordé que antes de camino a la habitación me tropecé con algo. Fui corriendo a mirar. ¿Ahora qué hago? Mi móvil estaba dentro de aquel cubo lleno de agua. Perfecto, no me sabía el número de Carlos y ahora encima se quedará esperándome un rato. Tenía que avisarle de alguna manera.

*Narra Elena*

- A ver Fátima, en un rato va a llegar Álvaro, ¿vale?
- ¿Qué Álvaro?
- Álvaro Gango, mi novio. Necesito que te...
- ¡Estás saliendo con Álvaro Gango! - Chilló alocadamente interrumpiéndome.
- Sí y como se lo digas a alguna de tus amigas o a alguien te vas a enterar...
- Bueno, dime cuánto dinero tienes y te diré la cantidad suficiente para pagar mi silencio. 
- No, no, no. Tú calladita y con tú dinero, no con el mío. Si seguro que podrás ir a los conciertos y las firmas más fácilmente. - Era genial que tanto mi hermana como yo fuéramos auryners. Siempre era genial cantar con ella todas las canciones de los chicos.
- Bueno, vale, me has convencido. Pero me tienes que decir cómo enamorar a Dani ahora que voy a poder estar más cerca de él.
- No pequeña. Creo que es un poco mayorcito para ti, ¿no? - En ese momento sonó el timbre, abrí y Álvaro pasó dentro de mi casa.
- ¡Es verdad! ¡Esta aquí! - Mi hermana salió corriendo y abrazó rápidamente a Álvaro. - ¿Cómo es que estás con mi hermana? ¿Desde cuándo os conocéis? ¿Te haces una foto conmigo? ¿Me firmas un autógrafo? ¿Y los demás dónde están? - Mi hermana no paraba de hacer preguntas continuamente sin dejar ni siquiera tiempo a Álvaro para responder.
- Fátima, otro día mejor, ¿vale? Mira, os hago una foto y ya mañana o pasado estás más tiempo con él. ¿Te parece bien? - Mi hermana asintió y seguidamente les hice una foto. - Fátima nos vamos ya, comemos fuera así que tienes que esperar a que llegue mamá para que te haga la comida. No líes ninguna fiesta ni traigas a todas tus amigas a casa, que te conozco... - Empezó a sonar el teléfono de mi casa y mi hermana lo cogió.
- ¿Quién es? A vale, ya te la paso. ¡Adiós! - Mi hermana me acercó el teléfono y miré la pantallita en la que aparecía el número de la persona que llamaba. Era Ana.

*Llamada telefónica*

- Hola Ana. ¿No habías quedado con Carlos?
- Sí, pero ya llegó tarde y no me da tiempo a llegar. Dame su número por favor.
- ¿No lo tienes en tu móvil?
- Sí, pero se me acaba de caer al cubo de la fregona así que dudo mucho que funcione en estos momentos.
- ¡Cada vez te pareces más a mí! ¿Te acuerdas de la vez que estábamos todas juntas y se me cayó mi móvil en la fuente? En esa época creo que yo era aún más despistada que ahora, mira que eso es difícil porque...
- Elena, precioso todo, ¡pero necesito su número ya! - Me interrumpió.
- Ya sabes que cuando me pongo a hablar... - Saqué el móvil de mi bolsillo y le dicté el número de Carlos.
- ¡Muchas gracias!
- De nada tonta, anda llámale.
- Voy, ¡adiós! - Las dos colgamos. Álvaro y yo salimos a la calle después de habernos despedido de mi hermana y fuimos a dar una vuelta por Madrid.

*Narra Carlos*

Miré otra vez el reloj, llevaba más de diez minutos esperando y Ana no aparecía. Saqué mi móvil del bolsillo y vi dos llamadas perdidas de un número que no tenía guardado. Volvió a llamar y, puesto que esta vez lo escuché, decidí descolgar para ver quién era.

*Llamada telefónica*

- ¿Si? ¿Quién es?
- ¡Carlos! Te había llamado un par de veces. Lo siento, he tenido un pequeño problema y no he podido estar aún allí.
- ¿Y tu móvil? Te he llamado varias veces...
- Ahora te explico pero, ¡no vale reírse!
- A saber qué le habrás hecho... - Reímos los dos.
- Ahora te cuento. ¿Me esperas allí?
- Claro que sí cielo.
- Muchísimas gracias, ahora te veo. Te quiero rubio.
- Yo más rubia. - Ambos colgamos y poco después Ana llegó.
- ¡Cielo! - Me dijo y seguidamente me besó.
- Muy mal eh. Me has dejado aquí solito esperándote... - Dije poniendo morritos y haciéndome el enfadado.
- Y mi móvil mientras en el cubo de la fregona... - No pude evitar soltar una carcajada mientras Ana se hacía la molesta por mi risa.
- ¿Enserio? - Y reí aún más.
- No te rías, jo. - Se cruzó de brazos al terminar la frase.
- No puedo, para que pare me tienes que dar algo a cambio... - Puse una sonrisa picara.
- ¿Esto? - Ella descruzó los brazos y me dio una pequeña colleja.
- Hombre, yo prefería esto. - La agarré de la cintura y la di un dulce beso. - Mejor, ¿no?
- Yo creo que sí. - Esta vez ella se acercó a mi y me besó, mi móvil volvió a sonar y nos interrumpió.

*Llamada telefónica*

- Hola Álvaro.
- ¿Eres un chico rubio con una camiseta roja y pantalones negros?
- ¿Me ves?
- Sí pero tú a nosotros no... - Por más que miraba no le veía.
- ¿Dónde estás?
- Anda, gírate. - Me di la vuelta y vi al de la barba de la mano de Elena caminando hacia nosotros. Colgué, me guardé el teléfono en uno de los bolsillos de mi pantalón y, de la mano de Ana, me acerqué a la pareja. Iba a ser una buena tarde para todos. 

sábado, 14 de septiembre de 2013

Capítulo 16.

*Narra David*

Todos lo estábamos pasando genial. Siempre que salimos todos juntos las tardes son divertidas, pero me sentía un poco extraño, diferente con el resto del grupo. Ahora que Lucía estaba con ese tal Adrián y todos con pareja yo me sentía raro. La verdad es que lo pasaba genial con Lucía, siempre hablábamos muchísimo. Es guapa, simpática, graciosa y la echaba de menos. Me planteé muy pocas veces salir con ella, no me veía tan rápido siendo su novio, pero desde el día de la graduación, cuando la vi besándose con ese chico, no pude evitar que me sentara mal, que no me sacara esa escena de la cabeza y que no parara de pensar en lo que siento por ella.
- Carlos, ya te dije que te iba a ganar. - Dije mientras los dos dejábamos libre aquel juego de la carrera de coches.
- Bueno, ¡pero por muy poquito!
- ¿Por muy poquito? ¿Mientras yo iba primero tú en qué puesto ibas?
- Mmm... No sé... Había tantos coches delante de mí que puede que perdiera la cuenta... - Todos no reímos, a Carlos no se le daba muy bien ese juego, él era más de jugar a los dardos o hacer 'sofing' en eso nadie le ganaba.
- ¿Echamos una partida al villar? - Propuso Ana.
- ¡Vale! Pero que sepáis que ganaré a todos. - Dani siempre era muy bueno en estos juegos, así que seguro que quedaría en alguno de los primeros puestos.
- Pues yo... No sé jugar... - Dijo Rocío tímidamente.
- ¿No sabes jugar? ¿Nunca has jugado? - Preguntó Blas.
- Sí, bueno, he jugado alguna vez, pero soy realmente mala...
- No pasa nada cielo, yo te enseño. - Dani se acercó a Rocío y la besó. Eran una pareja muy reciente, pero se querían mucho.
Al terminar el juego Ana consiguió ganar por muy poco a Dani, que quedó segundo. Rocío y Elena a penas consiguieron colar alguna bola, en varias ocasiones hasta salían disparadas fuera de la mesa, era muy gracioso verlas jugar. Los demás lo hicieron bien, la verdad es que Clara jugaba bastante mejor de lo que yo me pensaba.
- ¿Alguien me puede decir qué hora es? - Preguntó Carlos mientras se ponía las dos manos en la tripa.
- Eres un caso perdido... - Álvaro tenía razón. ¡Este chico siempre con pensando en comida!
- Las nueve menos cuarto. ¿Tomamos algo antes de que Carlos empiece a protestar? 
- ¡Sí! - Contestó el hambriento demasiado rápido.
- Carlos, ¿cómo se puede tener tanta hambre tantas veces al día? - Pregunté. 
- No lo sé ni yo, pero es que me gusta mucho comer...
- Ya sabes Ana, por su cumple comida, mucha comida. - Comenzó a decir Clara.
- ¡Y chocolate! ¡Mucho, muchísimo chocolate!
- Lo que yo decía, un caso perdido...
Los nueve nos dirigimos a un puesto en el que vendían helados. Había de muchos sabores y tardamos un rato porque Carlos no sabía cual elegir entre todos los sabores de chocolate que había. ¡Seguro que por él se cogía uno de cada sabor!
- Hola chicos... - Todos nos giramos al oír aquella voz conocida.
- ¡Lucía! - Clara fue la primera en acercarse a abrazarla.
- ¿Qué tal todo? ¡Se te echaba ya de menos! - Álvaro se acercó a saludar.
- Hola Lucía, ¡cuánto tiempo! - Dije el último sin demasiadas ganas, me alegraba mucho por verla otra vez, pero por otro lado estaba un poco enfadado y disgustado, no me gustó ver aquel beso.
- Tenía muchas ganas de veros. - Lucía intentó mostrar una pequeña sonrisa. La verdad es que no la veía como antes, estaba mal y eso lo notaba.
- ¿Quieres un helado? Ya sabes que aquí hay uno que no aguanta mucho sin comer y se ha cogido uno. - Ana miró a su pareja.
- ¡Qué rico! - Se escuchó decir a Carlos de fondo.
- No, la verdad es que aún no tengo hambre. Pero gracias de todas formas. 
Fuimos a dar una vuelta por el centro comercial. Todos íbamos hablando y Lucía se acercó a mí.
- Tengo que hablar contigo David. - Dijo agarrándome del brazo, me paré y el resto del grupo siguió avanzando de manera que Lucía y yo nos quedamos atrás.
- Dime Lucía. - Toda esta situación era un poco extraña, después de no haberla visto en todo este tiempo y el poco tiempo que la vi aquel día que hicimos el pequeño concierto en el instituto, la echaba de menos, pero por otro lado estaba molesto por lo que pasó, ella no tenía la culpa, lo que realmente me tenía enfadado seguramente sería el no haber sido yo aquel chico. Tampoco tenía muchas ganas de hablar con ella, no estaba de humor y ella era de las últimas personas con las que me gustaría hablar en ese momento.
- Lo siento mucho... - Comenzó diciendo.
- ¿Sentirlo? ¿Por qué?
- David, ya no estoy con Adrián, confundí mis sentimientos, él no era el chico que me gustaba.
- Vaya, cuánto lo siento.
- ¿Te pasa algo?
- No, nada.
- Por lo menos mírame a los ojos, ¿no?
- No, nada. - Repetí parándome y mirándola.
- A ver, cuéntame por qué estás enfadado conmigo.
- Lucía, no estoy enfadado contigo. Y ya está. - No terminaba de creerme.
- David, siento no haber quedado con vosotros estos días. 
- En la graduación te podrías haber acercado aunque fuera un momento a vernos, ¿no crees?
- Tienes razón, perdón. - Estuvimos un pequeño tiempo en silencio, prefería callarme a soltar cuatro burradas por estar enfadado. Estar en silencio sería mejor. - ¿No vas a hablar? - Dijo un rato después.
- Es que no tengo nada que decir.
- ¡Chicos! Nosotros tenemos que irnos ya, ¿os vais a quedar? - Preguntó Elena acercándose a nosotros.
- Yo me voy a casa. - Contesté primero.
- Yo también, cojo el bus con vosotras. - Dijo Lucía.
Media hora después cada uno estaba de camino a su casa y yo no paraba de pensar en Lucía, en que la había visto después de este tiempo, en que podría haberme comportado mejor en vez de haberla hablado así. Tenía que pedirla perdón.

*Narra Lucía*

- ¿Qué ha pasado con David? - Me preguntó Clara casi susurrando.
- Puedes decirlo en alto, las demás deberían saberlo. - Las estuve contando la historia con todo tipo de detalles y, hasta que el autobús nos dejó a todas en la misma parada, no dejé de hablar y ellas de hacerme preguntas.
- ¿Y no le has dicho que el chico es él?
- No Rocío, no se lo voy a decir hasta que pase un tiempo y eso suponiendo que se lo diga...
- Yo creo que deberías esperar un poco y decírselo, estos días sal con nosotros y vete acercando a él, vuelve a hablar y reír como antes y a lo mejor no hace falta ni que se lo digas tú, te lo dirá él.- Me aconsejó Elena.
- ¿Tu crees que yo le gusto?
- Yo lo llevo creyendo desde el día de la graduación...
- ¿Por qué Ana?
- Pues está claro, por su reacción, estos días no se le veía tan contento como antes.
- Y la culpable de eso soy yo...
- ¡No digas eso Lucía! - Rocío se acercó a mí y me abrazó.
- Bueno chicas, yo ya me voy. - Elena llegó a su portal y poco después también llegó Ana, las tres restantes nos despedimos dentro de nuestra urbanización.
- ¿Mañana habéis quedado con ellos? - Las pregunté.
- Yo he quedado con Blas, pero los dos solos.
- Yo igual pero con Dani, supongo que las otras dos harán lo mismo.
- Habla con David y queda con él.
- No sé, se le veía bastante enfadado...
- Quien no arriesga no gana Lucía... - Rocío tenía razón, por lo menos tenía que intentarlo.  
Un rato después cada una se subió a su casa, vi que en mi móvil estaba encendida la luz que me avisaba cada vez que me mandaban un WhatsApp, lo desbloqueé y lo vi.

'Siento haber estado tan borde contigo Lucía, no debería haberme comportado así, ahora el que tiene que pedir perdón soy yo. Descansa y espero volver a verte muy pronto. ¡Buenas noches! (:  '

¿Espera volver a verme muy pronto? Creo que lo mejor sería quedar con él mañana. Sí, seguramente se lo diré, será lo mejor.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Capítulo 15.

*Narra Álvaro*

Por fin. Por fin le había dicho todo lo que sentía. Todo eso que llevaba ocultando desde hace casi un mes y que me dolía no decírselo. Lo mejor de todo había sido ese beso, ese primer beso con ella, la chica de la que realmente estaba enamorado.
Los chicos me decían que no me habían visto así con ninguna otra De las novias que había tenido. La verdad es que yo creo que con ninguna otra chica había sentido esto. La quería demasiado y por fin ella lo sabía.
- Creo que yo más. - La contesté después de ese dulce beso.
- ¿Más? Ten en cuenta que yo te quiero desde hace más tiempo... - Tras decir esto Elena salió de la habitación y fue a la cocina. La seguí y la abracé por la espalda.
- Pues de todas formas yo te quiero mucho, muchísimo Elena. Me encanta saber que por fin estamos juntos. - Ella se giró y me miró.
- ¿Juntos? - Dijo sonriendo.
- Sólo si tú quieres. - Respondí sonriendo más.
- ¿Que si quiero? - Me volvió a besar.
- ¿Eso es un sí? - La agarré de la cintura acercándola aún más a mí.
- Eso es un por supuesto. - Esta vez la besé yo. Era increíble que a partir de ahora pudiera probar sus labios cada vez que quisiera. - ¿Te quedas a comer?
- ¿Y tus padres? 
- Trabajando, llegarán en media hora.
- Ah... Pues... Es que no puedo... Mejor nos vemos luego con todos.
- ¿Tienes miedo a mis padres?
- No... Pero... Es que es muy pronto, ¿no? - Me puse un poco nervioso.
- Álvaro, que es broma, tranquilo que no van a venir hasta las nueve de la noche o así. - Rió y la abracé. - ¡Qué mono estás cuando te asustas!
- Eres mala... - Crucé los brazos y la di la espalda.
- No te pongas así tonto. - Se puso delante de mí, no pude resistir a su sonrisa y sonreí yo también.
- No me pongas esa sonrisa, enana.
- ¡Uy! ¿Por qué? 
- Porque soy incapaz de resistirme. - Comenzó a sonrojarse cuando me escuchó.
- No me digas esas cosas que sabes que me pongo roja...
- ¿Más de lo que estás ahora? - Reímos.
- ¡Tonto! - Elena se puso las dos manos en la cara y corrió hacia el sofá, seguidamente me acerqué a ella.
- ¿Ahora no quieres que te vea?
- No, que roja estoy muy fea.
- Es imposible Elena. Por cierto, ¿qué hora es?
- No sé, espera que miro. - Elena fue a la habitación a buscar su móvil y volvió al salón. - Van a ser las dos.
- ¿Preparamos algo para comer?
- ¡Vale! - Los dos fuimos a la cocina y miramos la comida que podíamos comer. - ¿Lasaña? - Dijo levantando las cejas.
- ¡Sí! - Elevé un poco la voz provocando la risa de Elena.
Preparamos la lasaña y cuando terminamos de comer vimos un poco la televisión y fuimos a la parada de autobús.  Habíamos quedado con los demás en el centro comercial en el que vimos la película todos juntos hace un tiempo.
- Es la siguiente parada, ¿no?- La pregunté.
- ¡Sí! - Los dos nos levantamos de nuestros asientos y cuando llegó la parada nos bajamos y fuimos a la parte de la bolera, ahí habíamos quedado con los demás.
- ¿Lo saben ya las chicas? - Pregunté a Elena refiriéndome a nuestra relación.
- No, prefería darlas una sorpresa y decírselo ahora. Mira, por ahí vienen.

*Narra Clara*

Íbamos todos juntos de camino a la bolera menos Elena y Álvaro, habrían quedado antes.
- Mira, son esos, ¿no? - Dijo Ana y seguidamente vimos como Elena y Álvaro se besaban.
- ¡Por fin! - Los siete nos acercamos a la parejita.
- Bueno, bueno, bueno... - Blas comenzó a hablar agarrado de mi mano.
- ¡Sorpresa! - Contestó el moreno de la barba.
- ¡Enhorabuena chicos! - Me daba un poco de pena que David pronunciara esas palabras, teníamos que encontrar pronto una pareja para él, sinceramente yo creía que acabaría con Lucía, pero las cosas no son así, al menos por ahora...
- ¡Muchas gracias! - Elena se acercó a David y le abrazó.
Todos pasamos a la bolera, cogimos nuestros zapatos y comenzamos a jugar.
- ¡Os voy a ganar a todos! - Dijo Dani antes de tirar, lanzó la bola tiró ocho de los diez bolos.
- Ya veremos rubio... - Cuando llegó el turno de Blas, tiró, seis bolos cayeron.
- Claro Blas, seguro que vas a ser tú el que me gane...
- ¡Voy a ganar yo y punto! - Después de que Blas tirara Elena cogió una de las bolas, la lanzó y tiró un bolo por los pelos.
- ¡Vamos Elena, que con suerte tiras dos! - La dijo Rocío 'animándola'.
- Cuando terminamos las dos partidas fuimos a jugar a los recreativos. 
- Venga, ¿alguien juega conmigo a una carrera de coches? - Dijo Carlos señalando una de las máquinas.
- Vale,  juego yo contigo. - David y Carlos se pusieron a jugar mientras los demás les animábamos. Saqué mi móvil, vi una llamada perdida de Lucía  y la llamé.

*Llamada telefónica*

- Clara... - Dijo en un tono bastante triste.
- Cielo, ¿qué te pasa?
- No debería de haberle dicho que sí, estaba equivocada, ahora David no va a querer ni verme... - Lucía comenzó a llorar.
- Lucía tranquila, relájate, ¿vale? A ver, cuéntame que ha pasado.
- Ya no estoy con Adrián...
- ¿Ya? Pero si...
- He cortado con él, me confundí. - Dijo interrumpiéndome.
- ¿Y eso? ¿Qué ha pasado?
- Clara, a mí él ya no me gustaba, ¿hace cuánto tiempo no os hablaba de él? Pensaba que seguía sintiendo algo por él y le dije que sí, pero estaba equivocada, no es él el que me gusta.
- Lo siento mucho cariño.
- No pasa nada...
- ¿Y cómo es que no es él? ¿Hay otro chico?
- David, se ha portado muy bien conmigo todo este tiempo, comenzó a gustarme, mucho, pero no me daba cuenta y me confundí con todo lo de Adrián. La he cagado Clara... ¿Ahora qué hago?
- Clara, ¿con quién hablas? - Me preguntó Rocío mientras se acercaba a mí. 
- Ya voy, un momento. - La respondí.
- ¿Estás con todos? - Dijo Lucía.
- Eh... Sí, no te hemos dicho nada porque ya nos dijiste antes que no podías...
- No pasa nada, es que necesitaba pensar en todo esto. ¿Está David?
- Sí, si que está.
- ¿Dónde estáis?
- En el centro comercial, ¿vas a venir?
- Sí, necesito hablar con David y pasar una tarde con todos vosotros, tengo que veros, tengo que verle.
- Vale, estamos en la parte de la bolera, ¿aviso a los demás que vienes?
- No, no les digas nada, pero si vais a alguna otra parte dímelo.
- Vale cielo, ahora te veo. - Colgué y fui con los demás, la verdad es que noté a Lucía bastante mal, estaba realmente arrepentida. Espero que esa tarde arreglara las cosas con David.