Había llegado unos diez minutos antes. Me daba igual esperar, quería verla. ¿Desde hace cuánto tiempo me llevaba gustando? Mucho, la verdad es que muchísimo. No hacía falta que nadie me dijera que ella ya tenía novio, ese tal Álvaro del que no paraba de hablar con sus amigas y que tenía en cualquier cuaderno. Cuando me enteré de la noticia me molestó bastante pero, ¿qué más da? Tiene novio pero a mí me va a seguir gustando. He cambiado. Seguramente por la gente con la que me junto últimamente. Adrián me ha hecho ver las cosas de otra manera. ¿Qué más da hacer daño a la gente por conseguir lo que de verdad quieres? Aquí lo único que me importa soy yo. Ese chico ya se puede ir alejando de Elena, si no, ya me encargaré.
Miré hacía los lados para ver si ella venía y efectivamente, ya se estaba acercando hacia el lugar en el que habíamos quedado.
- ¡Hola! ¿Qué tal todo? - Dije una vez que Elena ya estaba a mi lado.
- ¡Hola! Muy bien, ¿y tú? - Nos dimos dos besos y comenzamos a dar una vuelta.
- ¿Yo? Genial la verdad.
- ¡Me alegro! - Ella me sonrió. - Una cosa, no me voy a poder quedar hasta muy tarde porque le había dicho a unos amigos que iría a verles. No te importa, ¿no?
- Eh... No, no pasa nada. - Sonreí yo también para disimular. Como fuera a ver a su estúpido novio dejarían de ser pareja esa misma tarde. Era mi plan.
*Narra Carlos*
Cogí un sombrero, salí de casa y fui al lugar en el que habíamos quedado nosotros, los chicos me estaban esperando.
- ¡Vamos! ¡Tardón! - Así me recibió Blas.
- ¿Y Álvaro? - Pregunté al comprobar que no estaba.
- Otro que llega tarde... - Me respondió David.
- Es ese, ¿no? - Dani señaló a un chico moreno que se acercaba a nosotros. Sí, era nuestro amigo.
- Creo que un día os vamos a tener que enseñar un poquito de puntualidad a vosotros dos. - Habló Blas señalándonos a Álvaro, que ya estaba con nosotros, y a mí.
- Lo siento, ¿a qué hora hemos quedado con las demás? - Preguntó el de la barba.
- A las seis. - Respondió David.
- ¿Y son las? - Pregunté.
- Las... Seis y - Alvaro miró su reloj. - cinco.
- Vamos, ¡que llegamos tarde!
- ¡Pero si estamos aquí al lado! - Dije defendiéndome.
- ¡Pero llegamos tarde de todas formas! - Me respondió Daniel.
- En eso tienes razón. - Le dije. Los cinco seguimos caminando y llegamos a la plaza en la que nos estaban esperando.
-¡Mira que sois tardones! - Dijo Lucía al vernos.
- ¡Perdónanos! Espero que estos ocho minutos de larga espera no te hayan resultado aburridos. - Le contestó David. - Y que conste que la culpa ha sido de Carlos y de Álvaro.
- Oye, ¿y Elena? - Es verdad, hoy también había sólo cuatro chicas, esta vez faltaba la pareja de Álvaro.
- Me ha llamando diciendo que había quedado con un amigo suyo. - Contestó Rocío.
- ¿Con Sergio? - Clara la interrumpió.
- Sí, él le había mandado un mensaje diciendo que hacía tiempo que no quedaban o algo así. Pero más tarde Elena vendrá con nosotros.
- ¿Con Sergio? ¿En serio? Madre mía que mal que cae ese chico... - Ana hablaba enfadada.
- ¿Y eso? - Se podía ver a Álvaro algo triste y preocupado. Lucía miró a Ana haciendo un gesto como para que se cayara.
- No... Nada... No me cae bien. Nada más.
- ¡Bueno! ¿Vamos a algún bar a tomar algo? - Propuso Clara cambiando de tema.
- ¡Por mí vale! - Contestó primero Blas.
- ¡Vale! - Dije.
*Narra Álvaro*
Entramos en el bar más cercano que encontramos. Cada uno pidió su bebida y nos quedamos hablando. Miraba la hora continuamente esperado a que Elena llegara. Los chicos, que saben perfectamente como soy, sabían que a la mínima me ponía celoso. Como al principio, cuando tuve celos de Dani. Sé perfectamente que no había ningún motivo por el que pudiera ponerme celoso en esta ocasión, era un amigo de ella, nada más. Pero me preocupó el comentario que hizo Ana.
- Álvaro, ¿qué te pasa? - Me dijo Rocío.
- Parece que estás en otro lado... - Lucía se dirigió a mí también.
- Nada, nada, estoy bien. - Respondí de manera algo creíble.
- Álvaro, que ahora viene, no te preocupes. - Blas me dio una palmada en la espalda.
- Es que como para no preocuparse... Ese chaval me revienta... - Ana volvió a sacar su ira.
- Ana cállate... - Clara la miró seria.
- ¿Qué te pasa con ese chico? - Pregunté más preocupado.
- Que siempre está ahí en medio. Cuando vino al instituto todo el rato intentando estar con ella.
- La estás cagando Ana... - Susurró Clara.
- ¿Cagándola por qué? Todas sabemos que nos intentaba separar de ella.
- Bueno pero... ¿Eso hace cuánto fue? - Yo seguía haciendo preguntas.
- Pues ahora en junio no estuvo molestando tanto, a mí me ha extrañado que hubieran quedado cuando lo ha dicho Rocío. - Lucía me respondió.
- Pero que no pasa nada. Es porque de pequeños eran muy amigos, por eso querrá pasar tiempo con ella. - Clara intentaba relajar un poco a Ana.
- No, Clara no... Todas sabemos por qué... - Ana cada vez hablaba más enfadada.
- ¿Y entonces por qué?
- Álvaro, ¿por qué va a ser? ¡Ese chico está loquito por Elena! Y no me hace ninguna gracia que esté ahora con ella... - Creo que todos se dieron cuenta de como mi rostro iba cambiando a cada palabra que decía Ana. Había sido sincera pero, ahora si que estaba más preocupado.
- ¿Pero a ella le gusta él?
- Ella siempre decía que él no podía estar por ella, que llevaban mucho tiempo siendo amigos y que nunca tendrían nada. Pero yo tampoco me fío de ese chico. - Rocío ignoró mi pregunta y se puso de lado de Ana. Me lavanté de la mesa y salí del bar a tomar aire. ¿Y si ese chico está intentando algo con Elena? Pero... ¿Y si Elena también sentía algo por él? No, no, no, debía confiar en ella.
- Venga bro, no te preocupes. - Dani salió fuera conmigo.
- No, Daniel, me preocupo joder.
- A ver piensa, ¿Elena va a hacer algo que no deba? ¡Pero si sois la pareja más empalagosa por dios!
- No sé... El caso es que ese chico quiera intentar algo...
- ¿Por qué no la llamas? Así a lo mejor te tranquilizas algo.
- Vale... - Saqué mi móvil del bolsillo y marqué su teléfono.
*Llamada telefónica*
- ¡Hola bobo! - Respondió alegre.
- Hola cariño...
- ¿Te pasa algo Álv?
- No, sólo quería saber si vas a tardar mucho en llegar.
- ¿Ya me hechas de menos?
- Bastante... - Consiguió que riera.
- Anda tonto, paso a mi casa un momento y voy con vosotros, no te preocupes.
- Vale pequeña. Te quiero mucho, ¿vale?
- Yo más, ¿entendido?
- Por dios... Venga, os quiero yo más. - Dani apareció en la conversación.
- ¡Rubio! ¡Tú con Rocío! - Dani sonrió. - Bueno, ahora os veo chicos.
- Hasta luego cielo. - Colgué un poco aliviado.
- ¿Mejor? - Dani abrió la puerta del bar para que pasara dentro con él.
- Voy a ir a por ella Dani.
- ¡Álvaro pero que ya viene! - Comencé a andar en dirección a casa de Elena.
- ¡Dile a los demás que ahora vuelvo!
*Narra Elena*
- Sergio, me tengo que ir ya, que me están esperando mis amigos. - Estábamos al lado de mi casa.
- Vale, no pasa nada...
- Bueno, pues... Ya nos veremos otro día... - Miró algo que había detrás de mí. Fui a girarme pero me agarró fuertemente del cuello acercándome a él. - ¿Qué haces? - Le dije enfadada. Él me acercó aún más y comenzó a besarme, intentaba apartarme pero era imposible, me agarraba contra él con mucha fuerza.
- Este es tu amigo, ¿no? - Escuché detrás de mí a esa persona que era capaz de hacerme la más feliz del mundo. Sus palabras mostraban dolor y a mí me dolieron escucharlas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario