jueves, 10 de octubre de 2013

Capítulo 21.

*Narra Carlos*

Mañana tendríamos concierto por fin. Me encantaba, porque hacía una semana que no teníamos ninguno pero por otra parte tendría que estar separado de Ana y, eso realmente lo odiaba. Como ella y las demás ya tenían vacaciones habíamos pasado los últimos días juntos pero, nosotros hasta finales de julio todas las semanas nos teníamos que ir a una punta de España a cantar. En muchas ocasiones estoy seguro que vendrían con nosotras pero, en el de mañana sería un excepción puesto que ellas no tenían nada planeado para poder acompañarnos a Andalucía y menos ahora que Elena tenía el pie así aunque a ella tampoco la importara mucho su estado.
Miré el reloj y me di cuenta de que ya era bastante tarde y que, si no me acostaba ya, mañana me costaría levantarme. Mandé un par de mensajes directos a Ana, así al menos podíamos hablar con el ordenador,  me lavé los dientes y me fui a dormir para poder madrugar mañana. 

*Narra Elena*

Ya eran más de las doce y parecía que mis padres por fin se iban a dormir. La verdad es que estaba un poco preocupada porque, como Álvaro no se fuera ya a su casa no sé cómo podría madrugar para el concierto de mañana. Mis padres se pensaban que yo llevaba acostada un rato pero no, yo observaba como los ojos del de la barba se iban cerrando poco a poco hasta caer dormido por tercera o cuarta vez esa noche.
Salí al pasillo y comprobé que todas las luces de la casa estaban apagadas. Entonces entré de nuevo en mi habitación.
- Cielo, ya se han ido a dormir, es hora de que te vayas a casa. - Dije mientras le revolvía un poco el pelo.
Él se incorporó y con cuidado salimos sin hacer ruido. Faltaba poco, ya estábamos casi en la entrada y entonces, mi padre apareció.
- Corre, escóndete detrás del sofá. - Susurré a Álvaro. Él me hizo caso y se tumbó en el suelo de manera que no le veía. Mientras fui a comprobar qué quería mi padre. Escuché como entraba en la cocina y se servía un vaso de agua. ¡Uf! No nos había visto. Me di media vuelta y fui al pequeño escondite de Álv.
- Elena, ¿qué haces aquí? ¿No estabas dormida? - La voz de mi padre me asustó.
- Sí... Sí pero, me he despertado y... Me he dado cuenta de que... No tenía el cargador del móvil y no... No sé dónde está... - Dije tartamudeando sin parar, espero que esa excusa sirviera.
- Creo que lo dejaste en tu escritorio, me pareció verlo ahí.
- ¡Muchas gracias! Si es que no sé mirar... - Mi padre hizo un gesto como para que fuera detrás de él y cada uno se fuera a dormir a su habitación correspondiente. - Espera, vete tú a dormir, yo voy a por agua.
- Vale hija, buenas noches. - Suspiré y volví al salón.
- Creo que la próxima vez si llegan tus padres a casa me quedo tranquilamente en el salón. La que estoy liando...
- Anda, no seas tonto, ¡si esto en el fondo es divertido! Pero te tienes que ir ya, que mañana madrugas. - Nos acercamos a la puerta, nos despedimos y, habiendo cerrado sin hacer ruido, volví a la cama. Al final había salido todo bien.

*Narra Blas*

Apagué el despertador. Era temprano y debo reconocer que tenía mucho sueño. Habíamos quedado los cinco a las nueve para coger el Auryncar y dirigirnos hacia Jaén, allí teníamos nuestro próximo concierto. Me incorporé como pude y fui al baño. Tras una buena ducha fui a desayunar y a arreglarme para no llegar tarde.
Una hora después ya estábamos todos allí, bueno no, David tardaba, como la mayoría de veces. Mientras los demás hablábamos.

- ¿En serio? Menudas cosas más raras te pasan... - Dije mientras todos intentábamos asimilar la historia que Álvaro nos estaba contando.
- ¡Esperad! ¡Que ya llego! - Escuchamos decir a David, que se acercaba corriendo.
- Venga tío, que llevamos casi quince minutos esperándote. - Carlos le regañó.
- Lo siento, se me había olvidado poner el despertador. - David entró en el coche al acabar la frase. Todos nos colocamos en nuestros asientos y pusimos rumbo al Sur.

*Narra Clara*

Mis padres hoy se habían ido de viaje y en cuanto me levanté ya no se escuchaba ningún ruido en la casa. Estaba pensando en invitar a las chicas a dormir, siempre que hacemos nuestras pequeñas fiestas lo pasamos genial y en ese momento lo que más necesitaba era reírme. 

''Chicas, ¿os quedáis a dormir hoy a mi casa? ¡Que hace mucho que no hacemos una fiesta!'' Dije por el grupo de WhatsApp.

''¡Siiiiiii! Que estoy muy aburrida, mi pie ya ha vuelto a la normalidad eh, ¡yo hoy me pongo a bailar!'' Contestó Elena. La verdad es que yo no creía que estuviera del todo bien, al fin y al cabo se lo torció hace un día y las veces anteriores se quedaba un mes con muletas, pero ella con tal de bailar...

'' ¡Y yo contigo! ¡Rocío llévate el Just Dance! Fiesta, FIESTAA.'' Se podría decir que Ana y Elena eran tan para cual, siempre pensando en bailar.

'' ¿Ya tienes móvil?'' Contesté yo algo extrañada.

'' Te digo yo que esta lo ha dejado un poco en arroz y en cuanto se ha levantado, lo ha encendido desesperadamente para ver si funcionaba... Jajajajaja.'' Rocío apareció en la conversación.

'' ¡Hombre pues claro! Suficiente que aguanté una tarde entera sin móvil...''

'' ¡Buenos días chicas! Por mí perfecto Clara. Voy a ver a Adrián... Luego os cuento. ¡Os quiero!'' A todas nos desconcertó un poco el mensaje de Lucía. ¿A ver a Adrián? Bueno, por lo menos hoy por fin tenía plan para poder olvidarme un poco de que los chicos se iban de concierto. Me dolía mucho tener que separarme de Blas, aunque llevásemos poco tiempo juntos él siempre estaba ahí apoyándome y dándome cariño. Habría sido difícil no echarle de menos. Pero bueno, pronto volverían a Madrid y en varios conciertos me escaparía con ellos. Este verano prometía.

*Narra Lucía*

Quedaban unos cinco minutos para que llegara la hora. Realmente estaba un poco nerviosa. No sabía lo que me iba a decir y tenía curiosidad. Me peiné por última vez, cogí el móvil y esperé sentada en el sofá a que Adrián llamara al telefonillo.
Casi diez minutos después ya estaba bajando las escaleras, al otro lado del portal él me esperaba.

- Hola. - Dije mientras abría la puerta.
- ¿Qué tal todo Lucía? - Dos besos y salimos de la urbanización.
- Bueno... Bien. - Él se quedó en silencio, no hablaba, sólo sonreía para sí mismo. Empezaba a ponerme aún más nerviosa. - Adrián...
- ¡Dime! - Contestó alegre.
- ¿Qué querías?
- ¿Que qué quería de qué?
- Venga, ahora no me vaciles... ¿Para qué me llamaste? ¿Qué querías? - Elevé un poco el tono de voz, empezaba a enfadarme.
- Esto va a ser divertido...
- ¡Que hables ya! Estás enfadándome...
- Si no eres mía no eres de nadie. - Eso último me asustó.
- ¿Y ahora qué dices? - Me paré en seco.
- Lucía ya sabes que conozco a mucha gente. A mucha, mucha gente...
- Qué miedo... - Me burlé.
- Yo no me lo tomaría a risa. - Hablaba muy serio.
- A ver, si me explicas algo a lo mejor te entiendo...
- No quiero volver a verte con ese chaval.
- ¿Con David?
- Como se llame. Con el que estabas ayer.
- ¿Y por qué no puedo verle? O por lo menos, ¿por qué tú no quieres?
- Ya te lo he dicho antes, si no eres mía no eres de nadie.
- ¡Porque tú lo digas!
- Porque yo lo digo, porque conozco a toda esa gente 'peligrosa' de aquí cerca y porque te podrían pasar muchas cosas. Por eso. - Me callé un momento.
- ¿Por qué me haces esto? 
- Mira, yo no quiero que volvamos, hay muchas por ahí que quieren estar conmigo. No soy como antes Lucía. No te acerques a ese chico si no quieres que te pase algo... O le pase a él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario