miércoles, 16 de octubre de 2013

Capítulo 22.

*Narra Dani*

Habíamos llegado hace un buen rato, hasta habíamos hecho ya la prueba de sonido. Estaba contento, estar sobre un escenario cumpliendo mi sueño era mágico, ver a todos esos miles de personas que se saben la letra de nuestras canciones cada vez que cantamos es una sensación impresionante. Estaba cumpliendo mi sueño, algo por lo que llevaba luchando desde pequeñito y ahora, junto con estos cuatro, todo iba genial. Luchar mereció la pena.

- Dani, ¿pasas conmigo dentro? Quiero ver si hay algo de comida... - Me giré y vi que quien me hablaba era David. Su voz la había reconocido pero, ese comentario era más habitual del rubio.
- ¡Voy! - Los dos nos dirigimos al camerino y cogimos algo de comer.
- ¡No os lo acabéis! - Escuchamos decir a Carlos  mientras se acercaba.
- Ya estaba tardando... - Dijo David.
- Seguro que tendría algo guardado... - Reímos y  justo Carlos entró.
- ¿Así que conspirando contra mí? - Poco después ya estaba comiendo. Ninguno entendía como con tanto sofing y tanto chocolate él seguía manteniéndose en forma.
- Creo que voy a avisar a los demás antes de que te acabes todo. - Dije sacando el móvil de mi bolsillo. Iba en serio, Charlie era capaz de no dejar nada.
- ¡Ni que comiera tanto! - Protestó.
- Carlos tío, ¡pero si hace nada estábamos picando algo! - Dijo Blas mientras entraba con Álvaro.
- Nosotros dos nos vamos, tened cuidado con esta criatura. - Señalé a Carlos y salí del camerino junto a David.

Estábamos sentados en las primeras sillas libres que encontramos. Llevábamos un rato hablando de todo un poco. Le contaba alguna que otra anécdota de la tarde anterior con Rocío mientras él asentía algo callado. Estaba raro, lo notaba.

- David sé sincero.
- Dime. - Respondió un poco sorprendido.
- ¿Qué te pasa? - Él no contestó. Siguió callado mirando... Yo que sé. - ¿Es por Lucía? - En ese momento su expresión cambió. Parecía que había dado en el clavo.
- No sé...
- Sí que lo sabes hermano. Venga, cuéntame, ¿es por el novio ese que tiene?
- Dani lo han dejado. No sé cómo lo haces pero no te enteras de nada... - Rió levemente.
- ¿Lo han dejado ya? ¿Tan pronto?
- Sí, Lucía me dijo algo así como que se había confundido y que no era a él a quién de verdad quería. Ya sabes, cacaos mentales de esos...
- ¿Cuándo te lo dijo? - Le pregunté.
- El otro día cuando nos la encontramos en el centro comercial. - Respondió.
- Ah vale. Ya decía yo. ¡Pensé que habíais quedado vosotros solos o algo así!
- Bueno... También...
- ¿Y no me lo habías dicho? ¿Qué tipo de relación es esta en la que los hermanos no se cuentan las cosas? - Dramaticé para que se riera y lo conseguí. Era raro ver a David disgustado.
- ¿Y Rocío te soporta? - Bromeó riendo.
- Perdona, pero no nos vayamos del tema. ¡Que te crees que los rubios somos tontos!
- A ver... Con ejemplos como Carlos y tú no se demuestra lo contrario...
- Eso me ha dolido bro.
- ¿Quieres que te cuente o no?
- ¡Ah! Ahora si que quieres contármelo, ¿no? Pues adelante, que tengo curiosidad...
- Pues a ver... Lucía y yo quedamos y estuvimos hablando y eso y entramos a tomar algo en un Starbucks. Pedimos nuestras bebidas, subimos a la planta de arriba a buscar una mesa libre y después de estar un rato sentados Lucía me dijo que iba al baño. Se fue y la pantalla de su móvil se encendió porque la habían mandado un mensaje. Acerqué el móvil y en la pantalla salía el WhatsApp que la habían mandado. Ponía de nombre mi pequeño y en el mensaje algo de que necesitaba verla pronto o algo así. Y claro, yo ya no sé si está con el chaval ese, me está mintiendo o qué...
- Porque te gusta. - Contesté decidido.
- Dani, no es que me guste, es que molesta cuando alguien te miente, ¿sabes?
- Yo sigo pensando eso... Bueno, ¿y qué pasó después?
- Volvió y la dije que me tenía que ir. Estaba muy cabreado y no quería pasar el resto de la tarde a su lado.
- ¿Y nada más? - Pregunté.
- No, nada más.
- Pues vaya... ¡Yo quería más emoción!
- ¡Ni que fuera una película Dani!
- Pues poco le falta...
- Es que es muy raro todo...
- ¿Y si le preguntas a las chicas que si sigue con Adrián? - Propuse.
- ¿Y el nombre del que envió en mensaje?
- A lo mejor era su hermano.
- No tiene.
- ¿Su primo?
- ¿Y le pone de nombre mi pequeño?
- A lo mejor es un primo pequeño.
- Y tiene móvil, ¿no?
- Hombre si tiene unos...
- Dani que no. No hay excusas. - Acabó diciéndome David.
- Entonces estás así porque crees que te ha mentido...
- Sí.
- Y no porque te guste...
- Sí. Espera, ¡no!
- ¡Te he pillado!
- ¡Que no! ¡Que me he confundido! ¡Me estabas haciendo muchas preguntas!
- Excusas, excusas...
- ¿Pero qué decís? ¡Se os escucha desde el camerino! - Álvaro apareció.
- Nada, este de aquí, que está hecho un lío... - Respondí.
- Lucía, ¿no?
- ¡Otro! Mira que sois pesados. - David protestó.
- Ahí le has dado. -  Dije chocando a Álvaro.
- Pues era lo primero que se me había ocurrido... Ahora en serio, ¿que pasa?
- Nada, chorradas de este, que saca historias de donde no las hay.
- Sí, seguro...

*Narra Ana*

Siete y media. Elena estaba abajo esperando a que bajara de mi casa. Me faltaba meter el cepillo de dientes en la mochila y todo listo para irnos a casa de Clara. Una vez que había comprobado que no se me olvidaba nada, cerré la mochila, metí mi móvil, ya en buen estado, en mi bolsillo y salí de casa.
Unos diez minutos después Elena y yo ya estábamos en el ascensor subiendo a casa de Clara.
- Oye, ¿y lo que ha dicho Lucía antes? - Me dijo Elena.
- ¿Lo de que iba a ver a Adrián?
- Sí. - Salimos del ascensor. Habíamos llegado a la planta en la que vivía nuestra amiga.
- Ya... Yo tampoco lo entiendo. - Llamé al timbre.
- ¡Hola chicas! - Clara abrió la puerta y las tres nos abrazamos.
- ¿Ya están las demás? - Pregunté al pasar a su casa.
- Sí, están hablando en el salón. - Poco después Elena y yo comprobamos que era cierto, Rocío y Lucía estaban sentadas en el sofá hablando.
- ¡Rocío! - Chillé. - ¿Te has traído el Just Dance?
- Dios mío la que nos espera...
- ¿Eso es un sí? - Elena se acercó a Rocío muy deprisa.
- Me temo que sí...
- ¡Bien! - Gritamos Elena y yo a la vez. Ya nos tendrían entretenidas todo el día.
- Lucía, ¿has visto a Adrián? - Todas miramos a Clara, había sido la primera en atreverse a preguntarlo.
- Eh... Sí... - Parecía algo preocupada.
- ¿Y eso? - Todas tomamos asiento esperando a que Lucía contestara la pregunta.
- Nada, que anoche me llamó diciendo que me tenía que decir una cosa.
- ¿Qué cosa?
- Nada, chorradas suyas... - Lucía sonreía, pero esa era una sonrisa muy falsa, todas sabíamos que la pasaba algo.
- No, no ha colado. Ahora nos cuentas toda la historia y nos dices por qué estás mal. Que se te nota... - Dije.
- No se lo contéis a nadie, ¿vale?
- Vale. - Respondimos a la vez.

Una media hora después Lucía había terminado de contarnos toda la historia. Ya sabía yo que ese chico no era muy adecuado...

- ¿En serio te dijo eso? - Preguntó Elena, seguramente la más sorprendida de todas.
- ¿Creéis que es capaz de hacerle algo a David? - Los ojos de Lucía empezaban a inundarse de preocupación.
- No sé... - Respondió Clara.
- A ver... ¿Alguna conoce a alguien de su grupo o que haya estado con él? - Comenzó diciendo Rocío.
- ¿Qué propones? - Preguntó Clara extrañada.
- Conocemos a Sonia, ¿no?
- ¿La chica que estuvo con Adrián? Creo que aún tengo su número, iba a mi clase el año pasado.
- ¿Para qué la vamos a llamar? - Lucía estaba algo más tranquila.
- Para saber si es verdad. Si ese chico es capaz de hacerle daño a alguien o lo hace para asustarte. - Mientras hablaba, Elena seguía rebuscando entre los contactos de su móvil el número de aquella chica.
- Lo tengo, a ver, marca. Seis ocho... - Llamamos a Sonia. Yo solo esperaba que esto fuera bien y Adrián dejara de molestar...

No hay comentarios:

Publicar un comentario