martes, 22 de octubre de 2013

Capítulo 24.

*Narra Lucía*

Ya me vale, intento despejarme después de cenar dando una vuelta y me encuentro a este. Encima viene borracho. Empezó a decirme que volviera con él y que dejara a David. ¡Encima se cree que estamos saliendo! Este chico cada vez me sorprende más...
- Por favor Lucía. - Me repitió de nuevo.
- ¡Que me sueltes te he dicho! ¡Déjame ya en paz! - Por más que intentaba soltarme no podía.
- ¿Segura?
- Segurísima.
- Luego vendrás a mí pidiéndome perdón. Diciéndome que me quieres y que no puedes vivir sin mí. Entonces seré yo el que me ría de ti. - Cada vez me iba apretando más y más la muñeca que me había agarrado. Ahora estaba muy serio.
- Me encanta el discurso pero suéltame, ¿vale? ¡Qué me haces daño! - Seguía intentando soltarme pero nada, no había manera.
- ¿Entonces estás contra mí? Pues a ver que va a pasar...
- ¡Que me sueltes ya joder! - Grité.
- ¡Déjala en paz! - Reconocía esa voz. Era David. Miré hacia un lado y vi un grupo de gente, al haber oscurecido no reconocía las caras.
Adrián salió corriendo asustado. Menudo personaje... Me viene de chulito y ahora sale corriendo... Aún así tengo miedo de que me pueda hacer algo a mí o a alguno de los chicos o mis amigas.
- ¿Qué hacía ese aquí? - El grupo se acercó hacia mí y pude ver que eran los chicos acompañados de Clara y Rocío.
- No sé... Fui a dar una vuelta después de cenar para ver si estaría mejor y me lo encontré.
- ¿Y qué te ha dicho? - Clara me seguía preguntando.
- Creo que venía de un botellón. Olía muchísimo a alcohol. Me ha empezado a decir que volviera con él, que... Que me arrepentiría de haberle dejado.
- ¿Y qué le has dicho? - Esta vez fue David el que preguntó.
- Que me soltara. Estaba harta de oír sus tonterías.
- ¿Y te ha dicho algo de lo del otro día? - Preguntó Rocío. Al instante se dio cuenta de que no quería que nadie sacara el tema delante de los chicos.
- Eh... Bueno, no...
- ¿Qué te dijo? - David estaba realmente interesado.
- Nada... Sólo bobadas... Como hoy...
- Lucía, ¿por qué no lo dices? A ver, con la pregunta de Rocío la respuesta que nos acabas de dar no cuela y, creo que deberían saberlo...
- Clara no es tan fácil...
- Lucía, me estoy empezando a preocupar. - Dijo Blas.
- Pues a ver... - Suspiré.- Adrián se piensa que David y yo tenemos algo, - Vi como Dani le dio un codazo  David.- nos vio el otro día juntos por la tarde y cree que estamos saliendo. Cuando estábamos tomando algo en Starbucks me mandó un mensaje diciendo que tenía que verme, por la noche me llamó y me dijo que me tenía que decir algo importante. A la mañana siguiente quedamos. Me dijo que me alejara de ti - Miré a David.- que no me volviera a acercar o que me pasaría algo malo o... - Comencé a llorar.- O que te pasaría a ti...

Él se acercó y me abrazó. Se lo agradecía. Necesitaba un abrazo suyo.
- No te preocupes Lucía. Ese chaval no te va a tocar a ti ni a ninguno de nosotros. - Me acarició la mejilla.
- Mira como ha salido corriendo. Sonia tenía razón. - Dijo Rocío.
- ¿Quién es Sonia? - Preguntó Carlos. Se me olvidó contar esa parte de la historia.
- La exnovia de Adrián. Es amiga nuestra y la llamamos para pedirla consejo y que nos dijera si realmente era capaz de hacernos daño. Nos dijo que a ella la dijo algo parecido y que no la pasó absolutamente nada. Simplemente debíamos pasar de él y alejarnos lo más posible de él y su grupito de amigos.
- Pues no te preocupes Lucía, nos tienes a los cinco y a las chicas también, ¿vale? - Álvaro se acercó y también me abrazó. Debí haber salido con ellos, lo habría pasado bien, aunque, la verdad es que sí que me había encontrado bastante mal esta tarde. Quizás por pensar demasiado en este tema.
Los cinco nos acompañaron a nosotras tres a casa y, al llegar a la urbanización, nos despedimos. Repartí dos besos a cada uno y David se acercó en último lugar.

- Lucía, prométeme que no vas a tener miedo. Te juro que ese no se va a meter en la vida de ninguno de nosotros. - Me abrazó de nuevo.
- De todas formas tened cuidado por favor David.
- Tranquila boba. ¡Y ahora a dormir eh! - Reí.
- Adiós tonto, ¡te quiero!
- Y... Yo Lucía. - Me sonrió y los cinco se alejaron.

Creo que me encontraba mucho mejor por el simple hecho de haberle visto. 

*Narra Ana*

- Estos tienen que acabar ya  juntos. Se ve venir. - Contesté a Carlos. Cada uno de los chicos ya había llegado a su casa y, para avisarme, Carlos me llamó por teléfono.
- Yo creo que a David le gusta, ayer estuvo hablando un buen rato con Dani y yo creo que era sobre ese tema.
- Seguro. Yo creo que por parte de Lucía se nota que le gusta...
- Todos los chicos nos hemos dado cuenta. Todos menos David.
- Como no, casi siempre es así.
- Y encima nos hemos encontrado hoy con el chico ese. ¿Alberto se llama?
- ¿¡Con Adrián!? - Soné alterada.
- Eso. Ya sabía yo que empezaba por 'A'.
- ¿Y qué ha pasado? - Carlos me narró toda la historia y me tranquilicé al saber que a ella no la había pasado nada finalmente. Espero que Adrián no siguiera yendo a por ella pero, ¿y si iba a por alguno de nosotros? Sí, eso también podría pasar...
- Más vale que ese tipo se mantenga lejos... - Acabó diciendo mi rubio.
- Pff... No sé yo. A lo mejor a Sonia no le pasó nada pero, no creo que con ella insistiera tanto como con Lucía. ¿Y si va a por David? Ese chico conoce a muchísima gente y no muy buena precisamente... No quiero que nos pase nada a ninguno de nosotros.
- No te preocupes cariño. Además, ¡siempre puede atacar Dani haciendo karate!
- Si, ¿no? Anda, vete ya a dormir que empiezas a delirar.
- Pues iba en serio... - No pude evitar reírme y al final acabamos los dos estallando en carcajadas.
- Bueno cielo, yo me voy y a dormir. ¡Que descanses!
- Buenas noches princesa. Te quiero.

*Narra Elena* 

Terminé mi desayuno y aclaré la taza y el plato en la pila. Después fui a la habitación, la ordené un poco y me puse música. Encendí el ordenador y me metí en Twitter. Vi que tenía un mensaje directo y lo leí. 

'Hola Elena! Cuanto tiempo no? Jajajaja. Sales esta tarde? que hace mucho que no nos vemooos! Un beso'

¿Hola? No me esperaba para nada ese mensaje. ¿Le habrá pasado algo? Bueno, no creo, si no me lo habría dicho. Él era mi mejor amigo. Me acuerdo cuando íbamos al colegio, en primero o segundo, y éramos 'novios', simplemente se lo íbamos contando a los profesores que nos decían que no éramos novios, si no amigos, que aún éramos muy pequeños para esas cosas. El caso es que durante todos estos años nos distanciamos un poco. Toda la ESO él se la pasó en otro instituto pero para bachillerato, vino al que íbamos las chicas y yo. No volvimos a ser igual de amigos como antes pero nos llevábamos genial. Ellas siempre me decían que le gustaba. Que por qué no salíamos. La respuesta era fácil, él era mi mejor amigo, nada más. Aunque se comportara genial conmigo y me hiciera reír. Yo creo que a una persona que conozco tanto desde tan pequeña, esa idea de ser novios pero, esta vez de verdad, no se me ocurriría. Decidí responder el mensaje afirmativamente. Podríamos quedar por la tarde pero temprano y luego iría a ver a Álvaro y los demás.

'Hooola! Por mí perfecto, a las cinco y media en mi calle?'

Mandé el mensaje. Unos segundos después obtuve una respuesta. Vaya, sí que tenía ganas.

' Valee. Estaré puntual  un beeso (: '

Fui a llamar a casa de Ana pero comunicaba así que llamé a Rocío.

*Llamada telefónica*

- ¡Invalida! - Así de original era ella saludándome.
- Y dale. ¡Que ya estoy perfectamente!
- Si, si. Pero ya verás cuánto tardas en caerte otra vez...
- Muchísimas gracias por los ánimos. Como se nota que me quieres.
- ¡Uy! ¿Yo? Muchísimo, muchísimo.
- Bueno, a lo que iba. ¿Habéis quedado esta tarde?
- Sí, lo hablamos ayer por la noche cuando nos acompañaron los chicos a casa. A las seis en la plaza de casa de Ana.
- Yo iré más tarde, ¿vale?
- ¿Y eso?
- Me ha mandado un mensaje Sergio. Dice que si quedaba con él, me parecía buena idea, que luego siempre decimos de vernos y nunca quedamos.
- Pues que no os vea Álvaro...
- ¿Qué dices? Sabes que Sergio es como mi mejor amigo. Le conozco desde que éramos enanos. 
- Ya... Pero Álvaro es celoso.
- Pues hombre, si él queda con su mejor amiga una tarde y después se viene con nosotros a mí no me importaría. Confío en él.
- Tú verás...
- A ver Rocío, cariño mío. ¿Me estás diciendo que porque ahora esté con Álvaro no voy a poder ver a ningún amigo mío? Porque por esa regla de tres tampoco puedo ver a los chicos... - Rocío se empezó a reír al otro lado del teléfono. - Claro, claro, ¡si es que tengo una chispa! Yo también me río. - Hice que me reía falsamente.
- ¡Me encanta picarte!
- Mira que eres tonta. - Siempre lo hacía y acababa creyéndola.
- ¡Es que siempre te lo crees!
- Muy gracioso todo eh...
- Bueno, que sí, que yo luego se lo sigo a los demás. Llámanos cuando vayas a venir y te decimos donde estamos.
- Vale. ¡Hasta luego!
- ¡Adiós! Pero ten cuidado, no se te vaya a declarar Sergio.
- ¿Ya empiezas con la bromita? Anda, adiós.
- ¡Adiós! - Colgué. Menuda tonta. Ya me estaba asustando. Aunque claro, lo que yo no sabía es que esa tarde no iba a ser tal y como yo esperaba...

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