martes, 27 de agosto de 2013

Capótulo 5.

*Narra Carlos*

Se lo iba a confesar, la iba a besar para demostrárselo pero...
- ¡Cuidado Ana! - Alguien gritó desde la piscina, Ana se giró y la salpicó una pelota , por poco la da.
- ¡Toma Raúl! Ten más cuidado la próxima vez. - Ana le pasó la pelota.
- Lo siento. - Y tras decir esto Raúl y sus amigos siguieron jugando un rato más con aquella pelota.
- Es un vecino mío. - Me dijo e intenté sonreír.
- ¿Volvemos a las toallas? - La pregunté.
- Sí, mejor. - Me sonrió, otra vez esa sonrisa, si no hubiera sido por esa pelota podría haberla besado. Lo volveré a intentar, será lo mejor, la quiero, me gusta y eso lo tengo muy claro.

* Narra Rocío*

- Rocío, ¿puedes bajar a por el pan?  Vamos a comer en breve.
- Vale papá, ya voy.
Recogí todos los libros y cuadernos de encima de la mesa, me puse unos zapatos y fui a comprar el pan.

*Narra Dani*

Blas y yo habíamos ido a dar una vuelta por San Fernando de Henares, ahí estaba el instituto en el que nos encontramos a aquellas cinco chicas. Me suena el móvil, un WhatsApp, de ella, ¿me está empezando a gustar? No, empezando no, llevo todo el fin de semana hablando con ella y no dejo de pensar en verla el lunes. En realidad le dije a Blas que si quería dar una vuelta por aquí para ver si la podía ver. Es perfecta. 

- ¡Hola Dani! Ya he terminado de estudiar esta mañana, mi padre me manda a comprar el pan así que creo que disfrutaré de estos minutos de ir al caprabo porque menuda tarde me espera... ¡Un beso bobo!

Me acaba de mandar ese WhatsApp, eso significa que estará de camino. ¡La podré ver! Pero, ¿dónde está el caprabo de aquí? Le preguntaré a alguien.
- Perdone, ¿me podría decir dónde está caprabo?
- Claro que sí joven. Gira por esa calle a la derecha, luego la segunda a la izquierda, sigue recto y ahí está.
- Muchas gracias.
Después de hablar con esa señora y de que Blas se me quedara mirando con cara de ¿qué narices estás haciendo? Llegamos a caprabo.
- Blas quédate en la entrada, voy a comprar algo para comer, que tengo hambre, ahora salgo. - Otra vez me miro raro, ya le explicaría todo luego.
Fui a buscar la parte del supermercado en la que estaba el pan y después de pasar tres veces por la parte de los cereales vi el pan, pero eso era lo de menos porque, al lado de la mini panadería que había esta ella, estaba Rocío.
Me acerqué sin hacer ruido, estaba al lado, un paso más y la tapé los ojos.
- ¿Clara? ¿Elena? ¿Ana? Bueno, hueles a hombre... Mmm... ¿Eres Dani? - Rió.- Vale no, eso es imposible. A ver, mmm...
- ¿Imposible por qué pequeña? - La quité las manos de los ojos dejando que me viera.
- ¡Dani! ¿Pero qué haces tú aquí? 
- Vi tu mensaje y como estaba con Blas por aquí dando una vuelta, pregunté dónde estaba caprabo y vine aquí.
- ¡Pero que increíble que eres Danielo! - Me abrazó, creo que hasta sé la escapó una lágrima. La quería cada vez más.
- Para increíble ya estás tú. - Los dos sonreímos.
- Oye y, ¿dónde está Blas? 
- En la entrada, no sabe nada de que estás aquí, simplemente le traje y le dije que esperara en la entrada, que ya se lo explicaría todo luego.
- ¿Le has dejado solo? ¡No me esperaba eso de ti! - Los dos nos empezamos a reír.
Acompañé a Rocío a la caja y pagamos la barra de pan. Blas nos vio y se acercó a nosotros.
- ¡Hola guapa! - La dio dos besos, le explicamos a Blas lo que había pasado y nos despedimos.
- Luego hablamos. - Y al decirla esto la di dos besos y se fue a casa. Blas y yo cogimos el coche y comimos en mi casa. Había sido genial poder haberla visto.

*Narra Ana*

Juro que odio a Raúl y a su pelota. ¡Carlos me iba a besar! Tener vecinos para esto...
- Son casi las dos y media, nos vamos ya ¿no? 
- Yo creo que sí, tampoco quiero entretenerte mucho, que tu esta tarde tienes que seguir con tus preciosos libros.
- Muchas gracias, eres perfecto para recordarme lo bonito que es estudiar. - Y tras reírnos y recoger las cosas nos fuimos de la piscina y me acompañó a mi portal.
- Bueno, pues que cantes mucho mientras yo estudio. - Le di dos besos y me abrazó.
- Ana, antes en la piscina... 
- Es verdad, ¿qué me tenías que decir? - Hice como si no supiera nada pero en realidad no paraba de darle vueltas.
- Creo que... Bueno no creo, lo sé, pero es que...
- Carlos, como te expliques siempre así de bien lo llevas un poco crudo. - Me besó. Carlos, mi rubio, me besó. 
- Ana, me gustas. - Esta vez me acerqué yo y le volví a besar. Sí, es perfecto.

*Narra Álvaro*

Después de una tarde realmente aburrida me hice la cena y me fui a dormir. Parecía mentira, a la mañana siguiente la iba a ver. Ese lunes tan esperado para mi y tan odiados para algunos llegaba, y con él, poder verla, poder ver esa sonrisa que... Me encanta.

1 comentario:

  1. Peeeeeeroo coomo me puedes dejaar aasi?? Suube maas capitulos, sabes quieen soy?.... Bueno pues en viista que no me responden dare pistas: soy morena aunque la gente dice que soy rubia, tengo los ojos marrones y teengo una marida PRECIOSA igual que su novela, te suena? Buueno pues por si acaso te digo que empieza por 'M' y termina por 'arina'. Tequiero reina. Y sube capitulos ya si no quieres que ocurra una desgracia jajajajaja no.

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