jueves, 29 de agosto de 2013

Capítulo 7.

*Narra Álvaro*

Ya estábamos en la hora de clase de después del recreo, habíamos pasado más de una hora sin parar de reír. A veces hasta las cosas que decíamos no tenían ni gracia pero, nos mirábamos y volvíamos a reír. Lo pasaba genial con ella.
- ¡Ay! ¡Que me duele la tripa de tanto reírme! - Y más risas otra vez, ¿qué nos estaba pasando? La verdad, era increíble poder ver esa sonrisa continuamente, poder hacerla reír, me encantaba verla así.
- Dímelo a mi, ¡que aquí la que no para de hacerme reír eres tú! - La sonreí y pude ver como ella me mostró una pequeña sonrisa un poco tímida.
- Y me siento demasiado orgullosa de eso, es increíble poder hacerte reír. Increíble Álvaro, en serio. - Espero que no se diera cuenta pero hasta se me puso la piel de gallina al oír aquello.
- Increíble es poder conocer a gente como tú Elena. Te conozco sólo desde hace tres días y eres una persona genial, me encanta que me hagas reír constantemente aunque sea por cualquier chorrada. - Tras esto ella se acercó para darme un abrazo, los dos estábamos de pie. Cuando terminó nos quedamos mirando, eso que decían de que los ojos marrones no son bonitos creo que era la mayor mentira que había escuchado. Quizás no fueran los ojos marrones, fueran esos ojos marrones, los de ella, lo que realmente me encantaban.
- Gracias por todo Álvaro, por todo. - Esta vez la abracé yo.
- ¡Qué bonito, qué bonito! - Entraron los chicos coreando esta frase a la vez, ahora no sé quién estaba más rojo, si ella o yo.
- ¿Os vais un momento y ya hay nueva parejita? Esto se avisa antes, eh. - Mi mirada de odio hacia David fue inevitable, me giré y miré a Elena, estaba cada vez más roja.
- Anda David, deja las tonterías para otro momento.- Le di una palmadita en la espalda.
- Si... Tonterías... - Ya estaba Blas haciéndose el gracioso también.
En ese momento sonó el timbre, Elena se tenía que ir ya a clase. Repartió besos y vimos como se alejó por el pasillo.
- Bueno Álvaro, cuéntanos, ¿qué tal con ella? 
- Carlos, sólo somos amigos, no ha pasado nada. Hemos estado riendo, nada más. - Al recordarlo se me escapó otra sonrisilla.
- Amigos por ahora, hazme caso.
- Dani tiene razón. Yo diría que os quedan un par de horas como amigos, Álvaro, que esa sonrisa hacía mucho tiempo que no la veíamos y desde el viernes parece inevitable cada vez que la ves.
- David, ya haré yo lo que crea conveniente. Por ahora amigos, ya está. - Creo que hasta me dolió un poco decir eso. Pero era la verdad, no me iba a lanzar, lo pasaba genial con ella y eso me encantaba pero, por ahora amigos, ya cambiarían las cosas con el tiempo. Eso era lo que necesitaba, tiempo, ellos ya saben que lo he pasado mal sobretodo con mi última novia, necesitaba tiempo para pensar si Elena era la chica.
- Álvaro, todos sabemos que te va a costar dar el paso. No todas son como Sofía, joder. Que ya ha pasado tiempo y has perdido muchas oportunidades por culpa de que esa chica jugara con tus sentimientos, ninguno nos atrevíamos a decírtelo pero es que ya cansaba verte así después de tanto tiempo. Esa sonrisa al decir 'hemos estado riendo' ya se echaba de menos, esa sonrisa cada vez que la ves. Con esto no quiero decirte que te lances, tómate tu tiempo si lo necesitas, pero tampoco la hagas sufrir mucho con tu espera.
- Álvaro, en la cafetería nos hemos quedado hablando con la chicas. Nos han contado que hacía tiempo que no se la veía con esa sonrisa, riendo sin parar y haciendo gracias, con ese brillo en los ojos... Como tú. - Después de todo eso que me habían dicho Blas y Carlos no sabía dónde meterme, tenían razón, pero hasta me hicieron sentir un poco culpable.

*Narra Ana* 

¡Por fin habían terminado las clases por ese día! Las cinco salíamos juntas del instituto, no había vuelto a ver a Carlos, ya le echaba de menos. Como cada día a la salida de las clases, Rocío, Lucía y Clara se separaron, habían llegado a su urbanización y las tres se marcharon.
- ¡Hasta mañana chicas! - Un abrazo a cada una y se fueron.
Seguimos andando Elena y yo, nos dimos cuenta de que un coche nos seguía.
- Ana, que ya sabes que a mi estas cosas no me gustan, ¿qué quieren esos?
- ¡Ay, calla! No empieces a montarte películas que me asustas.
El coche pitó, no hicimos caso, volvió a pitar y Elena se giró enfadada.
- ¿¡Nos queréis dejar ya!? ¡Pedazo de! 
- Elena calla, que son ellos. - La interrumpí justo a tiempo.
Las dos nos acercamos al coche, conducía Blas.
- ¡Pero bueno! ¿Qué nos ibas a decir Elena?
- Lo siento, no sabía que erais vosotros...
- Anda, ¡subid que os llevamos a casa!- La verdad es que se agradecía, sobre todo por Elena, que vivía aún más lejos que yo.
Carlos, Dani y David iban atrás, Elena y yo nos sentamos como pudimos y nos llevaron a casa. 
- ¡Primera parada! Señorita Marco, puede usted bajarse. - Todos nos reímos.
- ¡Muchas gracias señor Blas el conductor! - Le di un beso a Carlos y me bajé del coche, lo pasaba genial con esos cinco.

*Narra Dani*

Ana se bajó y yo iba sentado al lado de Elena.
- Elena, necesito hablar contigo. - La susurré y la pasé un papelito con mi número, ella lo cogió algo extrañada.
- ¡Segunda parada! Señorita... - Blas miró a Álvaro antes de seguir la frase - Señorita Elena, ya puede bajarse usted.
- ¡Muchas gracias de verdad chicos! - Miré fijamente a Elena - Ahora hablamos. - Me dijo en tono muy bajo.

* Narra Álvaro*

Lo había oído perfectamente, lo había oído perfectamente joder. ¿Cómo que 'ahora hablamos'? A Dani, ¿ por qué le había dicho eso a Dani? Estaba enfadado, muy enfadado. Él sabe perfectamente que esa chica me gusta. Todos oímos como el móvil de Dani sonó, le había llegado un WhatsApp. Cogí el móvil rápidamente, miré su última vez mientras Dani tecleaba. 'En línea', estaba en línea, Elena estaba en línea y estoy seguro que hablando con Dani. Seguí mirando la pantalla del móvil y cuando Dani guardó su móvil, 'última vez hoy a las 14: 46'. ¿Otra prueba más? Esos dos estaban hablando y no necesitaba que Dani me dijera lo contrario. Lo sabía perfectamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario