miércoles, 28 de agosto de 2013

Capítulo 6.

*Narra Elena*

Otra vez ese despertador que sonaba, esta vez me alegré, no mucho porque tenía exámenes, pero iba a ver a los chicos. Sí, esos cinco que roban colacao a la una y media de la mañana. 
Después de media hora ya estaba lista y salía de casa a por Ana. Era increíble que estuviera saliendo con Carlos, cuando me lo dijo hace unas horas por la tarde no me lo podía creer, pero me alegraba muchísimo por ella.
Llegué al portal y llamé al telefonillo.
- Ya bajo.
- Pero rápido señorita Marco, que no quiero que se queden esperando.
- ¡Que ya bajo tonta!
Para mi sorpresa no tardó mucho, tenía un motivo, el señorito Carlos, las dos lo sabíamos.

*Narra Álvaro*

El fin de semana se me pasó muy rápido y mis ganas de ver a Elena iban aumentando. Hasta hoy estuve pensando qué la diría o qué haría pero estaba echo un lío así que, en cuanto la viera haría lo que realmente sintiera pero no quería lanzarme, primero la quería conocer, hablar con ella y cuando estuviera seguro le diría lo que siento, ya lo pasé mal con otras chicas, no quiero arriesgarme.
Carlos me fue a buscar y los dos fuimos al escaparate de la tienda que nos dijo Ana, pillaba de camino al instituto, ahí habíamos quedado con ellas. Allí estaban, fue verla e inevitablemente ya estaba con esa sonrisa en la cara.

*Narra Elena*

-¡Hola chicos! - Tras decir esto Álvaro se acercó a mi, me abrazó y me dio dos besos.
Carlos y Ana se besaron y se cogieron de la mano, yo mientras hablaba con Álvaro, le contaba anécdotas que nos habían pasado en las firmas o conciertos, no parábamos de reír.
- Y mira, esta es nuestra primera y única foto. - Saqué el móvil y le enseñé mi fondo de pantalla, salíamos los dos sonriendo.
- ¡Qué chula! ¿Me la puedes pasar? - Mi cara era un poema, me quedé en shock, no sabía que hacer. Él sacó su teléfono y me dio su número para pasarle la foto por WhatsApp, ahora si que no podía ni moverme, creo que estaba hasta pálida.
- Bueno lo de que sea nuestra única foto puede cambiar. - Álvaro volvió a sacar su iPhone, puso la cámara y nos hicimos una foto, yo salía sonriendo y el dándome un beso en la mejilla.
- ¡Que guapos! - Carlos le quitó el móvil a Álvaro.
- ¡Qué monos tía! - Ana también vio la foto y todos reímos.
Seguimos el camino hacia el instituto y yo ya había vuelto a la normalidad, aunque me costó un poco. Y así, caminando, mi mano y la de Álvaro chocaron. No dije nada, rezaba por no ponerme roja pero ya notaba como mis mejillas comenzaban a arder. Le miré de reojo, iba sonriendo, esa sonrisa tan perfecta que hacía la mía en tantas ocasiones.
Los cuatro llegamos al instituto, nos despedimos y Ana y yo fuimos a clase.

*Narra Álvaro*

Sonó el timbre del recreo, Dani, Carlos y yo salimos en busca de esas cinco chicas que conocimos hace tan sólo tres días.
- Son esas ¿no? - Los tres nos quedamos mirando a un pequeño grupo de chicas que había al lado de una canasta de baloncesto.
- Yo creo que sí. Por lo menos a mi Ana me dijo que quedaban ahí en los recreos.
- Pues vamos a por ellas. - Pude observar como cuanto más nos acercábamos hacia las cinco la sonrisa de Dani era aún mayor ¿se nos estaba enamorando también?

*Narra Lucía*

- ¡Hola chicas! ¿Venís con nosotros dentro?
- ¡Claro que sí! - Clara fue la que dijo esto y la primera en ponerse en marcha, moría de ganas por ver a aquel moreno, sí, ese que bailaba con una lámpara.
Llegamos a la cafetería, ahí nos esperaban los demás.
- ¿Qué tal los exámenes?
- A mi la verdad me ha salido bastante bien, pero a Ana después de haber estado quedando todo el finde con el rubio este no se yo... - Todos nos reímos con lo que dijo Elena, ya estaba otra vez graciosa, hacía tiempo que no la veía así, con ese brillo en los ojos, con esa sonrisa, me alegraba verla así de nuevo.
- ¡Pues muy bien que me ha salido!
Vi como Álvaro y Elena se acercaron a la barra de la cafetería a pedir algo. Volvieron con una bolsa de palomitas. 
- Nosotros nos vamos a dar una vuelta que aquí hace mucho calor. 
- ¡Elena! Acuérdate de que hoy no ha venido la de química, así que después del recreo tenemos una hora libre.
- Vale, luego os veo. ¡Chao! - Y Álvaro y Elena se alejaron de la cafetería.
- Bueno... ¡Otra parejita más!
- Les doy un par de semanas, ya sabéis que a Álvaro no le va a resultar tan fácil salir con otra chica.
- ¿Tanto tiempo Blas? ¡Yo les doy hasta el viernes!
- Bueno Lucía, tampoco te emociones que aquí no todo es tan rápido como lo de estos dos tortolitos. - Carlos y Ana se hicieron los dolidos, pero poco minutos después ya estaban riendo con los demás.

*Narra Elena*

Seguimos caminando por el pasillo, otra vez chocaron nuestras manos, él las tenía realmente frías.
- ¡Dios mío Álvaro!  ¡Yo muriéndome de calor y tú con unas manos a dos  grados bajo cero! - Reímos y me agarró la mano entrelazando sus dedos con los míos.
- Bueno, a lo mejor así están mejor. - Otra vez notaba como mis mejillas ardían, no Elena no, ¡que se va a dar cuenta!
Subimos las escaleras y llegamos al piso de arriba, vi a un hombre mayor, con su perfecto bigote y que me estaba mirando, era mi profesor de Historia.
- ¡Hombre Elena! No sabía yo que tenías pareja... - Los tres nos empezamos a reír, ahora si que estaba roja, rojísima diría yo.
- Qué gracioso tu profe, ¿no?
- Si tú le vieras en clase... Pero es muy listo.
Los dos entramos en la sala de informática, estaba libre y en el horario que había en la puerta ponía que en la hora de después del recreo también seguiría libre. Nos quedaríamos allí. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario