sábado, 31 de agosto de 2013

Capítulo 9.

*Narra Elena*

Después que ese viernes tan perfecto junto a esas personas que tanto me hacían sonreír llegó el fin de semana, estudiar, estudiar y seguir estudiando. No nos pudimos ver y la semana pasó, nada, tampoco les vi, sólo hablábamos por teléfono, aunque a penas lo usaba, tenía concentrarme en los exámenes, ya eran los finales y eran los más importantes. Al final no pudimos ir al concierto de Madrid al que nos iba a llevar el padre de Ana, después de los nervios que pasamos por saber si había aprobado el examen para poder ir, estudiar nos impedía verles.
La verdad es que todos echábamos de menos poder pasar una tarde juntos, con las bromas de Carlos y las tonterías de todos, sobre todo de nosotras, la gente decía que teníamos un 'pavo un poco tardío'. La verdad es que no les faltaba razón, las cinco estábamos como unas cabras, hacíamos tonterías sin parar y todos lo pasábamos genial. Era gracioso porque a veces ya no sabíamos si los chicos se reían de nosotras o con nosotras. El caso es que en tan poco tiempo nos habíamos unido muchísimo, aún me pongo a pensar en que hace un mes lo más cercano que los tenía era en mis pósters y ahora hasta había quedado con ellos. Aún me costaba creerlo.

Y llegó la última semana de clase y con ella la fiesta de fin de curso, nos graduábamos y los nervios nos podían a las cinco. 
Llamé a Álvaro, hacía tiempo que no le llamaba y la verdad quería que los cinco vinieran a vernos a la graduación, después de tanto tiempo tenía muchísimas ganas de abrazarles. 

*Llamada de teléfono*
- ¿Elena?
- ¿Álvaro? - Reímos. - ¿Qué tal todo? ¡Qué hacía tiempo que no te escuchaba! Bueno, miento, antes estuve escuchando alguna canción de Auryn. - Más risas.
- Pues muy bien enana, ¿y tú qué tal los exámenes?
- ¡Ya terminados! Por fin. Mañana es nuestra graduación, vendréis a vernos ¿no?
- Emm... ¿Mañana? Bueno... La verdad es que... No... No podemos porque... - Se le notaba que estaba muy nervioso.
- Álvaro, ¿pasa algo? 
- No, no, lo que pasa es que me sabe mal, queríamos veros y  justo nos ha surgido una cosa y no creo que podamos ir a veros.
- ¿Y por la tarde? 
- Por la tarde supongo que sí, ya os llamamos nosotros.
- Vale. Ahora me voy a preparar algunas cosas de mañana, quiero verte eh.
- Y yo a ti pequeña. 
- ¡Hasta mañana feo, te quiero!
- Y yo enana.

Increíble poder escuchar su voz sin que sea en una canción que me sé de memoria o miles de vídeos que habré visto cientos de veces. 
Cené rápido y me fui a dormir pronto, necesitaba descansar, ¡mañana me iba a graduar! Apagué la luz y me puse a dormir, la mañana siguiente guardaba alguna sorpresa...

*Narra Ana*

Y llegó el día, era el día de nuestra graduación, aún me costaba creerlo.
Me levanté y me puse unos shorts y una camiseta de tirantes, nos pondríamos nuestros vestidos en casa de Clara, era bastante grande y la urbanización de las tres pillaba muy cerca del instituto. Tomé algo para desayunar, me lavé los dientes, preparé las cosas que llevaría y esperé a que Elena viniera a buscarme, esta vez no la hice esperar. 
Sonó el telefonillo.
- Ya bajo.
- Venga, que voy bastante cargada.
En menos de un par de minutos ya estaba de camino a casa de Clara con Elena, aunque, al salir del portal fue inevitable quedarme mirando todo lo que llevaba, si que iba cargada si.
- Cielo, ¿qué llevas ahí dentro? - Observé su gran maleta.
- Hija, pues como cuando bailamos, ya sabes que siempre llevo un maletón.
- Pero cuando bailamos nos tenemos que cambiar de ropa.
- Yo es que no sabía que vestido ponerme y... He metido tres, ahora en casa de Clara me ayudáis a elegir.
- ¿¡Tres vestidos!? Dios mío...
- ¡Ay! Que no sabía cuál ponerme, jo.
- Tranquila, que ahora te ayudamos a decidirte.
Las dos llegamos a casa de Clara, ahí también nos esperaban Rocío y Lucía, subimos a su casa y ya estaban las tres arreglándose.
- Elena, sé que tendrás tu manías o algo de eso pero, ¿qué narices llevas en esa pedazo de maleta?
- Otra igual... ¡Qué no sé que vestido ponerme! - Por lo menos tenía tiempo para decidirse, quedaban dos horas para ir al instituto.
- ¿Pero llevas ahí todo el armario?
- Que no Clara, sólo tres vestidos, los zapatos correspondientes de cada uno y maquillaje.
- Dios mío...
- ¡Eso ha sido lo que he dicho yo! - Las tres pasamos a la habitación de Clara y empezamos a vestirnos, peinarnos y maquillarnos.
- Chicas... ¿Sabéis qué?
- ¿Cotilleos? ¡Lo que echaba de menos eso!
- Bueno, más bien una noticia.
- Pues cuenta Lu, que me pones nerviosa.
- Estoy saliendo con Adri...
- ¿Adrián? ¿El de los ojos tan preciosisimos por el que suspirabas desde hace meses?
- Bueno, ni que viviera por su existencia...
- Venga Lucía, ¡que estás loquita por él! - La verdad yo me quedé pensando en David, entre ellos parecía que había algo especial, algo que con el tiempo se convertiría en un 'más que amigos', no quería ni pensar en como reaccionaría cuando se enterara.
Entre todas ayudamos a elegir el vestido adecuado para Elena, finalmente escogió uno de color turquesa, era precioso y la quedaba genial. Nos peinamos, nos maquillamos y salimos de casa de Clara más nerviosas que nunca. 
Ya estábamos en el instituto, a punto de graduarnos, notaba como todo el mundo estaba muy nervioso, normal. Dijeron nuestros nombres, cada una fuimos a por nuestro diploma, vimos los vídeos que pusieron de fotos desde que entramos al instituto y... ¡Comenzó la fiesta!
Las cinco empezamos a bailar y Lucía se fue un rato con Adrián, estaban muy monos bailando abrazaditos.
- Chicas, ¿cómo creéis que se lo va a tomar David?
- Bueno... Yo muchas veces me fijaba en como la miraba, se les veía muy bien juntos.
- La verdad es que hacía ya un tiempo que Lucía no hablaba de Adrián, pensé que ya no le gustaba.
- Bueno, cuando le veamos ya veremos qué hace, ¡ahora a bailar!
- Elena, tú siempre pensando el bailar. - Rocío la dio una palmada en la espalda.
- ¡Efectivamente! Ya sabes que me encanta. 
Seguimos bailando al ritmo de la música, Lucía ya vino con nosotras y de repente escuchamos a alguien decir algo por el micrófono.
- ¡Buenas días a todos! Espero que lo estéis pasando genial, ahora os dejo con una sorpresa. - Habló el director del instituto. 
- ¿Una sorpresa?
- Clara, sé lo mismo que tú, no tengo ni idea de nada.
- ¡Buenos días! - Reconocía esa voz demasiado bien, tanto yo como las otras cuatro.
- ¡Carlos! - Chillamos las cinco a la vez.
- Ahora vamos a cantar alguna canción, ¡esto va sobre todo por esas chicas que conocimos aquí hace casi un mes! - Pude ver perfectamente como con esas palabras de Álvaro a Elena se le puso la carne de gallina.
En ese momento comenzó a sonar 'Route 66', las cinco nos acercamos corriendo al pequeño escenario que habían montado en el patio del instituto. Comenzamos a cantar y bailar, esos cinco chicos que había en el escenario nos miraban y los cinco pudieron observar como un chico moreno, con unos ojos azules se acercó a Lucía, bailó con ella y la besó. Sí, David lo había visto perfectamente, tanto él como los que le acompañaban en el escenario y las que acompañábamos a Lucía abajo. Nosotras cuatro buscamos corriendo la reacción de David, el seguía cantando, sonriendo, hay que reconocer que la sonrisa no era la misma que la de antes, pero por lo menos la mantenía.

viernes, 30 de agosto de 2013

Capítulo 8.

*Narra Clara*

¡Por fin era viernes por la tarde! Ya estábamos a mediados de junio y a penas nos quedaban exámenes. Hoy habíamos quedado los diez en un centro comercial, nosotras cinco cogeríamos juntas el autobús y quedaríamos con ellos en los cines. Aún no sabíamos que íbamos a hacer, si ver una película, ir a ver alguna tienda o las dos cosas, pero esa tarde prometía.
Ya había terminado de comer, me arreglé y salí de casa, Rocío y Lucía me esperaban en la puerta de la urbanización.
- ¡Hola chicas!- Di dos besos a cada una y pusimos rumbo a la parada de autobús.
Cuando llegamos Ana y Elena ya estaban allí.
- ¡Hola! Creo que el bus pasa en cinco minutos así que vamos justas de tiempo, deberíamos haber quedado un poco antes. - Eran las cinco y habíamos quedado con los chicos a las seis menos cuarto y el autobús tardaba en llegar al centro comercial media hora.
- No pasa nada, yo creo que nos da el tiempo justo para llegar, si no ya les llamamos. 
Poco después llegó el autobús, las cinco subimos y en media hora ya estábamos ahí, teníamos diez minutos para llegar a la parte del cine. 
Íbamos caminando tranquilamente cuando nos abrazaron a cada una. Nos giramos y eran ellos. A mí me abrazó Blas, la verdad es que cada vez estábamos más unidos y hablábamos continuamente, Ana estaba abrazada con Carlos aunque ya a punto de besarle, Dani abrazó a Rocío, David abrazó a Lucía y Álvaro a Elena, esos dos acabarían juntos en cualquier momento...

* Narra Álvaro*

Y por fin la había vuelto a ver, desde el lunes no la había visto ya que no habíamos vuelto a su instituto, pero no habíamos parado de hablar por teléfono. Esa pequeña era increíble y, si antes me gustaba, ahora creía que de verdad me estaba enamorando. Por otro lado me daba miedo decírselo, creo que ella me ve como un amigo, nada más, aunque bueno, yo no pretendía decírselo aún,  tenía que esperar un poco más. 
- ¡Ya te echaba de menos enana! - La dije con una gran sonrisa.
- ¡Y yo smiler! - Me abrazó, me encantaban sus abrazos.
- Bueno chicos, al final que hacemos, ¿peli o tiendas? - Dijo Carlos ya de la mano de Ana.
- Yo creo que podríamos ver una peli y ya si después sobra tiempo ver alguna tienda. Si no, ¡siempre se puede quedar otro día! - Tras decir esto Clara miró a Blas, este asintió, le había parecido buena idea.
- Sí, yo creo que deberíamos ver una peli. ¿Cuál vemos?
- Antes de que digas nada David, una de Disney no, que ya somos un poco gansos para eso. - Reímos, si Lucía no hubiera hablado seguro que David ya nos habría propuesto cualquiera de dibujos.
- ¿Vemos la de un lugar para refugiarse? Empieza a las seis y media así que nos da tiempo.
- Vale, vamos a comprar las entradas y eso.
Los diez fuimos directos a los cines, sacamos las entradas y pasamos a comprar bebida y palomitas. Cuando entramos en la sala ya eran y media, ya que había cola tanto para las entradas como para comprar algo de comer.
- ¡Poned el móvil en silencio eh!
- Elena eso te lo tendríamos que decir nosotros a ti, que siempre tienes es volumen a tope y si te llaman se entera todo el cine con 'love taxi'. - Reímos.
- ¿En serio tienes 'love taxi' para cuando te llaman?
- En serio. - Y más carcajadas.

Quedaba una media hora de película, terminaría como todas, el chico con la chica. Y yo tenía a esa chica a mi lado, estaba sentado al lado de Elena , ¿sería yo el chico? Lo dos estábamos apoyados en el brazo de la silla, la cogí la mano y entrelacé mis dedos con los suyos. No sé porqué lo hice, simplemente me apetecía. La miré y ella ya me estaba mirando.
- ¿Te molesta? - La susurré.
- Tranquilo, no pasa nada. - Y me regaló su mejor sonrisa.

*Narra Rocío*

La película ya terminó, yo me había sentado entre Elena y Dani, lo pasé genial con él y también vi como Álvaro le dio la mano a Elena, terminarían juntos en cualquier momento.
Salimos del cine y fuimos a dar una pequeña vuelta, pero como todas las tiendas estaban cerrando nos fuimos a cenar.
- ¿McDonalds? 
- Por mí vale. - A todos nos pareció buena la idea de Lucía y fuimos a cenar.
- ¿Os sentáis vosotros en esa mesa libre y vamos Carlos, Elena y yo a por la comida?
- ¡Vale! 
- Espera Ana, yo también voy. - Álvaro se acercó a ellos.
No había mucha cola así que tardaron poco tiempo y nos pusimos a cenar. 
- Carlos, ¡deja de quitarme patatas! - Ana se quejó.
- Uy... ¡Primera pelea! 
- ¡Calla Dani! Que yo le quiero mucho.
- ¿Aunque te robe las patatas?
- Aunque me robe las patatas. - Y se besaron, la verdad es que hacían muy buena pareja y se les veía bien juntos.

*Narra Dani*

Terminamos de cenar y acompañamos a las cinco a la parada del autobús. Íbamos todos hablando y acabamos Elena y yo apartados atrás. 
- Dani, llevamos hablando toda la semana de esto, ¡lánzate! 
- Pero, ¿y si me dice que no?
- ¿Tú no has visto como te mira? ¡A Rocío le gustas! - No hablábamos muy alto para que los demás no nos escucharan.
- Ya pero... No sé, no quiero perderla si no sale todo como espero. - En ese momento se giró Blas.
- ¿Pero qué hacéis vosotros dos ahí detrás? - Los dos avanzamos con el grupo.
- Nada, simplemente hablar. - Elena asintió.

*Narra Elena*

Miré a Álvaro y me acerqué a su lado.
- ¡Feo! - Le sonreí, no me respondió. - ¿Hola? ¿Álvaro?
- Hola. - Estaba muy seco conmigo, después de lo que pasó en el cine no esperaba que se comportara conmigo así.
Todos llegamos a la parada de autobús y nos despedimos de los chicos. 

*Narra Álvaro*

Elena me agarró del brazo y nos apartamos un poco del resto. Durante el camino no había hablado mucho con ella, ya había estado con Dani otra vez y no me gustaba verla así, lo admito, me ponía muy celoso.
- Álvaro, ¿qué te pasa?
- Nada, nada.
- ¿Y por qué estás así conmigo desde que hemos salido del centro comercial?
- En serio, no me pasa nada. 
- ¿De verdad?
- Sí. - Ella me abrazó, no podía estar mal con ella, realmente me gustaba.
Llegó el autobús a la parada, las chicas subieron y nosotros fuimos a por el coche. Cuando ya estaba sentado en el asiento la mandé un mensaje, me porté mal con ella y no me gustaba verla sin esa sonrisa en la cara. 
'Siento haberme comportado así, lo siento. Sonríe siempre ¿vale? Buenas noches pequeña.'

Cinco minutos después obtuve una respuesta.
'¡No pasa nada bobo! ¡Buenas noches! Que descanses y sigas tú también con esa sonrisa preciosa.'

Y salió esa sonrisa, la que ella decía que era preciosa. La quería, cada vez estaba más seguro.

jueves, 29 de agosto de 2013

Capítulo 7.

*Narra Álvaro*

Ya estábamos en la hora de clase de después del recreo, habíamos pasado más de una hora sin parar de reír. A veces hasta las cosas que decíamos no tenían ni gracia pero, nos mirábamos y volvíamos a reír. Lo pasaba genial con ella.
- ¡Ay! ¡Que me duele la tripa de tanto reírme! - Y más risas otra vez, ¿qué nos estaba pasando? La verdad, era increíble poder ver esa sonrisa continuamente, poder hacerla reír, me encantaba verla así.
- Dímelo a mi, ¡que aquí la que no para de hacerme reír eres tú! - La sonreí y pude ver como ella me mostró una pequeña sonrisa un poco tímida.
- Y me siento demasiado orgullosa de eso, es increíble poder hacerte reír. Increíble Álvaro, en serio. - Espero que no se diera cuenta pero hasta se me puso la piel de gallina al oír aquello.
- Increíble es poder conocer a gente como tú Elena. Te conozco sólo desde hace tres días y eres una persona genial, me encanta que me hagas reír constantemente aunque sea por cualquier chorrada. - Tras esto ella se acercó para darme un abrazo, los dos estábamos de pie. Cuando terminó nos quedamos mirando, eso que decían de que los ojos marrones no son bonitos creo que era la mayor mentira que había escuchado. Quizás no fueran los ojos marrones, fueran esos ojos marrones, los de ella, lo que realmente me encantaban.
- Gracias por todo Álvaro, por todo. - Esta vez la abracé yo.
- ¡Qué bonito, qué bonito! - Entraron los chicos coreando esta frase a la vez, ahora no sé quién estaba más rojo, si ella o yo.
- ¿Os vais un momento y ya hay nueva parejita? Esto se avisa antes, eh. - Mi mirada de odio hacia David fue inevitable, me giré y miré a Elena, estaba cada vez más roja.
- Anda David, deja las tonterías para otro momento.- Le di una palmadita en la espalda.
- Si... Tonterías... - Ya estaba Blas haciéndose el gracioso también.
En ese momento sonó el timbre, Elena se tenía que ir ya a clase. Repartió besos y vimos como se alejó por el pasillo.
- Bueno Álvaro, cuéntanos, ¿qué tal con ella? 
- Carlos, sólo somos amigos, no ha pasado nada. Hemos estado riendo, nada más. - Al recordarlo se me escapó otra sonrisilla.
- Amigos por ahora, hazme caso.
- Dani tiene razón. Yo diría que os quedan un par de horas como amigos, Álvaro, que esa sonrisa hacía mucho tiempo que no la veíamos y desde el viernes parece inevitable cada vez que la ves.
- David, ya haré yo lo que crea conveniente. Por ahora amigos, ya está. - Creo que hasta me dolió un poco decir eso. Pero era la verdad, no me iba a lanzar, lo pasaba genial con ella y eso me encantaba pero, por ahora amigos, ya cambiarían las cosas con el tiempo. Eso era lo que necesitaba, tiempo, ellos ya saben que lo he pasado mal sobretodo con mi última novia, necesitaba tiempo para pensar si Elena era la chica.
- Álvaro, todos sabemos que te va a costar dar el paso. No todas son como Sofía, joder. Que ya ha pasado tiempo y has perdido muchas oportunidades por culpa de que esa chica jugara con tus sentimientos, ninguno nos atrevíamos a decírtelo pero es que ya cansaba verte así después de tanto tiempo. Esa sonrisa al decir 'hemos estado riendo' ya se echaba de menos, esa sonrisa cada vez que la ves. Con esto no quiero decirte que te lances, tómate tu tiempo si lo necesitas, pero tampoco la hagas sufrir mucho con tu espera.
- Álvaro, en la cafetería nos hemos quedado hablando con la chicas. Nos han contado que hacía tiempo que no se la veía con esa sonrisa, riendo sin parar y haciendo gracias, con ese brillo en los ojos... Como tú. - Después de todo eso que me habían dicho Blas y Carlos no sabía dónde meterme, tenían razón, pero hasta me hicieron sentir un poco culpable.

*Narra Ana* 

¡Por fin habían terminado las clases por ese día! Las cinco salíamos juntas del instituto, no había vuelto a ver a Carlos, ya le echaba de menos. Como cada día a la salida de las clases, Rocío, Lucía y Clara se separaron, habían llegado a su urbanización y las tres se marcharon.
- ¡Hasta mañana chicas! - Un abrazo a cada una y se fueron.
Seguimos andando Elena y yo, nos dimos cuenta de que un coche nos seguía.
- Ana, que ya sabes que a mi estas cosas no me gustan, ¿qué quieren esos?
- ¡Ay, calla! No empieces a montarte películas que me asustas.
El coche pitó, no hicimos caso, volvió a pitar y Elena se giró enfadada.
- ¿¡Nos queréis dejar ya!? ¡Pedazo de! 
- Elena calla, que son ellos. - La interrumpí justo a tiempo.
Las dos nos acercamos al coche, conducía Blas.
- ¡Pero bueno! ¿Qué nos ibas a decir Elena?
- Lo siento, no sabía que erais vosotros...
- Anda, ¡subid que os llevamos a casa!- La verdad es que se agradecía, sobre todo por Elena, que vivía aún más lejos que yo.
Carlos, Dani y David iban atrás, Elena y yo nos sentamos como pudimos y nos llevaron a casa. 
- ¡Primera parada! Señorita Marco, puede usted bajarse. - Todos nos reímos.
- ¡Muchas gracias señor Blas el conductor! - Le di un beso a Carlos y me bajé del coche, lo pasaba genial con esos cinco.

*Narra Dani*

Ana se bajó y yo iba sentado al lado de Elena.
- Elena, necesito hablar contigo. - La susurré y la pasé un papelito con mi número, ella lo cogió algo extrañada.
- ¡Segunda parada! Señorita... - Blas miró a Álvaro antes de seguir la frase - Señorita Elena, ya puede bajarse usted.
- ¡Muchas gracias de verdad chicos! - Miré fijamente a Elena - Ahora hablamos. - Me dijo en tono muy bajo.

* Narra Álvaro*

Lo había oído perfectamente, lo había oído perfectamente joder. ¿Cómo que 'ahora hablamos'? A Dani, ¿ por qué le había dicho eso a Dani? Estaba enfadado, muy enfadado. Él sabe perfectamente que esa chica me gusta. Todos oímos como el móvil de Dani sonó, le había llegado un WhatsApp. Cogí el móvil rápidamente, miré su última vez mientras Dani tecleaba. 'En línea', estaba en línea, Elena estaba en línea y estoy seguro que hablando con Dani. Seguí mirando la pantalla del móvil y cuando Dani guardó su móvil, 'última vez hoy a las 14: 46'. ¿Otra prueba más? Esos dos estaban hablando y no necesitaba que Dani me dijera lo contrario. Lo sabía perfectamente.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Capítulo 6.

*Narra Elena*

Otra vez ese despertador que sonaba, esta vez me alegré, no mucho porque tenía exámenes, pero iba a ver a los chicos. Sí, esos cinco que roban colacao a la una y media de la mañana. 
Después de media hora ya estaba lista y salía de casa a por Ana. Era increíble que estuviera saliendo con Carlos, cuando me lo dijo hace unas horas por la tarde no me lo podía creer, pero me alegraba muchísimo por ella.
Llegué al portal y llamé al telefonillo.
- Ya bajo.
- Pero rápido señorita Marco, que no quiero que se queden esperando.
- ¡Que ya bajo tonta!
Para mi sorpresa no tardó mucho, tenía un motivo, el señorito Carlos, las dos lo sabíamos.

*Narra Álvaro*

El fin de semana se me pasó muy rápido y mis ganas de ver a Elena iban aumentando. Hasta hoy estuve pensando qué la diría o qué haría pero estaba echo un lío así que, en cuanto la viera haría lo que realmente sintiera pero no quería lanzarme, primero la quería conocer, hablar con ella y cuando estuviera seguro le diría lo que siento, ya lo pasé mal con otras chicas, no quiero arriesgarme.
Carlos me fue a buscar y los dos fuimos al escaparate de la tienda que nos dijo Ana, pillaba de camino al instituto, ahí habíamos quedado con ellas. Allí estaban, fue verla e inevitablemente ya estaba con esa sonrisa en la cara.

*Narra Elena*

-¡Hola chicos! - Tras decir esto Álvaro se acercó a mi, me abrazó y me dio dos besos.
Carlos y Ana se besaron y se cogieron de la mano, yo mientras hablaba con Álvaro, le contaba anécdotas que nos habían pasado en las firmas o conciertos, no parábamos de reír.
- Y mira, esta es nuestra primera y única foto. - Saqué el móvil y le enseñé mi fondo de pantalla, salíamos los dos sonriendo.
- ¡Qué chula! ¿Me la puedes pasar? - Mi cara era un poema, me quedé en shock, no sabía que hacer. Él sacó su teléfono y me dio su número para pasarle la foto por WhatsApp, ahora si que no podía ni moverme, creo que estaba hasta pálida.
- Bueno lo de que sea nuestra única foto puede cambiar. - Álvaro volvió a sacar su iPhone, puso la cámara y nos hicimos una foto, yo salía sonriendo y el dándome un beso en la mejilla.
- ¡Que guapos! - Carlos le quitó el móvil a Álvaro.
- ¡Qué monos tía! - Ana también vio la foto y todos reímos.
Seguimos el camino hacia el instituto y yo ya había vuelto a la normalidad, aunque me costó un poco. Y así, caminando, mi mano y la de Álvaro chocaron. No dije nada, rezaba por no ponerme roja pero ya notaba como mis mejillas comenzaban a arder. Le miré de reojo, iba sonriendo, esa sonrisa tan perfecta que hacía la mía en tantas ocasiones.
Los cuatro llegamos al instituto, nos despedimos y Ana y yo fuimos a clase.

*Narra Álvaro*

Sonó el timbre del recreo, Dani, Carlos y yo salimos en busca de esas cinco chicas que conocimos hace tan sólo tres días.
- Son esas ¿no? - Los tres nos quedamos mirando a un pequeño grupo de chicas que había al lado de una canasta de baloncesto.
- Yo creo que sí. Por lo menos a mi Ana me dijo que quedaban ahí en los recreos.
- Pues vamos a por ellas. - Pude observar como cuanto más nos acercábamos hacia las cinco la sonrisa de Dani era aún mayor ¿se nos estaba enamorando también?

*Narra Lucía*

- ¡Hola chicas! ¿Venís con nosotros dentro?
- ¡Claro que sí! - Clara fue la que dijo esto y la primera en ponerse en marcha, moría de ganas por ver a aquel moreno, sí, ese que bailaba con una lámpara.
Llegamos a la cafetería, ahí nos esperaban los demás.
- ¿Qué tal los exámenes?
- A mi la verdad me ha salido bastante bien, pero a Ana después de haber estado quedando todo el finde con el rubio este no se yo... - Todos nos reímos con lo que dijo Elena, ya estaba otra vez graciosa, hacía tiempo que no la veía así, con ese brillo en los ojos, con esa sonrisa, me alegraba verla así de nuevo.
- ¡Pues muy bien que me ha salido!
Vi como Álvaro y Elena se acercaron a la barra de la cafetería a pedir algo. Volvieron con una bolsa de palomitas. 
- Nosotros nos vamos a dar una vuelta que aquí hace mucho calor. 
- ¡Elena! Acuérdate de que hoy no ha venido la de química, así que después del recreo tenemos una hora libre.
- Vale, luego os veo. ¡Chao! - Y Álvaro y Elena se alejaron de la cafetería.
- Bueno... ¡Otra parejita más!
- Les doy un par de semanas, ya sabéis que a Álvaro no le va a resultar tan fácil salir con otra chica.
- ¿Tanto tiempo Blas? ¡Yo les doy hasta el viernes!
- Bueno Lucía, tampoco te emociones que aquí no todo es tan rápido como lo de estos dos tortolitos. - Carlos y Ana se hicieron los dolidos, pero poco minutos después ya estaban riendo con los demás.

*Narra Elena*

Seguimos caminando por el pasillo, otra vez chocaron nuestras manos, él las tenía realmente frías.
- ¡Dios mío Álvaro!  ¡Yo muriéndome de calor y tú con unas manos a dos  grados bajo cero! - Reímos y me agarró la mano entrelazando sus dedos con los míos.
- Bueno, a lo mejor así están mejor. - Otra vez notaba como mis mejillas ardían, no Elena no, ¡que se va a dar cuenta!
Subimos las escaleras y llegamos al piso de arriba, vi a un hombre mayor, con su perfecto bigote y que me estaba mirando, era mi profesor de Historia.
- ¡Hombre Elena! No sabía yo que tenías pareja... - Los tres nos empezamos a reír, ahora si que estaba roja, rojísima diría yo.
- Qué gracioso tu profe, ¿no?
- Si tú le vieras en clase... Pero es muy listo.
Los dos entramos en la sala de informática, estaba libre y en el horario que había en la puerta ponía que en la hora de después del recreo también seguiría libre. Nos quedaríamos allí. 

martes, 27 de agosto de 2013

Capótulo 5.

*Narra Carlos*

Se lo iba a confesar, la iba a besar para demostrárselo pero...
- ¡Cuidado Ana! - Alguien gritó desde la piscina, Ana se giró y la salpicó una pelota , por poco la da.
- ¡Toma Raúl! Ten más cuidado la próxima vez. - Ana le pasó la pelota.
- Lo siento. - Y tras decir esto Raúl y sus amigos siguieron jugando un rato más con aquella pelota.
- Es un vecino mío. - Me dijo e intenté sonreír.
- ¿Volvemos a las toallas? - La pregunté.
- Sí, mejor. - Me sonrió, otra vez esa sonrisa, si no hubiera sido por esa pelota podría haberla besado. Lo volveré a intentar, será lo mejor, la quiero, me gusta y eso lo tengo muy claro.

* Narra Rocío*

- Rocío, ¿puedes bajar a por el pan?  Vamos a comer en breve.
- Vale papá, ya voy.
Recogí todos los libros y cuadernos de encima de la mesa, me puse unos zapatos y fui a comprar el pan.

*Narra Dani*

Blas y yo habíamos ido a dar una vuelta por San Fernando de Henares, ahí estaba el instituto en el que nos encontramos a aquellas cinco chicas. Me suena el móvil, un WhatsApp, de ella, ¿me está empezando a gustar? No, empezando no, llevo todo el fin de semana hablando con ella y no dejo de pensar en verla el lunes. En realidad le dije a Blas que si quería dar una vuelta por aquí para ver si la podía ver. Es perfecta. 

- ¡Hola Dani! Ya he terminado de estudiar esta mañana, mi padre me manda a comprar el pan así que creo que disfrutaré de estos minutos de ir al caprabo porque menuda tarde me espera... ¡Un beso bobo!

Me acaba de mandar ese WhatsApp, eso significa que estará de camino. ¡La podré ver! Pero, ¿dónde está el caprabo de aquí? Le preguntaré a alguien.
- Perdone, ¿me podría decir dónde está caprabo?
- Claro que sí joven. Gira por esa calle a la derecha, luego la segunda a la izquierda, sigue recto y ahí está.
- Muchas gracias.
Después de hablar con esa señora y de que Blas se me quedara mirando con cara de ¿qué narices estás haciendo? Llegamos a caprabo.
- Blas quédate en la entrada, voy a comprar algo para comer, que tengo hambre, ahora salgo. - Otra vez me miro raro, ya le explicaría todo luego.
Fui a buscar la parte del supermercado en la que estaba el pan y después de pasar tres veces por la parte de los cereales vi el pan, pero eso era lo de menos porque, al lado de la mini panadería que había esta ella, estaba Rocío.
Me acerqué sin hacer ruido, estaba al lado, un paso más y la tapé los ojos.
- ¿Clara? ¿Elena? ¿Ana? Bueno, hueles a hombre... Mmm... ¿Eres Dani? - Rió.- Vale no, eso es imposible. A ver, mmm...
- ¿Imposible por qué pequeña? - La quité las manos de los ojos dejando que me viera.
- ¡Dani! ¿Pero qué haces tú aquí? 
- Vi tu mensaje y como estaba con Blas por aquí dando una vuelta, pregunté dónde estaba caprabo y vine aquí.
- ¡Pero que increíble que eres Danielo! - Me abrazó, creo que hasta sé la escapó una lágrima. La quería cada vez más.
- Para increíble ya estás tú. - Los dos sonreímos.
- Oye y, ¿dónde está Blas? 
- En la entrada, no sabe nada de que estás aquí, simplemente le traje y le dije que esperara en la entrada, que ya se lo explicaría todo luego.
- ¿Le has dejado solo? ¡No me esperaba eso de ti! - Los dos nos empezamos a reír.
Acompañé a Rocío a la caja y pagamos la barra de pan. Blas nos vio y se acercó a nosotros.
- ¡Hola guapa! - La dio dos besos, le explicamos a Blas lo que había pasado y nos despedimos.
- Luego hablamos. - Y al decirla esto la di dos besos y se fue a casa. Blas y yo cogimos el coche y comimos en mi casa. Había sido genial poder haberla visto.

*Narra Ana*

Juro que odio a Raúl y a su pelota. ¡Carlos me iba a besar! Tener vecinos para esto...
- Son casi las dos y media, nos vamos ya ¿no? 
- Yo creo que sí, tampoco quiero entretenerte mucho, que tu esta tarde tienes que seguir con tus preciosos libros.
- Muchas gracias, eres perfecto para recordarme lo bonito que es estudiar. - Y tras reírnos y recoger las cosas nos fuimos de la piscina y me acompañó a mi portal.
- Bueno, pues que cantes mucho mientras yo estudio. - Le di dos besos y me abrazó.
- Ana, antes en la piscina... 
- Es verdad, ¿qué me tenías que decir? - Hice como si no supiera nada pero en realidad no paraba de darle vueltas.
- Creo que... Bueno no creo, lo sé, pero es que...
- Carlos, como te expliques siempre así de bien lo llevas un poco crudo. - Me besó. Carlos, mi rubio, me besó. 
- Ana, me gustas. - Esta vez me acerqué yo y le volví a besar. Sí, es perfecto.

*Narra Álvaro*

Después de una tarde realmente aburrida me hice la cena y me fui a dormir. Parecía mentira, a la mañana siguiente la iba a ver. Ese lunes tan esperado para mi y tan odiados para algunos llegaba, y con él, poder verla, poder ver esa sonrisa que... Me encanta.

lunes, 26 de agosto de 2013

Capítulo 4.

*Narra Ana*

Apagué el despertador, ya eran las diez y media. Me levanté rápido y me preparé el desayuno. Café con leche y dos tostadas. Terminé y me fui a lavar los dientes, me hice una coleta y llegó la hora de elegir bikini. Tenía como siete u ocho, Lucía siempre me decía que la diera alguno, que tenía bastantes, y siempre acabábamos riéndonos. Al final escogí uno que era rosa con flecos, me lo había puesto un par de veces y me parecía una buena elección. Me puse una camiseta blanca de tirantes, unos vaqueros cortos, las chanclas e hice la cama antes de que llegara Carlos a por mí. 

*Narra Carlos*

Eran las once y media, ya estaba en su portal así que llamé al telefonillo, un par de segundos y obtuve una respuesta.
- ¿Si?
- ¡Rubia soy Carlos!
- ¡Ya bajo!
Esa sonrisa tonta se apoderaba de mi otra vez, ya era el tercer día que quedaba con ella y cada vez me gustaba más.
- ¡Hey sombrerito!
- ¡Hola preciosa! - La di un abrazo, después, dos besos.
- ¿Vamos?
- Claro, te sigo.
 A pocos metros de su portal había una puerta blanca, Ana la abrió y pasamos dentro. Ahí había dos piscinas una grande en la que se bañaban los adultos y otra más pequeña, para niños.
- ¿Te has traído los manguitos? - Bromeé.
- ¡Uy! ¿Qué te crees, que no sé nadar? - Reímos.
- No sé yo eh...
- Bueno, si me ahogo tú me salvas ¿no?
- Claro que sí enana. - Sonreí y ella se acercó a mi, me dio un beso en la mejilla.
Colocamos nuestras toallas en el césped y nos quedamos en bañador.
- A mi aún no me apetece bañarme, ¿jugamos a las cartas? - Abrió el bolso que traía y sacó una baraja de cartas.
- Vale, ¡pero luego nos metemos en la piscina eh! - Hacía mucho calor, yo me quería bañar.
- Que si... - Los dos nos reímos.

Después de una media hora y de que Ana me ganara un par de veces a las cartas, nos fuimos a bañar.
- ¡No vale empujar! - Pero casi antes de terminar la frase, ya la había tirado al agua.
- Rubio, eres muy malo. ¡Encima que te invito a mi piscina! - Nos empezamos a reír y me tiré al agua.
- Lo siento pero.. - Y antes de que me diera cuenta ya estaba debajo del agua, Ana se vengaba de mí.
- A vale, vale, ya me has ahogado, estamos en paz. - Dije cogiendo aire.

*Narra Álvaro*

Estaba aburrido, no tenía nada que hacer y no dejaba de pensar en ella. ¿Cómo podía estar así si la vi hace un par de días? Vale, me gusta. Lo admito pero, no había estado así nunca. ¿Por qué me pasa esto a mi? Encima tiene cinco años menos que yo... 'La edad no importa si de verdad sientes amor' me acuerdo que mi padre me repetía esto continuamente cuando era pequeño.
Ahora mismo sólo quiero que sea lunes. Suena un poco raro ¿no? Nadie quiere que llegue el lunes pero, yo lo único que quiero es verla.
Miré el reloj, era la una y media, empezaba a tener hambre así que me puse a preparar algo aunque fuera para picar. Pero había una pregunta que no paraba de surgirme continuamente. ¿Qué estaría haciendo ella ahora? Supongo que estudiar o prepararse para comer pero, ¿habría pensado en mí? A ver, es Auryner, es Smiler, ¡hasta se puso a llorar cuando nos vio! Pero no creo que piense tanto en mi como yo en ella este fin de semana, se me esta haciendo eterno. 

*Narra Elena*

Llevaba toda la mañana estudiando, para esto soy muy exigente así que me lo sabía bastante bien, creo que hasta me iba a tomar por lo menos una hora para dormir después de comer. 
Busqué mi móvil por la habitación, otra vez que no sabía donde estaba, siempre me pasaba eso y me ponía de los nervios. Levanté un poco la sábana de la cama y ahí estaba, ¿qué hace ahí? Soy el despiste en persona de verdad. Desbloqueé el móvil y no pude evitar una sonrisa, ese fondo de pantalla, esa foto, él, el que me sacaba una sonrisa, al que vi hace un par de días en el instituto. Era increíble poder tener una foto con Álvaro. Le quiero tanto. Espero poder verle mañana otra vez en el recreo o en alguna clase. ¿Se acordará de mi? Eso espero. Es que es increíble, ¡le voy a ver mañana!
- ¡Elena a comer! 
- Ya voy mamá.
Fui a comer, mejor que dejara de pensar en eso porque me ponía muy nerviosa sólo de imaginarlo.

*Narra Ana*

Llevábamos un bien rato en las toallas, hacía bastante calor y creo que Carlos se había quedado dormido en la toalla.
- Carlos. - Le susurré en el oído. Nada, no había respuesta. 
- Venga despierta, que te vas a poner como un tomate de tanto tomar el sol. - Frito, frito, yo creo que hasta estaba soñando. 
Cogí la crema, le iba a echar un poco en la espalda si no se quemaría. Abrí el bote, le eché un poco en la espalda y...
- ¡Ay! ¡Que está fría! - Carlos se levantó rápido.
- ¡Carlos que te vas a quemar!
- Que va, yo controlo, yo controlo.
- ¡Pero si llevas media hora dormido! Anda ven, que ahora tienes un pegote de crema en la espalda. - Menudo numerito que estábamos montando, creo que la gente empezaba a mirarnos.
Al final me dejó que le pusiera la crema, era por su bien. Volvimos a jugar un poco a las cartas, esta vez me ganó él. Y como hacía mucho calor volvimos al agua.
- No vale que me tires ¿vale? 
- Bueno, pero porque me has dado crema que si no... - Nos reímos y nos tiramos al agua.
- Ana, tengo que hablar contigo...
- ¡Dime! Pero vamos a ese bordillo, que aquí no hago pie. -Los dos nos volvimos a reír.
Nadamos hacia el bordillo y Carlos empezó a hablar.
- A ver... Es que esto no es fácil de decir, me estoy poniendo muy nervioso la verdad.
- Carlos, nerviosa me estoy poniendo yo. - Conseguí que sonriera. 
- Lo siento Ana. Yo... Lo único que quiero es... - Se fue acercando lentamente a mi. ¿Me iba a besar? ¿Carlos Marco me iba a besar?

domingo, 25 de agosto de 2013

Capítulo 3.

*Narra Elena*

Espero que le haya ido genial a Ana. ¡Había pasando la tarde con Carlos! Después de la de veces que habrá soñado eso, era verdad, estaba pasando. Me alegraba muchísimo por ella. Yo no había vuelto a hablar con Álvaro, no quería que Ana le pidiera el número a Carlos para poder hablar con él, teníamos relación Auryner - Álvaro y nada más, lo de Ana y Carlos había sido una excepción. En ese momento comenzó a sonar 'Love taxi', era mi móvil, me estaban llamando. Miré la pantalla 'Mejor amiga', era Ana, supongo que para contarme cómo lo había pasado con Carlos.
*Llamada de teléfono*

- ¡Fea! ¿Qué tal con Carlos?
- ¡Hola! ¡Muy bien! Es perfecto.
- Bueno, eso ya lo decías antes de haber quedado. - Risas por parte de las dos.
- Ha sido increíble poder pasar la tarde con él,  nos reíamos casi todo el rato y lo hemos pasado genial.
- ¡Que monos! Me alegro mucho de verdad.
- Me voy a duchar, el lunes te veo, que sé que te pasarás el finde estudiando para el examen global del lunes.
- ¡Pues como deberías hacer tú!
- Estudiaré, tranquila.
- ¡Más te vale! ¡Hasta el lunes! 
- ¡Chao! Ahora hablamos por WhatsApp.
- Vale, adiós.

Me fui a cenar y poco después a dormir, estaba cansada y los dos días siguientes me los pasaría estudiando así que me acosté pronto.

*Narra Carlos*

Iba de camino a casa, cogí el metro y no tardé mucho en llegar, durante el camino me pararon un par de auryners, unas fotos, dos besos y poco más. Caminando hacia mi casa decidí llamar a Álvaro, le quería contar lo de esta tarde.

 *Llamada de teléfono*

- ¡Ey Carlos! ¿Qué tal con Ana?
- ¡Genial! Cada vez me gusta más... ¿Tú has pensado algo de lo de Elena? ¿Quieres que le pida a Ana su número y te lo doy?
- No Carlos, prefiero conocerla de verdad, quedar con ella y hablar en persona.
- Pues eso, te doy su número y quedáis este fin de semana.
- Cuando hablamos en el instituto me dijo que esta semana tenía exámenes finales, no quiero molestarla.
- Vale, vale, pero ya sabes, si necesitas ayuda avísame ¿vale?
- Vale hermano, me voy a ver la televisión un rato. ¡Adiós!
- ¡Adiós hermano!

A la tarde siguiente quedé con Ana otra vez, por la mañana yo fui a comprar algunas cosas y ella se quedó estudiando, pero finalmente a las seis la pude ver.
- ¡Rubio! - La abracé.
- ¡Rubia! ¿Qué tal la mañana?
- Bueno, estudiar es aburrido pero ya sabes, ¡hay que aprobar! - Solté una carcajada cuando me dijo eso.
- ¡Y más te vale aprobar! ¿Quieres que vayamos a tomar algo?
- ¡Vale! Me apetece un helado, que hace mucho calor.
- Mira, podemos ir a esa heladería. - La señalé un puestecito que había bajando la calle.
- Por mi perfecto. - Me sonrió, esa sonrisa que... Me enamoraba.
- ¡Pues vamos! 
Los dos continuamos andando hasta llegas al puesto en el que vendían helados. Yo me cogí uno de chocolate y ella uno de fresa.
- ¿Quieres que nos sentemos a tomárnoslo en ese banco de ahí? - Me señaló un banco que había a unos veinte metros, asentí y nos sentamos.
- ¡Menos mal que está a la sombra! Con el calor que hace... - Me abaniqué un poco con la mano.
- Si quieres mañana por la mañana te puedes venir a mi piscina, es de la urbanización y está bastante bien. 
- ¡Perfecto! ¿A qué hora voy?
- ¿A las once y media? Así estamos allí toda la mañana, que yo por la tarde tengo que seguir estudiando. 
- Vale rubia. - Los dos sonreímos. 
Otra vez la tarde con ella había sido perfecta, después de aquellos helados fuimos a dar una vuelta por su barrio, me lo enseñó un poco y finalmente nos despedimos en su portal.
- ¡Hasta mañana Carlos!
- ¡Mañana te veo Ana! - Dos besos, un pequeño abrazo y muchísimas ganas de que llegara la mañana de aquel domingo que guardaba algo especial.

*Narra Rocío*

Eran las diez y media, Clara,Lucía y yo bajamos al patio de nuestra urbanización, siempre lo hacíamos cuando terminábamos de cenar. Allí hablábamos, nos hacíamos alguna que otra foto y no parábamos de reír.
- Chicas, ¿os ha contado Ana lo de Carlos? ¡Ayer y hoy han quedado y al parecer mañana van a ir a la piscina de nuestra rubia! - Clara nos lo contaba sorprendida, al fin y al cabo, todas lo estábamos.
- A mi Ana me pasó el número de Dani, hablamos mucho pero aún no hemos quedado, ya nos veremos el lunes en el instituto. - Se me notaba que estaba enamorada de aquel chico de ojos azules que cantaba junto a cuatro chicos más. 
-¡Uy! ¡A que al final acabáis todas con pareja menos yo!
- A ver Lucía, eres guapa, simpática, inteligente y David ha hablado contigo, ¡en breve le tienes ante tus pies!
- Clara, a ti te afecta eso de estudiar ¿no?
- Bueno... Puede que un poco. - Las tres estallamos en carcajadas.
- ¡Ay! Qué mal estamos... - Miré el reloj. - Chicas, son casi las doce y media, yo creo que me voy a ir subiendo a casa, mañana me espera un precioso libro de literatura.
- Sí, yo también me subo. - Clara se levantó del banco en el que estábamos sentadas.
- ¡Pues yo no me voy a quedar aquí sola! - Lucía también se levantó, cada una se fue a su casa y no tardó mucho en dormir, pero yo me quedé hablando un rato por WhatsApp.
*Conversación de WhatsApp*

- ¡Guapísima! ¿Qué tal el día?
- Bueno, ya sabes que estudiando jajaja, pero ahora bien.
- Me alegro. ¿Sabes? Quiero que llegue ya el lunes...
- ¿Y eso? *No pude evitar una sonrisa viendo la pantalla del móvil ¿sería por verme?*
- Quiero verte Rocío.
- Yo también Dani. ¡A ver si en el recreo nos vemos! Ahora me voy a dormir, que mañana tengo que seguir estudiando.
- Vale, buenas noches pequeña.
- Buenas noches blueheart.

Y me fui a la cama, yo también moría de ganas de verle, era increíble y, en esos dos días se había portado genial conmigo, adoraba poder hablar con él aunque ese día sólo hubiera sido por WhatsApp. Le quería y mucho.