martes, 25 de marzo de 2014

Capítulo 43.

*Narra Lucía*

Me levanté temprano aunque aún tenía bastante sueño, pero debí hacerlo si quería llegar a tiempo a la piscina. Tenía que aprovechar los últimos días de los chicos antes de que empezaran a preparar su nuevo disco y comenzara otra gira.
Me fui a la cocina para encontrar algo que desayunar y mientras tanto desbloqueé el móvil, tenía varios WhatsApps del grupo que habíamos hecho entre todos.

- ¿Al final quién se viene hoy conmigo y con Lucía a la piscina? - David.
- A mí ahora mismo no me apetece mucho, ¡luego más tarde me pasaré con Carlos! - Ana.
- Sí, luego nos pasamos Ana y yo. - Carlos.
- Yo en cuanto encuentre a Dani os digo algo, porque me está dejando pistas en cada rincón de la casa para acabar yendo a un lugar, y claro, aún no sé cuál es. Como alguno de vosotros tenga algo que ver que sepa que lo mato, pero con cariño eh. - Rocío.
- ¿Qué dices Rocío? Jajajajajaja. ¡Por cierto! Blas y yo os esperamos en la entrada en una hora. - Clara.
- Aunque parezca raro, es así ): ¡Yo que quería ir a bañarme! Dani, si lees esto ya puedes ir apareciendo por casa... - Rocío. 
- ¡Vaya dos! - Elena.
- ¡Elena y yo vamos después de comer con vosotros a la piscina! - Álvaro.
- ¡Dani aparece! ¡No hagas sufrir a la pobre muchacha! - Blas.

En mi casa sólo se escuchaban mis carcajadas. ¿Qué estaba haciendo Dani? ¡Este chico cada día con algo nuevo! Aunque seguro que esta vez es algo bueno. 

- ¡Buenos días parejitas! - Escribí mientras preparaba mi café.
- ¡Aunque nos levantemos todos temprano siempre eres la última Lú! - Rocío.
- ¡Tú vete a buscar a Dani anda! Jajajajajaja. - Respondí volviendo a reír.
- Llevo un buen rato en ello... Jajajaja. - Rocío.
- Bueno, yo me voy a prepararme que luego sino tardo mucho. - Dije mientras sacaba unas galletas del armario.

Dejé el móvil apartado en la encimera y empecé a desayunar. Terminé rápido, tampoco tenía mucha hambre. Recogí la taza y el plato y fui de vuelta a la habitación. Abrí el armario y saqué uno de mis bikinis, el que iba a ponerme hoy era oscuro con algún que otro adorno. Cogí unos vaqueros azules claros y una camiseta corta. Una vez que ya estaba vestida fui al baño a lavarme los dientes, al terminar me recogí el pelo y organicé la mochila que me llevaría para pasar el día. Un rato después estaba lista e incluso antes que el resto. Salí de casa para recoger a Clara y Blas y, una vez que los tres estábamos abajo, fuimos camino al polideportivo donde nos esperaba David.

*Narra Rocío*

'Busca donde todo empezó'. 

Decía el cuarto papel. Me vestí deprisa y fui corriendo a mi antiguo instituto. ¡Menudo camino me esperaba! Ahora que vivía con Dani ya no estaba tan cerca como antes. Decidí coger el coche, seguro que luego que me haría ir más lejos.
Llegué y  vi a una chica morena de pelo rizado. No sabía quién era, pero esperaba impaciente en la puerta del centro. Miré de un lado a otro intentando encontrar la que sería mi siguiente pista y entonces la chica me miró.

- ¿Eres Rocío? - Preguntó sonriendo tímidamente.
- Sí... Soy yo. - Contesté intentando recordar de qué podría conocerme esa chica de a penas quince años.
- Esto es para ti. - Extendió un brazo y me dio una pequeña nota. - Suerte. - Dijo una vez que la cogí. Ella corrió calle abajo hasta que llegó a un pequeño parque donde la esperaba un grupo de amigas. Fue extraño.
Abrí el papel.

'Ha sido cosa mía, tranquila. Ahora sólo recuerda el primer beso'. 

Leí. Bueno, por lo menos eso sí que estaba más cerca de allí.
Andé unos cuantos metros y, sobre uno de los bancos, un sobrecito azul reposaba inmóvil. Lo abrí esperando impaciente la siguiente pista.

'Is on the road...' ¿Is on the road? ¿Qué pista es esa? Volví al coche para buscar en él. Pero fue inútil, ahí dentro no había ningún papel.
Arranqué y encendí la radio para hacer un poco mejor el viaje. Unos segundos de silencio y empezó a sonar algo, pero no, no era la radio.

- Para empezar no me odies, aún te queda un rato de búsqueda... Hazme caso que merecerá la pena. Ahora sólo puedo decirte que vayas en busca de una de las mejores barbas que conoces. Posdata: te quiero. - Tras escuchar la grabación de Dani reí. Sorprendida por la cantidad de detalles que estaba teniendo me dirigí a casa de Álvaro, seguro que allí estaba una de las pistas que necesitaba.

- ¿Si? - Contestó descolgando el telefonillo.
- ¡Abre Álvaro!
- Voy, voy. - Pasé dentro deprisa. Estaba nerviosa por saber qué me esperaba.
- ¡Hola Rocío! - Dijo el moreno recibiéndome.
- ¡Hola! - Le di dos besos y pasé dentro. - Estoy segura de que me tienes que dar algo, como tu barba no hay dos. - Reí.
- Anda, toma. - Fue a su habitación y al salir me entregó otro de los papelitos.

'Ahora te toca buscar a un rubio con flequillo. ¿Lo conoces? ¡A por él!' - Leí en alto. Álvaro rió.

- ¿Sabes de qué va todo eso?
- Puede...
- ¿Sí o no? - Pregunté seria para que respondiera rápido.
- Puede que sí, puede que no. Ahora ve a por el rubio, que te estará esperando.
- Vale. ¿Luego os veo? - Pregunté mientras salía por la puerta.
- Ni idea, ahí sí que ya no sé qué pasará.
- Así que sabes algo eh...
- Mmm...
- ¡Te pillé! Anda, me voy a seguir buscando. ¡Adiós!
- ¡Adiós!

A paso ligero me acerqué al coche, lo puse en marcha y me dirigí a casa de Carlos. ¡Menudo tour me estaba haciendo!

- ¡Carlos abre por favor! - Pedí una vez que llamé al timbre. Pocos segundos después el rubio me abría la puerta de su casa. 
- ¿Pasa algo? - Dijo apoyado en la puerta.
- ¡Como si no lo supieras! ¿Eres tú el rubio del flequillo? - Le mostré el papel. Lo miró y sonrió.
- Anda, pasa. 
- ¡Menudo recorrido me estoy dando!
- Y el que te queda... - Respondió riendo.
- ¿En serio? ¿Mucho? - Resoplé.
- ¡Que no tonta! ¡Ya queda menos! - Del bolsillo se sacó el papel que me correspondía, de nuevo lo leí en alto.

'Ahora te toca buscar en alguien con los ojos claros. Te doy una pista: son los preferidos de Clara'. 

- ¿Me tengo que ir hasta la piscina?
- Tú sabrás... Yo no te puedo decir nada.
- ¡Qué malas personas sois!
- ¡Es culpa de Dani!
- Seguro, seguro. Bueno, me voy Carlos. ¡Adiós!
- ¡Suerte Rocío! 

Salí sofocada de la casa y de nuevo subí al coche.

- ¡A la piscina! - Dije mientras arrancaba. En menuda aventura me había metido. Por suerte llevaba el carnet de socio que usaba cuando iba al polideportivo pensando que esto acabaría mucho antes y que en realidad Dani sólo quería distraerme un rato. Al final ese rato se estaba convirtiendo en varias horas. Y las que quedaban...

- Buenos días. - Dije entregando el carnet. El hombre lo miró y me dejo pasar a la zona de las piscinas. Ahora sólo me tocaba buscar entre todo el mogollón.
Empecé a andar sin ningún rumbo, simplemente iba mirando por cada rincón cada una de las personas que disfrutaban alegremente de un día de verano.

- ¡Rocío! - Clara apareció detrás de mí y me abrazó.
- ¡Estás empapada! - Grité. Ella se limitó a reír descontroladamente.
- Bueno, ¿ya has encontrado a Dani?
- ¡Qué va! Sigo aún con su juego de pistas. ¿Dónde está Blas?
- No sé, creo que acaba de irse a la toalla. ¿Por qué?
- Él tiene la siguiente pista, al menos eso creo, y la necesito como comprenderás. - Dije sonriendo sarcásticamente.
- Anda, ven por aquí. - La seguí y llegamos a la zona de césped. Estaba abarrotado, pero Clara sabía bien a dónde iba. - Mira, ahí está. - Señaló al grupo de amigos sentados en varias toallas.
- ¡Blas! - Me acerqué deprisa.
- Ya decía yo que estabas tardando. Toma. - Rebuscó en la bolsa que había traído y sacó otro de las famosas pistas. Por momentos empezaba a odiarlas.

'Te queda un moreno más, ¿no?' Leí y levanté la mirada.

- ¿David? - Dije extendiendo uno de mis brazos.
- Dime. - Contestó con una gran sonrisa haciéndose el despistado.
- David, estoy realmente nerviosa e histérica, no sé a qué vendrá todo esto pero más vale que merezca la pena. ¿Serías tan amable de darme uno de los papelitos que te ha dado Dani para cuando viniera desesperada a buscaros? - Respondí con otra sonrisa.
- Es que si no me explicas... - Rió. Sacó el siguiente papelito.

'Te toca volver al coche. Esta vez tendrás que ir a tu restaurante preferido en Madrid. Sé cuál es, sabes cuál es, así que ve. Allí te espero... O quizás yo no...' 

- Le voy a matar. - Dije en cuanto terminé de leer. 

Los chicos se reían, Lucía y Clara parecían no entender nada. Así que me despedí e hice caso a ese pequeño papel. Pronto estaba en Madrid, situada enfrente del 40 café. En Madrid siempre me había encantado ese lugar, me encantaba la idea de las hamburguesas de colores, los conciertos, ir alguno de los viernes para escuchar a Tony... Y, como si me leyeran la mente, ahí estaba el locutor de radio esperando a que me acercara.

- ¿Tú también estás metido en esto? - Pregunté tras darle dos besos.
- Parece ser que sí. Esto es tuyo, ¿no? - Sacó un sobre bastante abultado. Sí, seguro que se lo habría dado Dani.
- Muchas gracias Tony. - Le abracé y me despedí.
- ¡Mucha suerte! - Me dijo alzando la voz.
- ¡Gracias! - Contesté dándome la vuelta y despidiéndome con la mano.

De camino al coche abrí el sobre y leí el primer papel.

'¿Preparada para la recta final?'

2 comentarios: