domingo, 23 de marzo de 2014

Capítulo 42.

*Narra Rocío*

Fui con Dani a la tienda más cercana. Se suponía que tenía que ir a comprar palomitas y debía hacer caso a mis amigos. Mi objetivo era simple: distraer al rubio que iba de mi mano hasta que todos hubieran terminado de preparar la pequeña fiesta.

- ¿Entramos aquí? - Me dijo señalando una tienda de alimentación que había a escasos veinte metros.
- ¿Y si vamos al supermercado? Que allí seguro que tienen de muchos tipos. - Le contesté sonriendo.
- ¿De muchos tipos? ¿Qué clase de palomitas quieres comprar? - Dijo riendo.
- ¡Ay, yo que sé! Pero anda, no me seas vago, que por caminar un poco más no te va a pasar nada.
- ¡Serán diez minutos más y hace mucho calor! - Me puso cara de pena intentando hacerme cambiar de idea. Pero no, no iba a hacerle caso.
- ¡No haber dicho que me acompañabas!
- ¡No lo hice! Lo dijo Blas.
- Haz lo que quieras, yo aquí no las voy a comprar. - Contesté haciéndome la enfadada y caminando en dirección al supermercado.
- Mira que eres cabezota. - Me dijo Dani al ponerse a mi altura.
- Mira que eres vago. Al final te voy a tener que prohibir juntarte con Carlos. - Reímos.
- Más te vale que las palomitas de allí sean buenas, sino...
- ¿Sino qué? - Pregunté desafiante.
- ¿Te mato a besos? - Contestó sonriendo y entrelazando su mano con la mía.
- Ya ves tú qué problema.
- ¡Pues entonces te quedas sin besos!
- No eres capaz.
- ¿No? Ya verás, empiezo desde ya.
- ¡Pero si aún no hemos comprado las palomitas! ¡Eso no vale! 
- Eso te pasa por picarme.
- Qué tonto eres. 

Seguimos caminando y en poco menos de diez minutos ya estábamos por los pasillos del supermercado buscándolas.

- ¿Las ves por alguna parte? - Le pregunté.
- No, por aquí no están. 

Avanzamos un par de pasillos más y dimos con el sitio en el que se suponía que debían estar colocadas pero... No quedaban.  

- ¿En serio que me has hecho venir hasta aquí para que no haya nada?
- Hombre, nada no, hay patatas, gominolas... - Dije riendo. Sí que estaba vago, sí.
- La próxima vez no te hago caso, eh. 
- Me contestó entre risas mientras volvíamos a salir a la calle.
- ¿Y el paseo que has dado con mi compañía qué? ¿No cuenta? - Respondí dándole un pequeño empujón.
- No, no cuenta.
- ¡Uy! ¿Por qué?
- Te recuerdo que no puedo besarte.
- ¡Eso es porque no quieres! Al fin y al cabo no nos hemos apostado nada.
- ¿Ah, no? - Respondió frotándose la barbilla.
- No. - Dije mientras negaba con la cabeza. Y antes de que lo esperara sentí un cálido beso. - Te dije que apenas ibas a aguantar.
- Y tenías razón. - Contestó sonriendo sacándome una sonrisa a mí también.
- ¿Vamos a la tienda de antes? - Le pregunté.
- Sí, vamos.

*Narra Ana*

Íbamos muy rápido. En veinte minutos habíamos conseguido inflar todos los globos y preparar casi todos los sándwiches en bandejas. Nos faltaba colocar las bebidas y el resto de la comida. Era lo bueno de ser bastantes. 

- ¿La llamo y la digo que ya pueden ir viniendo? - Preguntó Elena con el móvil en la mano.
- Depende, si están muy lejos vale. Sino yo creo que en unos quince minutos pueden ir acercándose. - Respondió Carlos sacando los vasos y colocándolos sobre la mesa.
- ¡Vale! - Respondió la morena y se alejó para hablar por teléfono. - Se han ido un poco lejos así que ya vienen para acá. En quince minutos más o menos están aquí.
- ¡Pues a seguir montando esto! -Contesté desde la cocina. Todo estaba quedando genial.

Tal y como nos dijeron un rato después la pareja subía por el ascensor. Avisados por Rocío apagamos todas las luces del piso y cada uno cogimos nuestros globos o confeti para tirárselo a Dani cuando apareciera.
Escuchamos cómo abrían la puerta con la llave, encendieron las luces y...
- ¡Sorpresa! - Gritamos todos a la vez. La cara de nuestro amigo lo decía todo. Estaba claro que no se esperaba nada.
- ¿En serio que todo esto es para mí? - Nos dijo emocionado.
- ¡Por supuesto! ¡A pesar de todo te lo mereces Danielo! - Dijo Clara y se acercó para abrazarle. Comenzaba la fiesta. 

*Narra Dani*

Música alta, bebida, mucha comida y un paquete de palomitas sin abrir eran nuestros acompañantes esta tarde.

- ¡Chicos! ¿Nos hacemos luego un cine de todas formas?¡Que no me he dado el paseo para nada! - Todo el grupo nos reímos.
- Por mí vale, me apetece. - Contestó Ana mientras se servía un par de hielos más.
- ¡A mí me parece buena idea! - Dijo Álvaro y el resto contestó lo mismo. Al parecer el viaje había servido para algo.

Para cuándo la película acabó ya era de madrugada. Rocío se había dormido en un par de ocasiones sobre mi hombro pero por ahora permanecía despierta.

- Bueno chicos, nosotros nos vamos ya. - Dijo Lucía mientras repartía besos a la par que David.
- Nosotros también. - Dijeron Carlos y Ana seguidos de Blas y Clara.

Cuando sólo quedábamos cuatro en casa me acerqué a Elena mientras llenaba un vaso de agua.

- ¿Ha sido idea tuya? - La pregunté sonriendo.
- De todos Dani. - Contestó tras dar un trago.
- Muchísimas gracias. - La abracé con fuerza. Habían conseguido que todos estos días que había pasado mal se olvidaran en las escasas horas de fiesta. Era lo que necesitaba, tener a mis verdaderos amigos a mi lado.
- Bueno Dani, nosotros también nos vamos. - Dijo Álvaro tras haberse despedido de Rocío.
- Gracias por la fiesta de verdad. Sois los mejores. - Acompañé la frase con un abrazo en grupo y salió la última pareja del piso.
- ¿Te ha gustado? - Preguntó Rocío mientras recogíamos las cosas del salón.
- Ha estado genial, me ha encantado.
- Me alegro cielo. - Me acerqué a ella y la besé. La había echado de menos y no nos habíamos separado. 
- ¿Me perdonas? - Dije mientras la agarraba de la cintura.
- Eso ya está olvidado Dani. Tú ya has hecho lo que tenías que hacer. Olvídate de lo que ha pasado con esa chica, de verdad.
- Te quiero. - Volví a acercarme a sus labios.
- Y yo. - Contestó antes de fundirnos en un largo beso.

Entré en la habitación y aparté un pantalón que había dejado de por medio. Al guardarlo algo cayó. ¡Casi se me olvidaba! Ahora sí que estaba preparado. ¿Sería ya la hora de decírselo?

*Narra Rocío*

Abrí los ojos y vi que el reloj marcaba las once y media pasadas, los cerré y me di la vuelta. Agarré la almohada y estiré uno de los brazos para alcanzar a Dani. No, no había nada. Moví el brazo recorriendo gran parte de la cama pero no había ningún obstáculo. Abrí los ojos de nuevo y comprobé que, efectivamente, estaba sola en la habitación. Volví a dar media vuelta para alcanzar el móvil y observé una pequeña nota. Al final se iba a acabar convirtiendo en costumbre.

'¡Buenos días pequeña! Te he preparado un pequeño juego. Ahora sólo tienes que seguir las pistas y pronto habrás llegado al lugar indicado. Supongo que ahora tendrás hambre así que ya sabes, ¡a comer! Puede que allí encuentres otra pista más que te ayude...'

Corriendo fui a la cocina. Sobre la mesa había una bandeja con un desayuno completo preparado. Empezaba bien el día...




¡Siento no haber podido subir capítulo en este tiempo y haber subido muy poquitos este mes! Tenía bastantes exámenes pero ahora ya he acabado todos así que os recompensaré. Muchísimas gracias por leer la novela de verdad. ¡Un beso enorme y en breve subo el siguiente!

No hay comentarios:

Publicar un comentario