jueves, 13 de marzo de 2014

Capítulo 41.

*Narra Blas*

Ya estábamos todos juntos en casa de Clara desde hace un rato. Al final habíamos conseguido preparar la comida suficiente y, sobretodo, en condiciones.

- Vamos comiendo ya, ¿no? - Pregunté al resto. La verdad es que eso de estar toda la mañana preparando comida y sin probar un bocado empezaba a notarse.
- ¡Yo tengo hambre! - Carlos se acercó deprisa a la mesa y tomó asiento. Ya estaba tardando en hacerlo.
- ¡Tú siempre tienes hambre Carlos! - Contestó Elena mientras se sentaba en una de las sillas.

Los nueve nos organizamos en los sitios que quedaban y empezamos a comer. En realidad no nos había quedado tan mal la comida. 

- Oye chicos, habíamos pensado Álvaro y yo que, como las cosas con la madre de Dani están mejorando, podríamos organizarle algo, como una especie de fiesta para animarle un poco. - Propuso Elena no muy segura de sus palabras. Antes de la comida nos lo comentó a Clara y a mí. - Ya sé que hoy precisamente no estaréis muy contentos con él, de hecho yo tampoco lo estoy, pero todos estos días ha estado bastante mal y al menos así se daría cuenta de quién somos sus amigos de verdad. - Todos permanecimos en silencio, ninguno nos atrevíamos a responder después de que Dani nos hubiera cambiado esa tarde.
- A mí me parece bien. Creo que cuando Dani aceptó comer hoy con Lara lo dijo porque bueno, ya sabéis como es cuando se pone pesada. Pienso que como esta tarde se va a venir con nosotros estaría bien animarle ya que parece que todo con su madre por ahora está bien. - Respondió David.
- ¿Y qué hacemos? ¿Se lo preparamos aquí? - Preguntó Ana.
- A ver, podríamos llamar a algunos de sus mejores amigos y preparar una especie de merienda o algo, tampoco mucho, es simplemente para alegrarle.
- ¡Vale! - Dijo Clara animada.
- Pues entonces si queréis lo preparamos en nuestra casa. - Propuso Rocío que había permanecido callada casi toda la comida.
- ¡Perfecto! Entonces terminamos de comer, recogemos todo esto y vamos a vuestra casa a empezar a prepararlo todo. - Respondí mientras me servía un poco de agua.

*Narra Dani*

Después de haber pasado por casa para cambiarme y arreglarme un poco, salí a coger el coche. Al final Lara y yo habíamos decidido quedar para comer en su casa. Seguía sin estar seguro de tener que ir con ella, sabía que mis compañeros no se lo merecían, ni ellos ni ninguna de las chicas, pero tenía que hablar con ella para aclarar las cosas.
Una vez que llegué allí llamé al timbre y esperé a que me abriera.

- ¿Dani? - Contestó descolgando el telefonillo.
- Sí, soy yo. - Respondí y la puerta se abrió. Acto seguido pasé dentro de su casa.
- ¿Tienes hambre? - Me preguntó sonriendo mientras me acompañaba al salón.
- Sí, algo de hambre sí que tengo. - Respondí y miré sorprendido la cantidad de comida que había sobre la mesa. - ¿Todo eso es para nosotros?
- Es que ya ni me acordaba de si te gustaba una cosa u otra y entonces he preparado varias cosas.
- Pero, ¿cómo te ha dado tiempo? ¡Si es demasiado!
- Lo empecé a preparar ayer por la tarde.
- ¿Por la tarde? - Pregunté extrañado.
- Sí Dani, sí, por la tarde.
- ¿Y cómo sabías que iba a quedar contigo? Es más, en un principio yo ahora mismo debería estar comiendo con mis amigos...
- ¿Y qué ibas a hacer? ¿Decirme que no?
- ¡Pero tú...!
- Que se nota. - Me interrumpió. - Sé perfectamente lo que te pasa.
- ¿Cómo que lo que me pasa?
- Sabes que te sigo gustando. - Se acercó a mí para besarme y me aparté rápidamente.
- ¿¡Pero qué haces!?¡Sabes perfectamente que yo estoy con Rocío!
- ¿Con esa? ¡Pero si yo soy mucho mejor con ella!
- ¿Mucho mejor que ella? Ella no intenta separarme de mis amigos, de mi propia pareja o de mi carrera musical que desde pequeño ha sido mi gran sueño. Sin embargo tú has hecho desde hace bastante tiempo.
- ¿Y quién te ha dicho eso? ¿Tus cuatro amiguitos?
- Mucha más gente que ellos cuatro, gente que de verdad me apoya. ¿Pero sabes? Paso, paso de seguir hablando aquí contigo. Creo que esos cuatro amiguitos que tú dices se merecen que esté ahora con ellos.
- ¡Dani por favor! Anda, ¡deja de decir tonterías! - Gritó mientras cogía mis cosas.

Sin pensármelo dos veces salí de allí. Ahora sí que estaba seguro de haber hecho bien las cosas. Era hora de demostrarle a los demás que volvía a estar allí con ellos, aunque había cometido un gran error.

*Narra Ana*

- Ya está todo, ¿no? - Pregunté doblando el mantel.
- Yo creo que sí. - Me respondieron desde la cocina.

Ahora nos tocaba ir a casa de Dani y Rocío, seguro que él aún no había llegado así que tendríamos tiempo para prepararle la pequeña fiesta sorpresa.

- ¡Listo! - Dijo Clara tras haber guardado el último plato.
- ¿Nos vamos ya? - Preguntó Álvaro y escasos minutos más tarde los nueve salíamos de casa de Clara.

Un rato después estábamos a escasos kilómetros del piso repartidos en distintos coches.

- ¡Ya hemos llegado! - Dijo Blas mientras aparcaba. Ahora nos tocaba prepararlo todo.

Todos subimos deprisa y un poco nerviosos, no sabíamos en qué momento llegaría el rubio de los ojos azules. Rocío se colocó en primer lugar para poder abrir la puerta con la llave. 

- ¿Rocío? - Se escuchó desde dentro. 
- ¿Ya ha llegado? - Susurró Elena.
- Eso parece... - La contesté en el mismo tono.
- Sí, soy yo. Bueno, en realidad estamos somos todos. - Pasamos en fila y esperamos mientras la pareja se saludaba.

- ¿Cómo es que habéis venido todos y tan pronto? Pensé que ibais a estar en casa de Clara.
- Sí... Bueno, la verdad es que teníamos que venir aquí porque queríamos ...
-  ¿Y al final por qué has llegado tan pronto? - Cambié de tema intentando salvar a Elena, que parecía que no se le ocurría ninguna excusa.
- Al final no he comido con ella. Fui hasta su casa pero bueno... Hice lo que tenía que hacer y ahora mismo os tengo que pedir disculpas. - A casi todos nos sorprendió y, tras varios abrazos y buenas palabras, llegó el momento de intentar sacar a Dani de casa.
- Oye Rocío, ¿tú no tenías que ir a comprar lo de las palomitas? - Inventó Carlos.
- Eh... Sí, es verdad...
- ¿Palomitas? ¿Ahora? ¿Para qué? - Empezó a preguntar Dani.
- Pues que queríamos ver una peli o algo. - Contesté rápido.
- ¿Y si vamos al cine? Que aquí no tenemos mucho sitio para todos.
- ¡No pasa nada! Ya verás que nos organizamos. Tú acompaña a Rocío a comprarlas y mientras nosotros vamos haciendo sitio. - Respondió Blas, que consiguió convencer un poco al chico.
- Vale, pues entonces ahora venimos. ¡No la liéis! - Dijo mientras cogía la mano de Rocío y salía de casa.
- Vale, tenemos poco tiempo pero ya se inventará ella algo para tardar más. ¡Ahora a prepararlo todo! - Dijo Clara al asegurarse de que el rubio ya no podía oírnos.

2 comentarios:

  1. Como escribes tan bien ? Avisame por twitter si puedes @SilviiBueno sigue asi guapa !!

    ResponderEliminar