*Narra Rocío*
Seguí las instrucciones que Dani había escrito en los diferentes papeles. No conocía la zona por la que me estaba llevando, pero aún así seguía haciendo caso a las notas.
Seguí el camino y unos veinte minutos después leí uno de los últimos folios.
'Es hora de bajarse del coche. Si lo has hecho bien no sabrás dónde estás y no verás mucho a tu alrededor. Tú sólo aparca y sigue las demás instrucciones.'
Tal y como escribió no tenía ni idea de dónde estaba y no había mucha cosa cerca. Aparté el coche de la carretera y lo aparqué en un descampado. Saqué el sobré que contenía el resto de las notas, cogí mis cosas y cerré el coche.
'Ahora toca andar un poco, no mucho. A ver... Empecemos:
Da diez pasos para delante'
Hice caso al papel y reí. ¿En serio estaba dispuesto a que avanzara por un número de pasos determinado hasta llegar al lugar indicado?
'Bien, ahora da tres pasos a la derecha'
Avancé y saqué el siguiente papel del sobre.
'Avanza tres pasos a la izquierda'
Hice caso y volví al mismo sitio en el que estaba hace segundos.
'Bueno, sólo era para entretenerte un poco, lo de la derecha y la izquierda como verás no ha servido de nada. ¡Simplemente anda para adelante hasta que veas un camino de luces!'
¡Pero mira que era tonto! Hice caso a lo que me escribió y bastantes metros más tarde vi ese camino. Saqué la siguiente nota y leí.
'Sé que aunque no ha sido un largo camino podrías haber seguido perfectamente con el coche, pero era más divertido de esta manera, ¿no? Aunque bueno, en el caso de que lleves tacones, lo siento.
Ahora sigue ese camino y ya habrás llegado.'
Entre risas seguí avanzado y comprobé que quedaba la última nota.
'Te quiero mucho Rocío'
Al leerla sonreí rápidamente. Era el mejor de todos, no me cabía la menor duda. Entonces, sentí que me tapaban los ojos.
- ¿Dani? - Dije sin dejar de sonreír.
- ¿Cómo lo sabias? - Contestó mientras dejaba que le viera.
- Hombre, no sé, no creo que mucha gente conozca este lugar y quizá porque tú me has traído hasta aquí, ¿no? - Respondí mostrándole el sobre con los papelitos.
- ¿Te ha gustado? - Me preguntó agarrándome de la cintura.
- Me ha encantado. - Sonrió y me puse de puntillas para besarle.
- Bueno, ahora toca la recompensa por dejarte todo el día andando. - Me cogió de la mano y seguimos avanzando. Pronto pude ver una mesa con varias velas bajo un pequeño porche. - ¿Lista para comer?
- ¡Claro! - Dije tomando asiento. Él trajo la comida y también se sentó.
- Que aproveche pequeña.
- Gracias bobo.
Los dos comenzamos a comer mientras le contaba alguna de las anécdotas que me habían ocurrido por el camino. ¡Llevaba toda la mañana siguiendo sus instrucciones! Entonces me volvió a asaltar esa duda...
- Dani, ¿por qué has preparado todo esto?
- Ah... Luego lo sabrás... - Respondió misterioso. Recogió la comida que había sobre la mesa y trajo el siguiente plato. ¡Todo me parecía tan impresionante!
*Narra Clara*
Carlos y Ana habían llegado hace una hora a la piscina. Y, aunque hubieran venido los últimos, eran sin duda los que habían pasado más tiempo en el agua. Ahora descansaba con David y Blas en las toallas, pero pronto los seis tendríamos que ir a comer.
- ¿Soy la única que tiene hambre? - Pregunté riendo.
- Si quieres en cuanto salgan los demás vamos a comer. - Me respondió David, que intentaba ponerse aún más moreno tomando el sol.
- ¿Y si voy a avisarles? Que esos tres se quedan nadando muchísimo tiempo.
- ¿Tanta hambre tienes?
- No lo sabes tú bien. - Contesté a Blas que me respondió con una gran carcajada.
- Anda, voy a avisarles yo. ¡Ahora vengo!
- ¡Gracias David! - Dije mientras se alejaba a por los demás. - ¿Y tú? ¿No tienes hambre? - Le pregunté a Blas mientras me apoyaba sobre su hombro.
- No creo que tanta como tú. - Reí.
- Oye, ¿qué estaba haciendo Dani? Me refiero a lo de los papeles esos que le habéis dado a Rocío antes.
- Ah, nada... Un favor que nos había pedido.
- Blas... - Dije mirándole fijamente para intentar sacárselo.
- Dime. - Contestó tranquilamente devolviéndome la mirada.
- ¡Dímelo! - Exclamé mientras me sentaba en su toalla cruzándome de brazos.
- ¡Ya te lo he dicho! - Respondió imitándome y cruzándose de brazos sentado a mi lado.
- ¡Mentira! ¡No es eso!
- ¿En qué te basas? - Me preguntó levantando las cejas.
- Osea que no me lo cuentas, ¿no? - Puse morritos.
- ¡Clara! ¡Amiga! - Escuché de fondo. Me giré rápidamente encontrándome lo que me esperaba: Carlos corría empapado hacia mí.
- ¡Ni se te ocurra! - Chillé levantándome rápidamente.
- ¿No me quieres dar un abrazo? - Dijo mientras seguía acercándose a mí.
- No quiero que me mojes, que es distinto. - Contesté mientras daba vueltas alrededor de la toalla de David intentando seguir seca.
- ¡Anda Clara! ¡Si sólo es agua! - Dijo Blas riendo. Antes de que pudiera contestarle Ana le abrazó fuertemente.
- ¡Sí, sólo es agua! - Afirmó la rubia.
- ¿Está calentita Blas? - Sonreí pícaramente.
- Sí, sí, tranquila. - Contestó intentando quitarse a mi amiga de encima.
- ¡Compruébalo tú misma! - Me giré y me encontré con Lucía. Clara mojada en tres... Dos... Uno...
- ¡Está helada! - Grité rápidamente.
- Oye, ¡que la tenía que mojar yo! - Carlos se acercó a y también me abrazó con fuerza. Al menos David seguía seco.
- Ves, no era para tanto canija. - Me dijo Blas una vez que los dos conseguimos apartarnos de esos abrazos tan 'cálidos'.
- Es verdad, no ha sido nada eh. - Dije haciéndome la fuerte.
- Ah, ¿no? - Volvió a levantar las cejas.
- ¡Qué va!
- Pues entonces... - Blas me cogió en volandas y empezó a andar hacia las piscinas.
- ¡Bájame! ¡No tiene gracia Blas! - Protesté intentando bajarme de sus brazos.
- ¡Si no es nada cielo!
- ¡Que sí! ¡Bájame Blas! - Se acercó al bordillo.
- ¿Segura?
- ¡No! ¡Aquí no! ¡Un par de metros atrás!
- ¡Al agua pareja! - Escuché por parte de otros dos antes de acabar sumergida en la piscina.
Nadé rápidamente hacia arriba y ahí les vi, riéndose.
- ¡Álvaro! ¡Te juro que te mato! ¿Vosotros no veníais después de comer?
- Bueno, al final hemos venido antes.
- ¡En cuanto salga vas tú de cabeza! - Dijo Blas amenazando al de la barba.
- Anda, id saliendo que hay que comer. - Nos dijo Elena que seguía riendo.
- Espera. - Me giré y hundí a Blas. - Eso tómatelo como venganza. - Dije una vez que volvió a salir del agua. - ¡Y ahora a comer! - Salí de la piscina y él detrás de mí, fuimos con el resto del grupo y subimos a las mesas que había arriba, allí comeríamos.
*Narra Dani*
- ¿Preparada para el postre? - Pregunté una vez que habíamos terminado el segundo plato.
- Preparada. - Me levanté de la mesa llevándome los platos y saqué un cuenco lleno de fresas junto con nata y chocolate.
- ¿Te gusta? - Dije poniéndolo sobre la mesa.
- ¡Sabes que me encanta!
- Toma. - Cogí una de las fresas y la mojé en el chocolate. Se la acerqué y rápidamente la comió. Minutos después los dos acabamos con todas.
- Estaba todo genial, de verdad. - Me dijo Rocío sonriendo.
- Aún queda lo mejor.
- ¿Más aún?
- Esta vez es algo que tengo que decirte...
- Entonces dime.
- Me gustaría pedirte perdón. Perdón por las veces que la he cagado, que te he hecho llorar o simplemente he borrado esa preciosa sonrisa. Lo siento por no haberte valorado como te merecías. Yo lo único que quiero es hacerte feliz, verte sonreír y hacer que disfrutes a mi lado. Lo siento por esas veces que me enfadé y estuve sin hablarte. Siento todo lo que he hecho que te haya molestado, te prometo que no era mi intención. Y bueno, no olvides que a pesar de todo, te quiero, te he querido y... Te querré. - Mientras hablaba iba viendo como se aguaban los ojos de Rocío, cogido de su mano la levanté de la silla y la abracé.
- Te quiero. - Susurró en mi oído.
- Aún falta algo...
- ¿Más? Dani, sabes que yo también he hecho muchas cosas mal...
- Déjame terminar anda. - Rió. - He estado dándole vueltas mucho tiempo y... Bueno, quería preguntarle algo...
- Dime.
- Sé que es muy pronto, que aún somos muy jóvenes, pero... Rocío... ¿Quieres casarte conmigo?