domingo, 30 de marzo de 2014

Capítulo 44.

*Narra Rocío*

Seguí las instrucciones que Dani había escrito en los diferentes papeles. No conocía la zona por la que me estaba llevando, pero aún así seguía haciendo caso a las notas.
Seguí el camino y unos veinte minutos después leí uno de los últimos folios.

'Es hora de bajarse del coche. Si lo has hecho bien no sabrás dónde estás y no verás mucho a tu alrededor. Tú sólo aparca y sigue las demás instrucciones.' 

Tal y como escribió no tenía ni idea de dónde estaba y no había mucha cosa cerca. Aparté el coche de la carretera y lo aparqué en un descampado. Saqué el sobré que contenía el resto de las notas, cogí mis cosas y cerré el coche.

'Ahora toca andar un poco, no mucho. A ver... Empecemos:
Da diez pasos para delante'

Hice caso al papel y reí. ¿En serio estaba dispuesto a que avanzara por un número de pasos determinado hasta llegar al lugar indicado?

'Bien, ahora da tres pasos a la derecha'

Avancé y saqué el siguiente papel del sobre.

'Avanza tres pasos a la izquierda'

Hice caso y volví al mismo sitio en el que estaba hace segundos.

'Bueno, sólo era para entretenerte un poco, lo de la derecha y la izquierda como verás no ha servido de nada. ¡Simplemente anda para adelante hasta que veas un camino de luces!'

¡Pero mira que era tonto! Hice caso a lo que me escribió y bastantes metros más tarde vi ese camino. Saqué la siguiente nota y leí.

'Sé que aunque no ha sido un largo camino podrías haber seguido perfectamente con el coche, pero era más divertido de esta manera, ¿no? Aunque bueno, en el caso de que lleves tacones, lo siento.
Ahora sigue ese camino y ya habrás llegado.'

Entre risas seguí avanzado y comprobé que quedaba la última nota.

'Te quiero mucho Rocío'

Al leerla sonreí rápidamente. Era el mejor de todos, no me cabía la menor duda. Entonces, sentí que me tapaban los ojos.

- ¿Dani? - Dije sin dejar de sonreír.
- ¿Cómo lo sabias? - Contestó mientras dejaba que le viera.
- Hombre, no sé, no creo que mucha gente conozca este lugar y quizá porque tú me has traído hasta aquí, ¿no? - Respondí mostrándole el sobre con los papelitos.
- ¿Te ha gustado? - Me preguntó agarrándome de la cintura.
- Me ha encantado. - Sonrió y me puse de puntillas para besarle.
- Bueno, ahora toca la recompensa por dejarte todo el día andando. - Me cogió de la mano y seguimos avanzando. Pronto pude ver una mesa con varias velas bajo un pequeño porche. - ¿Lista para comer?
- ¡Claro! - Dije tomando asiento. Él trajo la comida y también se sentó.
- Que aproveche pequeña.
- Gracias bobo.

Los dos comenzamos a comer mientras le contaba alguna de las anécdotas que me habían ocurrido por el camino. ¡Llevaba toda la mañana siguiendo sus instrucciones! Entonces me volvió a asaltar esa duda...

- Dani, ¿por qué has preparado todo esto?
- Ah... Luego lo sabrás... - Respondió misterioso. Recogió la comida que había sobre la mesa y trajo el siguiente plato. ¡Todo me parecía tan impresionante!

*Narra Clara*

Carlos y Ana habían llegado hace una hora a la piscina. Y, aunque hubieran venido los últimos, eran sin duda los que habían pasado más tiempo en el agua. Ahora descansaba con David y Blas en las toallas, pero pronto los seis tendríamos que ir a comer.

- ¿Soy la única que tiene hambre? - Pregunté riendo.
- Si quieres en cuanto salgan los demás vamos a comer. - Me respondió David, que intentaba ponerse aún más moreno tomando el sol.
- ¿Y si voy a avisarles? Que esos tres se quedan nadando muchísimo tiempo.
- ¿Tanta hambre tienes?
- No lo sabes tú bien. - Contesté a Blas que me respondió con una gran carcajada.
- Anda, voy a avisarles yo. ¡Ahora vengo!
- ¡Gracias David! - Dije mientras se alejaba a por los demás. - ¿Y tú? ¿No tienes hambre? - Le pregunté a Blas mientras me apoyaba sobre su hombro.
- No creo que tanta como tú. - Reí.
- Oye, ¿qué estaba haciendo Dani? Me refiero a lo de los papeles esos que le habéis dado a Rocío antes.
- Ah, nada... Un favor que nos había pedido.
- Blas... - Dije mirándole fijamente para intentar sacárselo.
- Dime. - Contestó tranquilamente devolviéndome la mirada.
- ¡Dímelo! - Exclamé mientras me sentaba en su toalla cruzándome de brazos.
- ¡Ya te lo he dicho! - Respondió imitándome y cruzándose de brazos sentado a mi lado.
- ¡Mentira! ¡No es eso!
- ¿En qué te basas? - Me preguntó levantando las cejas.
- Osea que no me lo cuentas, ¿no? - Puse morritos.
- ¡Clara! ¡Amiga! - Escuché de fondo. Me giré rápidamente encontrándome lo que me esperaba: Carlos corría empapado hacia mí.
- ¡Ni se te ocurra! - Chillé levantándome rápidamente.
- ¿No me quieres dar un abrazo? - Dijo mientras seguía acercándose a mí.
- No quiero que me mojes, que es distinto. - Contesté mientras daba vueltas alrededor de la toalla de David intentando seguir seca.
- ¡Anda Clara! ¡Si sólo es agua! - Dijo Blas riendo. Antes de que pudiera contestarle Ana le abrazó fuertemente.
- ¡Sí, sólo es agua! - Afirmó la rubia.
- ¿Está calentita Blas? - Sonreí pícaramente.
- Sí, sí, tranquila. - Contestó intentando quitarse a mi amiga de encima.
- ¡Compruébalo tú misma! - Me giré y me encontré con Lucía. Clara mojada en tres... Dos... Uno...
- ¡Está helada! - Grité rápidamente.
- Oye, ¡que la tenía que mojar yo! - Carlos se acercó a y también me abrazó con fuerza. Al menos David seguía seco.
- Ves, no era para tanto canija. - Me dijo Blas una vez que los dos conseguimos apartarnos de esos abrazos tan 'cálidos'.
- Es verdad, no ha sido nada eh. - Dije haciéndome la fuerte.
- Ah, ¿no? - Volvió a levantar las cejas.
- ¡Qué va!
- Pues entonces... - Blas me cogió en volandas y empezó a andar hacia las piscinas.
- ¡Bájame! ¡No tiene gracia Blas! - Protesté intentando bajarme de sus brazos.
- ¡Si no es nada cielo!
- ¡Que sí! ¡Bájame Blas! - Se acercó al bordillo.
- ¿Segura?
- ¡No! ¡Aquí no! ¡Un par de metros atrás! 
- ¡Al agua pareja! - Escuché por parte de otros dos antes de acabar sumergida en la piscina.
Nadé rápidamente hacia arriba y ahí les vi, riéndose.
- ¡Álvaro! ¡Te juro que te mato! ¿Vosotros no veníais después de comer?
- Bueno, al final hemos venido antes.
- ¡En cuanto salga vas tú de cabeza! - Dijo Blas amenazando al de la barba.
- Anda, id saliendo que hay que comer. - Nos dijo Elena que seguía riendo.
- Espera. - Me giré y hundí a Blas. - Eso tómatelo como venganza. - Dije una vez que volvió a salir del agua. - ¡Y ahora a comer! - Salí de la piscina y él detrás de mí, fuimos con el resto del grupo y subimos a las mesas que había arriba, allí comeríamos.

*Narra Dani*

- ¿Preparada para el postre? - Pregunté una vez que habíamos terminado el segundo plato.
- Preparada. - Me levanté de la mesa llevándome los platos y saqué un cuenco lleno de fresas junto con nata y chocolate.
- ¿Te gusta? - Dije poniéndolo sobre la mesa.
- ¡Sabes que me encanta!
 - Toma. - Cogí una de las fresas y la mojé en el chocolate. Se la acerqué y rápidamente la comió. Minutos después los dos acabamos con todas.
- Estaba todo genial, de verdad. - Me dijo Rocío sonriendo.
- Aún queda lo mejor.
- ¿Más aún?
- Esta vez es algo que tengo que decirte...
- Entonces dime.
- Me gustaría pedirte perdón. Perdón por las veces que la he cagado, que te he hecho llorar o simplemente he borrado esa preciosa sonrisa. Lo siento por no haberte valorado como te merecías. Yo lo único que quiero es hacerte feliz, verte sonreír y hacer que disfrutes a mi lado. Lo siento por esas veces que me enfadé y estuve sin hablarte. Siento todo lo que he hecho que te haya molestado, te prometo que no era mi intención. Y bueno, no olvides que a pesar de todo, te quiero, te he querido y... Te querré. - Mientras hablaba iba viendo como se aguaban los ojos de Rocío, cogido de su mano la levanté de la silla y la abracé.
- Te quiero. - Susurró en mi oído.
- Aún falta algo...
- ¿Más? Dani, sabes que yo también he hecho muchas cosas mal...
- Déjame terminar anda. - Rió. - He estado dándole vueltas mucho tiempo y... Bueno, quería preguntarle algo...
- Dime.
- Sé que es muy pronto, que aún somos muy  jóvenes, pero... Rocío... ¿Quieres casarte conmigo?

martes, 25 de marzo de 2014

Capítulo 43.

*Narra Lucía*

Me levanté temprano aunque aún tenía bastante sueño, pero debí hacerlo si quería llegar a tiempo a la piscina. Tenía que aprovechar los últimos días de los chicos antes de que empezaran a preparar su nuevo disco y comenzara otra gira.
Me fui a la cocina para encontrar algo que desayunar y mientras tanto desbloqueé el móvil, tenía varios WhatsApps del grupo que habíamos hecho entre todos.

- ¿Al final quién se viene hoy conmigo y con Lucía a la piscina? - David.
- A mí ahora mismo no me apetece mucho, ¡luego más tarde me pasaré con Carlos! - Ana.
- Sí, luego nos pasamos Ana y yo. - Carlos.
- Yo en cuanto encuentre a Dani os digo algo, porque me está dejando pistas en cada rincón de la casa para acabar yendo a un lugar, y claro, aún no sé cuál es. Como alguno de vosotros tenga algo que ver que sepa que lo mato, pero con cariño eh. - Rocío.
- ¿Qué dices Rocío? Jajajajajaja. ¡Por cierto! Blas y yo os esperamos en la entrada en una hora. - Clara.
- Aunque parezca raro, es así ): ¡Yo que quería ir a bañarme! Dani, si lees esto ya puedes ir apareciendo por casa... - Rocío. 
- ¡Vaya dos! - Elena.
- ¡Elena y yo vamos después de comer con vosotros a la piscina! - Álvaro.
- ¡Dani aparece! ¡No hagas sufrir a la pobre muchacha! - Blas.

En mi casa sólo se escuchaban mis carcajadas. ¿Qué estaba haciendo Dani? ¡Este chico cada día con algo nuevo! Aunque seguro que esta vez es algo bueno. 

- ¡Buenos días parejitas! - Escribí mientras preparaba mi café.
- ¡Aunque nos levantemos todos temprano siempre eres la última Lú! - Rocío.
- ¡Tú vete a buscar a Dani anda! Jajajajajaja. - Respondí volviendo a reír.
- Llevo un buen rato en ello... Jajajaja. - Rocío.
- Bueno, yo me voy a prepararme que luego sino tardo mucho. - Dije mientras sacaba unas galletas del armario.

Dejé el móvil apartado en la encimera y empecé a desayunar. Terminé rápido, tampoco tenía mucha hambre. Recogí la taza y el plato y fui de vuelta a la habitación. Abrí el armario y saqué uno de mis bikinis, el que iba a ponerme hoy era oscuro con algún que otro adorno. Cogí unos vaqueros azules claros y una camiseta corta. Una vez que ya estaba vestida fui al baño a lavarme los dientes, al terminar me recogí el pelo y organicé la mochila que me llevaría para pasar el día. Un rato después estaba lista e incluso antes que el resto. Salí de casa para recoger a Clara y Blas y, una vez que los tres estábamos abajo, fuimos camino al polideportivo donde nos esperaba David.

*Narra Rocío*

'Busca donde todo empezó'. 

Decía el cuarto papel. Me vestí deprisa y fui corriendo a mi antiguo instituto. ¡Menudo camino me esperaba! Ahora que vivía con Dani ya no estaba tan cerca como antes. Decidí coger el coche, seguro que luego que me haría ir más lejos.
Llegué y  vi a una chica morena de pelo rizado. No sabía quién era, pero esperaba impaciente en la puerta del centro. Miré de un lado a otro intentando encontrar la que sería mi siguiente pista y entonces la chica me miró.

- ¿Eres Rocío? - Preguntó sonriendo tímidamente.
- Sí... Soy yo. - Contesté intentando recordar de qué podría conocerme esa chica de a penas quince años.
- Esto es para ti. - Extendió un brazo y me dio una pequeña nota. - Suerte. - Dijo una vez que la cogí. Ella corrió calle abajo hasta que llegó a un pequeño parque donde la esperaba un grupo de amigas. Fue extraño.
Abrí el papel.

'Ha sido cosa mía, tranquila. Ahora sólo recuerda el primer beso'. 

Leí. Bueno, por lo menos eso sí que estaba más cerca de allí.
Andé unos cuantos metros y, sobre uno de los bancos, un sobrecito azul reposaba inmóvil. Lo abrí esperando impaciente la siguiente pista.

'Is on the road...' ¿Is on the road? ¿Qué pista es esa? Volví al coche para buscar en él. Pero fue inútil, ahí dentro no había ningún papel.
Arranqué y encendí la radio para hacer un poco mejor el viaje. Unos segundos de silencio y empezó a sonar algo, pero no, no era la radio.

- Para empezar no me odies, aún te queda un rato de búsqueda... Hazme caso que merecerá la pena. Ahora sólo puedo decirte que vayas en busca de una de las mejores barbas que conoces. Posdata: te quiero. - Tras escuchar la grabación de Dani reí. Sorprendida por la cantidad de detalles que estaba teniendo me dirigí a casa de Álvaro, seguro que allí estaba una de las pistas que necesitaba.

- ¿Si? - Contestó descolgando el telefonillo.
- ¡Abre Álvaro!
- Voy, voy. - Pasé dentro deprisa. Estaba nerviosa por saber qué me esperaba.
- ¡Hola Rocío! - Dijo el moreno recibiéndome.
- ¡Hola! - Le di dos besos y pasé dentro. - Estoy segura de que me tienes que dar algo, como tu barba no hay dos. - Reí.
- Anda, toma. - Fue a su habitación y al salir me entregó otro de los papelitos.

'Ahora te toca buscar a un rubio con flequillo. ¿Lo conoces? ¡A por él!' - Leí en alto. Álvaro rió.

- ¿Sabes de qué va todo eso?
- Puede...
- ¿Sí o no? - Pregunté seria para que respondiera rápido.
- Puede que sí, puede que no. Ahora ve a por el rubio, que te estará esperando.
- Vale. ¿Luego os veo? - Pregunté mientras salía por la puerta.
- Ni idea, ahí sí que ya no sé qué pasará.
- Así que sabes algo eh...
- Mmm...
- ¡Te pillé! Anda, me voy a seguir buscando. ¡Adiós!
- ¡Adiós!

A paso ligero me acerqué al coche, lo puse en marcha y me dirigí a casa de Carlos. ¡Menudo tour me estaba haciendo!

- ¡Carlos abre por favor! - Pedí una vez que llamé al timbre. Pocos segundos después el rubio me abría la puerta de su casa. 
- ¿Pasa algo? - Dijo apoyado en la puerta.
- ¡Como si no lo supieras! ¿Eres tú el rubio del flequillo? - Le mostré el papel. Lo miró y sonrió.
- Anda, pasa. 
- ¡Menudo recorrido me estoy dando!
- Y el que te queda... - Respondió riendo.
- ¿En serio? ¿Mucho? - Resoplé.
- ¡Que no tonta! ¡Ya queda menos! - Del bolsillo se sacó el papel que me correspondía, de nuevo lo leí en alto.

'Ahora te toca buscar en alguien con los ojos claros. Te doy una pista: son los preferidos de Clara'. 

- ¿Me tengo que ir hasta la piscina?
- Tú sabrás... Yo no te puedo decir nada.
- ¡Qué malas personas sois!
- ¡Es culpa de Dani!
- Seguro, seguro. Bueno, me voy Carlos. ¡Adiós!
- ¡Suerte Rocío! 

Salí sofocada de la casa y de nuevo subí al coche.

- ¡A la piscina! - Dije mientras arrancaba. En menuda aventura me había metido. Por suerte llevaba el carnet de socio que usaba cuando iba al polideportivo pensando que esto acabaría mucho antes y que en realidad Dani sólo quería distraerme un rato. Al final ese rato se estaba convirtiendo en varias horas. Y las que quedaban...

- Buenos días. - Dije entregando el carnet. El hombre lo miró y me dejo pasar a la zona de las piscinas. Ahora sólo me tocaba buscar entre todo el mogollón.
Empecé a andar sin ningún rumbo, simplemente iba mirando por cada rincón cada una de las personas que disfrutaban alegremente de un día de verano.

- ¡Rocío! - Clara apareció detrás de mí y me abrazó.
- ¡Estás empapada! - Grité. Ella se limitó a reír descontroladamente.
- Bueno, ¿ya has encontrado a Dani?
- ¡Qué va! Sigo aún con su juego de pistas. ¿Dónde está Blas?
- No sé, creo que acaba de irse a la toalla. ¿Por qué?
- Él tiene la siguiente pista, al menos eso creo, y la necesito como comprenderás. - Dije sonriendo sarcásticamente.
- Anda, ven por aquí. - La seguí y llegamos a la zona de césped. Estaba abarrotado, pero Clara sabía bien a dónde iba. - Mira, ahí está. - Señaló al grupo de amigos sentados en varias toallas.
- ¡Blas! - Me acerqué deprisa.
- Ya decía yo que estabas tardando. Toma. - Rebuscó en la bolsa que había traído y sacó otro de las famosas pistas. Por momentos empezaba a odiarlas.

'Te queda un moreno más, ¿no?' Leí y levanté la mirada.

- ¿David? - Dije extendiendo uno de mis brazos.
- Dime. - Contestó con una gran sonrisa haciéndose el despistado.
- David, estoy realmente nerviosa e histérica, no sé a qué vendrá todo esto pero más vale que merezca la pena. ¿Serías tan amable de darme uno de los papelitos que te ha dado Dani para cuando viniera desesperada a buscaros? - Respondí con otra sonrisa.
- Es que si no me explicas... - Rió. Sacó el siguiente papelito.

'Te toca volver al coche. Esta vez tendrás que ir a tu restaurante preferido en Madrid. Sé cuál es, sabes cuál es, así que ve. Allí te espero... O quizás yo no...' 

- Le voy a matar. - Dije en cuanto terminé de leer. 

Los chicos se reían, Lucía y Clara parecían no entender nada. Así que me despedí e hice caso a ese pequeño papel. Pronto estaba en Madrid, situada enfrente del 40 café. En Madrid siempre me había encantado ese lugar, me encantaba la idea de las hamburguesas de colores, los conciertos, ir alguno de los viernes para escuchar a Tony... Y, como si me leyeran la mente, ahí estaba el locutor de radio esperando a que me acercara.

- ¿Tú también estás metido en esto? - Pregunté tras darle dos besos.
- Parece ser que sí. Esto es tuyo, ¿no? - Sacó un sobre bastante abultado. Sí, seguro que se lo habría dado Dani.
- Muchas gracias Tony. - Le abracé y me despedí.
- ¡Mucha suerte! - Me dijo alzando la voz.
- ¡Gracias! - Contesté dándome la vuelta y despidiéndome con la mano.

De camino al coche abrí el sobre y leí el primer papel.

'¿Preparada para la recta final?'

domingo, 23 de marzo de 2014

Capítulo 42.

*Narra Rocío*

Fui con Dani a la tienda más cercana. Se suponía que tenía que ir a comprar palomitas y debía hacer caso a mis amigos. Mi objetivo era simple: distraer al rubio que iba de mi mano hasta que todos hubieran terminado de preparar la pequeña fiesta.

- ¿Entramos aquí? - Me dijo señalando una tienda de alimentación que había a escasos veinte metros.
- ¿Y si vamos al supermercado? Que allí seguro que tienen de muchos tipos. - Le contesté sonriendo.
- ¿De muchos tipos? ¿Qué clase de palomitas quieres comprar? - Dijo riendo.
- ¡Ay, yo que sé! Pero anda, no me seas vago, que por caminar un poco más no te va a pasar nada.
- ¡Serán diez minutos más y hace mucho calor! - Me puso cara de pena intentando hacerme cambiar de idea. Pero no, no iba a hacerle caso.
- ¡No haber dicho que me acompañabas!
- ¡No lo hice! Lo dijo Blas.
- Haz lo que quieras, yo aquí no las voy a comprar. - Contesté haciéndome la enfadada y caminando en dirección al supermercado.
- Mira que eres cabezota. - Me dijo Dani al ponerse a mi altura.
- Mira que eres vago. Al final te voy a tener que prohibir juntarte con Carlos. - Reímos.
- Más te vale que las palomitas de allí sean buenas, sino...
- ¿Sino qué? - Pregunté desafiante.
- ¿Te mato a besos? - Contestó sonriendo y entrelazando su mano con la mía.
- Ya ves tú qué problema.
- ¡Pues entonces te quedas sin besos!
- No eres capaz.
- ¿No? Ya verás, empiezo desde ya.
- ¡Pero si aún no hemos comprado las palomitas! ¡Eso no vale! 
- Eso te pasa por picarme.
- Qué tonto eres. 

Seguimos caminando y en poco menos de diez minutos ya estábamos por los pasillos del supermercado buscándolas.

- ¿Las ves por alguna parte? - Le pregunté.
- No, por aquí no están. 

Avanzamos un par de pasillos más y dimos con el sitio en el que se suponía que debían estar colocadas pero... No quedaban.  

- ¿En serio que me has hecho venir hasta aquí para que no haya nada?
- Hombre, nada no, hay patatas, gominolas... - Dije riendo. Sí que estaba vago, sí.
- La próxima vez no te hago caso, eh. 
- Me contestó entre risas mientras volvíamos a salir a la calle.
- ¿Y el paseo que has dado con mi compañía qué? ¿No cuenta? - Respondí dándole un pequeño empujón.
- No, no cuenta.
- ¡Uy! ¿Por qué?
- Te recuerdo que no puedo besarte.
- ¡Eso es porque no quieres! Al fin y al cabo no nos hemos apostado nada.
- ¿Ah, no? - Respondió frotándose la barbilla.
- No. - Dije mientras negaba con la cabeza. Y antes de que lo esperara sentí un cálido beso. - Te dije que apenas ibas a aguantar.
- Y tenías razón. - Contestó sonriendo sacándome una sonrisa a mí también.
- ¿Vamos a la tienda de antes? - Le pregunté.
- Sí, vamos.

*Narra Ana*

Íbamos muy rápido. En veinte minutos habíamos conseguido inflar todos los globos y preparar casi todos los sándwiches en bandejas. Nos faltaba colocar las bebidas y el resto de la comida. Era lo bueno de ser bastantes. 

- ¿La llamo y la digo que ya pueden ir viniendo? - Preguntó Elena con el móvil en la mano.
- Depende, si están muy lejos vale. Sino yo creo que en unos quince minutos pueden ir acercándose. - Respondió Carlos sacando los vasos y colocándolos sobre la mesa.
- ¡Vale! - Respondió la morena y se alejó para hablar por teléfono. - Se han ido un poco lejos así que ya vienen para acá. En quince minutos más o menos están aquí.
- ¡Pues a seguir montando esto! -Contesté desde la cocina. Todo estaba quedando genial.

Tal y como nos dijeron un rato después la pareja subía por el ascensor. Avisados por Rocío apagamos todas las luces del piso y cada uno cogimos nuestros globos o confeti para tirárselo a Dani cuando apareciera.
Escuchamos cómo abrían la puerta con la llave, encendieron las luces y...
- ¡Sorpresa! - Gritamos todos a la vez. La cara de nuestro amigo lo decía todo. Estaba claro que no se esperaba nada.
- ¿En serio que todo esto es para mí? - Nos dijo emocionado.
- ¡Por supuesto! ¡A pesar de todo te lo mereces Danielo! - Dijo Clara y se acercó para abrazarle. Comenzaba la fiesta. 

*Narra Dani*

Música alta, bebida, mucha comida y un paquete de palomitas sin abrir eran nuestros acompañantes esta tarde.

- ¡Chicos! ¿Nos hacemos luego un cine de todas formas?¡Que no me he dado el paseo para nada! - Todo el grupo nos reímos.
- Por mí vale, me apetece. - Contestó Ana mientras se servía un par de hielos más.
- ¡A mí me parece buena idea! - Dijo Álvaro y el resto contestó lo mismo. Al parecer el viaje había servido para algo.

Para cuándo la película acabó ya era de madrugada. Rocío se había dormido en un par de ocasiones sobre mi hombro pero por ahora permanecía despierta.

- Bueno chicos, nosotros nos vamos ya. - Dijo Lucía mientras repartía besos a la par que David.
- Nosotros también. - Dijeron Carlos y Ana seguidos de Blas y Clara.

Cuando sólo quedábamos cuatro en casa me acerqué a Elena mientras llenaba un vaso de agua.

- ¿Ha sido idea tuya? - La pregunté sonriendo.
- De todos Dani. - Contestó tras dar un trago.
- Muchísimas gracias. - La abracé con fuerza. Habían conseguido que todos estos días que había pasado mal se olvidaran en las escasas horas de fiesta. Era lo que necesitaba, tener a mis verdaderos amigos a mi lado.
- Bueno Dani, nosotros también nos vamos. - Dijo Álvaro tras haberse despedido de Rocío.
- Gracias por la fiesta de verdad. Sois los mejores. - Acompañé la frase con un abrazo en grupo y salió la última pareja del piso.
- ¿Te ha gustado? - Preguntó Rocío mientras recogíamos las cosas del salón.
- Ha estado genial, me ha encantado.
- Me alegro cielo. - Me acerqué a ella y la besé. La había echado de menos y no nos habíamos separado. 
- ¿Me perdonas? - Dije mientras la agarraba de la cintura.
- Eso ya está olvidado Dani. Tú ya has hecho lo que tenías que hacer. Olvídate de lo que ha pasado con esa chica, de verdad.
- Te quiero. - Volví a acercarme a sus labios.
- Y yo. - Contestó antes de fundirnos en un largo beso.

Entré en la habitación y aparté un pantalón que había dejado de por medio. Al guardarlo algo cayó. ¡Casi se me olvidaba! Ahora sí que estaba preparado. ¿Sería ya la hora de decírselo?

*Narra Rocío*

Abrí los ojos y vi que el reloj marcaba las once y media pasadas, los cerré y me di la vuelta. Agarré la almohada y estiré uno de los brazos para alcanzar a Dani. No, no había nada. Moví el brazo recorriendo gran parte de la cama pero no había ningún obstáculo. Abrí los ojos de nuevo y comprobé que, efectivamente, estaba sola en la habitación. Volví a dar media vuelta para alcanzar el móvil y observé una pequeña nota. Al final se iba a acabar convirtiendo en costumbre.

'¡Buenos días pequeña! Te he preparado un pequeño juego. Ahora sólo tienes que seguir las pistas y pronto habrás llegado al lugar indicado. Supongo que ahora tendrás hambre así que ya sabes, ¡a comer! Puede que allí encuentres otra pista más que te ayude...'

Corriendo fui a la cocina. Sobre la mesa había una bandeja con un desayuno completo preparado. Empezaba bien el día...




¡Siento no haber podido subir capítulo en este tiempo y haber subido muy poquitos este mes! Tenía bastantes exámenes pero ahora ya he acabado todos así que os recompensaré. Muchísimas gracias por leer la novela de verdad. ¡Un beso enorme y en breve subo el siguiente!

jueves, 13 de marzo de 2014

Capítulo 41.

*Narra Blas*

Ya estábamos todos juntos en casa de Clara desde hace un rato. Al final habíamos conseguido preparar la comida suficiente y, sobretodo, en condiciones.

- Vamos comiendo ya, ¿no? - Pregunté al resto. La verdad es que eso de estar toda la mañana preparando comida y sin probar un bocado empezaba a notarse.
- ¡Yo tengo hambre! - Carlos se acercó deprisa a la mesa y tomó asiento. Ya estaba tardando en hacerlo.
- ¡Tú siempre tienes hambre Carlos! - Contestó Elena mientras se sentaba en una de las sillas.

Los nueve nos organizamos en los sitios que quedaban y empezamos a comer. En realidad no nos había quedado tan mal la comida. 

- Oye chicos, habíamos pensado Álvaro y yo que, como las cosas con la madre de Dani están mejorando, podríamos organizarle algo, como una especie de fiesta para animarle un poco. - Propuso Elena no muy segura de sus palabras. Antes de la comida nos lo comentó a Clara y a mí. - Ya sé que hoy precisamente no estaréis muy contentos con él, de hecho yo tampoco lo estoy, pero todos estos días ha estado bastante mal y al menos así se daría cuenta de quién somos sus amigos de verdad. - Todos permanecimos en silencio, ninguno nos atrevíamos a responder después de que Dani nos hubiera cambiado esa tarde.
- A mí me parece bien. Creo que cuando Dani aceptó comer hoy con Lara lo dijo porque bueno, ya sabéis como es cuando se pone pesada. Pienso que como esta tarde se va a venir con nosotros estaría bien animarle ya que parece que todo con su madre por ahora está bien. - Respondió David.
- ¿Y qué hacemos? ¿Se lo preparamos aquí? - Preguntó Ana.
- A ver, podríamos llamar a algunos de sus mejores amigos y preparar una especie de merienda o algo, tampoco mucho, es simplemente para alegrarle.
- ¡Vale! - Dijo Clara animada.
- Pues entonces si queréis lo preparamos en nuestra casa. - Propuso Rocío que había permanecido callada casi toda la comida.
- ¡Perfecto! Entonces terminamos de comer, recogemos todo esto y vamos a vuestra casa a empezar a prepararlo todo. - Respondí mientras me servía un poco de agua.

*Narra Dani*

Después de haber pasado por casa para cambiarme y arreglarme un poco, salí a coger el coche. Al final Lara y yo habíamos decidido quedar para comer en su casa. Seguía sin estar seguro de tener que ir con ella, sabía que mis compañeros no se lo merecían, ni ellos ni ninguna de las chicas, pero tenía que hablar con ella para aclarar las cosas.
Una vez que llegué allí llamé al timbre y esperé a que me abriera.

- ¿Dani? - Contestó descolgando el telefonillo.
- Sí, soy yo. - Respondí y la puerta se abrió. Acto seguido pasé dentro de su casa.
- ¿Tienes hambre? - Me preguntó sonriendo mientras me acompañaba al salón.
- Sí, algo de hambre sí que tengo. - Respondí y miré sorprendido la cantidad de comida que había sobre la mesa. - ¿Todo eso es para nosotros?
- Es que ya ni me acordaba de si te gustaba una cosa u otra y entonces he preparado varias cosas.
- Pero, ¿cómo te ha dado tiempo? ¡Si es demasiado!
- Lo empecé a preparar ayer por la tarde.
- ¿Por la tarde? - Pregunté extrañado.
- Sí Dani, sí, por la tarde.
- ¿Y cómo sabías que iba a quedar contigo? Es más, en un principio yo ahora mismo debería estar comiendo con mis amigos...
- ¿Y qué ibas a hacer? ¿Decirme que no?
- ¡Pero tú...!
- Que se nota. - Me interrumpió. - Sé perfectamente lo que te pasa.
- ¿Cómo que lo que me pasa?
- Sabes que te sigo gustando. - Se acercó a mí para besarme y me aparté rápidamente.
- ¿¡Pero qué haces!?¡Sabes perfectamente que yo estoy con Rocío!
- ¿Con esa? ¡Pero si yo soy mucho mejor con ella!
- ¿Mucho mejor que ella? Ella no intenta separarme de mis amigos, de mi propia pareja o de mi carrera musical que desde pequeño ha sido mi gran sueño. Sin embargo tú has hecho desde hace bastante tiempo.
- ¿Y quién te ha dicho eso? ¿Tus cuatro amiguitos?
- Mucha más gente que ellos cuatro, gente que de verdad me apoya. ¿Pero sabes? Paso, paso de seguir hablando aquí contigo. Creo que esos cuatro amiguitos que tú dices se merecen que esté ahora con ellos.
- ¡Dani por favor! Anda, ¡deja de decir tonterías! - Gritó mientras cogía mis cosas.

Sin pensármelo dos veces salí de allí. Ahora sí que estaba seguro de haber hecho bien las cosas. Era hora de demostrarle a los demás que volvía a estar allí con ellos, aunque había cometido un gran error.

*Narra Ana*

- Ya está todo, ¿no? - Pregunté doblando el mantel.
- Yo creo que sí. - Me respondieron desde la cocina.

Ahora nos tocaba ir a casa de Dani y Rocío, seguro que él aún no había llegado así que tendríamos tiempo para prepararle la pequeña fiesta sorpresa.

- ¡Listo! - Dijo Clara tras haber guardado el último plato.
- ¿Nos vamos ya? - Preguntó Álvaro y escasos minutos más tarde los nueve salíamos de casa de Clara.

Un rato después estábamos a escasos kilómetros del piso repartidos en distintos coches.

- ¡Ya hemos llegado! - Dijo Blas mientras aparcaba. Ahora nos tocaba prepararlo todo.

Todos subimos deprisa y un poco nerviosos, no sabíamos en qué momento llegaría el rubio de los ojos azules. Rocío se colocó en primer lugar para poder abrir la puerta con la llave. 

- ¿Rocío? - Se escuchó desde dentro. 
- ¿Ya ha llegado? - Susurró Elena.
- Eso parece... - La contesté en el mismo tono.
- Sí, soy yo. Bueno, en realidad estamos somos todos. - Pasamos en fila y esperamos mientras la pareja se saludaba.

- ¿Cómo es que habéis venido todos y tan pronto? Pensé que ibais a estar en casa de Clara.
- Sí... Bueno, la verdad es que teníamos que venir aquí porque queríamos ...
-  ¿Y al final por qué has llegado tan pronto? - Cambié de tema intentando salvar a Elena, que parecía que no se le ocurría ninguna excusa.
- Al final no he comido con ella. Fui hasta su casa pero bueno... Hice lo que tenía que hacer y ahora mismo os tengo que pedir disculpas. - A casi todos nos sorprendió y, tras varios abrazos y buenas palabras, llegó el momento de intentar sacar a Dani de casa.
- Oye Rocío, ¿tú no tenías que ir a comprar lo de las palomitas? - Inventó Carlos.
- Eh... Sí, es verdad...
- ¿Palomitas? ¿Ahora? ¿Para qué? - Empezó a preguntar Dani.
- Pues que queríamos ver una peli o algo. - Contesté rápido.
- ¿Y si vamos al cine? Que aquí no tenemos mucho sitio para todos.
- ¡No pasa nada! Ya verás que nos organizamos. Tú acompaña a Rocío a comprarlas y mientras nosotros vamos haciendo sitio. - Respondió Blas, que consiguió convencer un poco al chico.
- Vale, pues entonces ahora venimos. ¡No la liéis! - Dijo mientras cogía la mano de Rocío y salía de casa.
- Vale, tenemos poco tiempo pero ya se inventará ella algo para tardar más. ¡Ahora a prepararlo todo! - Dijo Clara al asegurarse de que el rubio ya no podía oírnos.