miércoles, 1 de enero de 2014

Capítulo 34.

*Narra Clara*

- Luego te veo cielo. Te quiero. - Blas se acercó y me besó. Salí de su casa y me dirigí a mi urbanización. Eran casi las cuatro y media, había quedado con las chicas dentro de dos horas porque hacía mucho calor, así que tendría tiempo para arreglarme, ya que luego nos veríamos todos.
Cogí el coche y en unos veinte minutos ya estaba aparcando en el garaje. Llamé al ascensor y vi como Rocío se acercaba corriendo a mí para que la esperara.

- ¡Rocío! ¿No habíamos quedado más tarde? - La pregunté.
- Sí, pero digamos que Dani me ha echado de casa un par de horas. Me dijo que tenía que hablar con los demás y que era cosa de ellos, no sé, estaba muy raro...
- No te preocupes, ya verás que es una chorrada, además, ¡luego les vemos!
- Ya... 
- ¿Te subes a mi casa? - Propuse sonriente.
- Sí, ¡que si no a ver qué hago yo hasta que llegue la hora!
- Se te echa de menos por aquí Rocío...
- ¡Pero nos seguimos viendo casi todos los días!
- No es lo mismo, antes sólo tenía que bajar las escaleras.
- Anda, ven aquí. - Me abrazó. - Le voy a tener que decir a Blas que te dé un poco más de cariño, que luego me vienes sensible.
- ¡Mira que eres tonta! - Llegamos a mis piso y las dos pasamos. Una vez dentro, fuimos a mi habitación y ella me ayudó a elegir la ropa para esta tarde. Echaba de menos estos momentos.

*Narra Dani*

La verdad es que estaba bastante nervioso. Llevaba pensándolo un tiempo, pero primero se lo tenía que decir a los chicos. ¿Me apoyarán? Bueno, son como mis hermanos, seguro que sí. Pero aún así no sé si iban a estar de acuerdo con mi decisión, pensarían que es precipitado. En estos momentos sólo quería que llegara la hora para poder decírselo a ellos.
Un rato después los cinco estábamos reunidos.

- Bueno, dinos, ¿qué es eso que nos tienes que contar? - Preguntó primero David.
- Oye, ¿y Rocío? - Dijo Carlos.
- Creo que ha ido a casa de Clara, ella no podía estar aquí.
- ¿Y eso? ¿No puede saber lo que nos tienes que decir? - Preguntó Blas.
- ¡No! A ver, os lo voy a contar a vosotros pero por favor, que de aquí no salga. - Rogué.
- Vale. - Me respondieron los cuatro a la vez. Minutos después les había contado lo que quería hacer. Todos tenían la cara que me esperaba, estaban sorprendidos.
- ¿Lo dices de verdad? - Me preguntó Álvaro.
- Pero, ¿ya? - Blas no terminaba de creérselo.
- ¿En serio? - Dijo David.
- Sí, lo digo de verdad, y no, aún no, pero dentro de poco.
- Qué fuerte. - Término diciendo Carlos.
- ¿Creéis que hago bien? - Pregunté mirando al suelo.
- Si es lo que de verdad sientes y lo que quieres, está claro que haces bien. - Opinó Blas.
- Yo creo que Blas tiene razón. Pero de todas formas piénsatelo bien. - Continuó Álvaro.
- La verdad es que creo que lo tengo bastante claro. - Seguimos hablando un buen rato y todos me apoyaron.
- ¿Entonces mañana voy contigo? - Me preguntó David.
- Sí, así lo tengo ya comprado y dejo de agobiarme, bueno, y si quiere venir alguno más que venga, pero supongo que querrán estar sus chicas. - Lo demás asintieron.

*Narra Lucía*

Ya estaba abajo esperando a que Clara bajara. Con el paso del tiempo se había ido volviendo más puntual, pero parecía que hoy volvía a tardar. Miré la hora en el móvil y vi que ya eran las seis y media, Elena y Ana estarían esperándonos.

- ¡Lo siento! - Exclamó Clara saliendo de su portal. Detrás de ella iba Rocío.
- Muy mal Clara, ¡yo que pensé que ya eras puntual! - La dije bromeando.
- ¡Ha sido su culpa! - Señaló a Rocío.
- ¡Encima! Yo que te estaba haciendo compañía...
- Bueno chicas, el caso es que las otras dos ya deben estar esperándonos, ¡así que vamos! - Tras decir esto las tres salimos de nuestra urbanización y fuimos con las demás. Poco después ya habíamos llegado.

- ¿Esta vez de quién ha sido la culpa? - Preguntó Elena cuando llegamos.
- ¡De ella! - Rocío y Clara se señalaron mutuamente. 
- Pobre Lucía... - Acabó respondiendo Ana.
- Bueno, ¿ahora qué hacemos?
- Ni idea. ¿Damos una vuelta hasta que nos llamen los chicos? - Propuso Clara.
- Por mí vale. - Respondió Elena. Pero justo cuando empezamos a caminar me llamó David.
- Chicas, creo que ya vienen. - Dije sacando mi móvil del bolsillo. Me alejé un poco para poder hablar mejor.

* Conversación telefónica*

- ¡Hola cariño! ¿Os queda mucho?
- No, ya estamos de camino. En unos diez minutos os llamamos para que nos digáis donde estáis e ir con vosotras.
- ¡Perfecto!
- ¡Pues hasta luego cielo!
- Espera un momento.
- Dime.
- ¿Sabes por qué no podía estar Rocío hoy con vosotros? Me han contado Clara y ella que habíais quedado los cinco para hablar en casa de Dani y él no la dejaba estar,  y ella , bueno... Ella está algo preocupada.
- Em... No, no pasa nada con ella. Eran cosas de trabajo, nada más.
- ¿Y entonces por qué no podía estar?
- Pues... Bueno, no sé, cosas de Dani.
- Vale... Luego hablaré yo con él.
- ¡No! Tranquila, ahora le digo yo algo, pero tú no le digas nada, hazme caso.
- Estáis muy raros los dos.
- ¿Raros? No. Anda tonta, ahora te veo. Te quiero.
- Hasta ahora. Te quiero. - Colgué pensativa.


- Dicen que ya están de camino, que un rato nos llamarán para saber dónde estamos. - Dije una vez que había vuelto con la demás. Decidí no contarlas el resto de la conversación. Ya lo diría cuando consiguiera enterarme de algo más.

2 comentarios:

  1. Me encanta, me encanta, me encanta!! Escribes super bien, he descubierto hace poco tu novela y la e leido muy rapido, porque me tiene enganchadisima !! Bueno besoos!! Feliz Año Nuevo !!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchísimas gracias! ¡Feliz año y un beso enorme! :D

      Eliminar