*Narra Clara*
- Luego te veo cielo. Te quiero. - Blas se acercó y me besó. Salí de su casa y me dirigí a mi urbanización. Eran casi las cuatro y media, había quedado con las chicas dentro de dos horas porque hacía mucho calor, así que tendría tiempo para arreglarme, ya que luego nos veríamos todos.
Cogí el coche y en unos veinte minutos ya estaba aparcando en el garaje. Llamé al ascensor y vi como Rocío se acercaba corriendo a mí para que la esperara.
- ¡Rocío! ¿No habíamos quedado más tarde? - La pregunté.
- Sí, pero digamos que Dani me ha echado de casa un par de horas. Me dijo que tenía que hablar con los demás y que era cosa de ellos, no sé, estaba muy raro...
- No te preocupes, ya verás que es una chorrada, además, ¡luego les vemos!
- Ya...
- ¿Te subes a mi casa? - Propuse sonriente.
- Sí, ¡que si no a ver qué hago yo hasta que llegue la hora!
- Se te echa de menos por aquí Rocío...
- ¡Pero nos seguimos viendo casi todos los días!
- No es lo mismo, antes sólo tenía que bajar las escaleras.
- Anda, ven aquí. - Me abrazó. - Le voy a tener que decir a Blas que te dé un poco más de cariño, que luego me vienes sensible.
- ¡Mira que eres tonta! - Llegamos a mis piso y las dos pasamos. Una vez dentro, fuimos a mi habitación y ella me ayudó a elegir la ropa para esta tarde. Echaba de menos estos momentos.
*Narra Dani*
La verdad es que estaba bastante nervioso. Llevaba pensándolo un tiempo, pero primero se lo tenía que decir a los chicos. ¿Me apoyarán? Bueno, son como mis hermanos, seguro que sí. Pero aún así no sé si iban a estar de acuerdo con mi decisión, pensarían que es precipitado. En estos momentos sólo quería que llegara la hora para poder decírselo a ellos.
Un rato después los cinco estábamos reunidos.
- Bueno, dinos, ¿qué es eso que nos tienes que contar? - Preguntó primero David.
- Oye, ¿y Rocío? - Dijo Carlos.
- Creo que ha ido a casa de Clara, ella no podía estar aquí.
- ¿Y eso? ¿No puede saber lo que nos tienes que decir? - Preguntó Blas.
- ¡No! A ver, os lo voy a contar a vosotros pero por favor, que de aquí no salga. - Rogué.
- Vale. - Me respondieron los cuatro a la vez. Minutos después les había contado lo que quería hacer. Todos tenían la cara que me esperaba, estaban sorprendidos.
- ¿Lo dices de verdad? - Me preguntó Álvaro.
- Pero, ¿ya? - Blas no terminaba de creérselo.
- ¿En serio? - Dijo David.
- Sí, lo digo de verdad, y no, aún no, pero dentro de poco.
- Qué fuerte. - Término diciendo Carlos.
- ¿Creéis que hago bien? - Pregunté mirando al suelo.
- Si es lo que de verdad sientes y lo que quieres, está claro que haces bien. - Opinó Blas.
- Yo creo que Blas tiene razón. Pero de todas formas piénsatelo bien. - Continuó Álvaro.
- La verdad es que creo que lo tengo bastante claro. - Seguimos hablando un buen rato y todos me apoyaron.
- ¿Entonces mañana voy contigo? - Me preguntó David.
- Sí, así lo tengo ya comprado y dejo de agobiarme, bueno, y si quiere venir alguno más que venga, pero supongo que querrán estar sus chicas. - Lo demás asintieron.
*Narra Lucía*
Ya estaba abajo esperando a que Clara bajara. Con el paso del tiempo se había ido volviendo más puntual, pero parecía que hoy volvía a tardar. Miré la hora en el móvil y vi que ya eran las seis y media, Elena y Ana estarían esperándonos.
- ¡Lo siento! - Exclamó Clara saliendo de su portal. Detrás de ella iba Rocío.
- Muy mal Clara, ¡yo que pensé que ya eras puntual! - La dije bromeando.
- ¡Ha sido su culpa! - Señaló a Rocío.
- ¡Encima! Yo que te estaba haciendo compañía...
- Bueno chicas, el caso es que las otras dos ya deben estar esperándonos, ¡así que vamos! - Tras decir esto las tres salimos de nuestra urbanización y fuimos con las demás. Poco después ya habíamos llegado.
- ¿Esta vez de quién ha sido la culpa? - Preguntó Elena cuando llegamos.
- ¡De ella! - Rocío y Clara se señalaron mutuamente.
- Pobre Lucía... - Acabó respondiendo Ana.
- Bueno, ¿ahora qué hacemos?
- Ni idea. ¿Damos una vuelta hasta que nos llamen los chicos? - Propuso Clara.
- Por mí vale. - Respondió Elena. Pero justo cuando empezamos a caminar me llamó David.
- Chicas, creo que ya vienen. - Dije sacando mi móvil del bolsillo. Me alejé un poco para poder hablar mejor.
* Conversación telefónica*
- ¡Hola cariño! ¿Os queda mucho?
- No, ya estamos de camino. En unos diez minutos os llamamos para que nos digáis donde estáis e ir con vosotras.
- ¡Perfecto!
- ¡Pues hasta luego cielo!
- Espera un momento.
- Dime.
- ¿Sabes por qué no podía estar Rocío hoy con vosotros? Me han contado Clara y ella que habíais quedado los cinco para hablar en casa de Dani y él no la dejaba estar, y ella , bueno... Ella está algo preocupada.
- Em... No, no pasa nada con ella. Eran cosas de trabajo, nada más.
- ¿Y entonces por qué no podía estar?
- Pues... Bueno, no sé, cosas de Dani.
- Vale... Luego hablaré yo con él.
- ¡No! Tranquila, ahora le digo yo algo, pero tú no le digas nada, hazme caso.
- Estáis muy raros los dos.
- ¿Raros? No. Anda tonta, ahora te veo. Te quiero.
- Hasta ahora. Te quiero. - Colgué pensativa.
- Dicen que ya están de camino, que un rato nos llamarán para saber dónde estamos. - Dije una vez que había vuelto con la demás. Decidí no contarlas el resto de la conversación. Ya lo diría cuando consiguiera enterarme de algo más.
Me encanta, me encanta, me encanta!! Escribes super bien, he descubierto hace poco tu novela y la e leido muy rapido, porque me tiene enganchadisima !! Bueno besoos!! Feliz Año Nuevo !!
ResponderEliminar¡Muchísimas gracias! ¡Feliz año y un beso enorme! :D
Eliminar