sábado, 28 de diciembre de 2013

Capítulo 33.

*Narra David*

[Tres años después.] 

¡Por fin de vuelta a España! La verdad es que los cinco estábamos cansados de tanto viaje, aunque muy felices de que por fin nuestra música fuera conocida por casi todo el mundo. Los cinco habíamos crecido, seguíamos cumpliendo todas las metas que nos poníamos y era increíble compartir nuestra música con miles, con millones de personas. Llegué corriendo a casa, cada uno hizo lo mismo con la suya. Primero llamé a Lucía y después deshice mis maletas rápido para poder estar tranquilo un rato. Seguía estando con ella, en realidad cada uno seguía estando con su pareja de hace casi tres años. Aunque cada relación tuvo sus más y sus menos, en ocasiones era enorme la distancia que nos separaba y no era fácil llevarlo bien. Por un lado estaban Clara y Blas, el amor entre esos dos era increíble. Muchas veces me sorprendía de todo lo que era capaz de hacer el uno por el otro. 
Carlos y Ana eran la pareja más divertida y la que llevaba más tiempo unida. Seguían igual que el primer día, se querían un montón y aunque a ella le afectaba bastante no poder verle a diario, él siempre conseguía hacerla reír y sentir bien. 
Rocío y Dani... Bueno, ellos tenían una relación que parecía que había salido de un cuento. ¡Hasta vivían juntos desde hace casi un año! En ocasiones creo que Dani es demasiado enamoradizo y se lanza muy rápido, pero la pareja que había escogido era ideal.
Álvaro y Elena llevaban bien lo de la distancia. Bueno, bien no, pero seguramente los que mejor. Cuando ellos de verdad lo pasaban mal era en el momento en el que nosotros nos teníamos que ir. Muchas veces él se preocupaba por el comportamiento que las chicas nos contaban que tenía ella cuando llevaban mucho tiempo separados. Pero ahora tocaba que todo volviera a la normalidad.
Por ultimo Lucía y yo con el tiempo fuimos uniéndonos y queriéndonos más. Elegirla a ella en su día había sido una buena elección y cada vez estaba más seguro de eso.

Abrí las cortinas. Por fin había vuelto el verano, el calor y el poder ir de vuelta a la piscina o a la playa. Me apetecía una tarde en la que puediéramos estar los diez juntos como hace un par de meses. Creo que todos lo echábamos de menos porque, siempre que volvíamos unos días acabábamos quedando por separado o, en el caso de que todos coincidiéramos, era muy poco tiempo o en el aeropuerto.
Mi móvil comenzó a sonar. Fui al salón a cogerlo.

*Conversación telefónica*

- ¿Diga?
- ¡David! Necesito verte, bueno, a ti y a los demás. Avísales, a las cinco en mi casa. Es importante.
- ¿Se lo digo también a las chicas? Que hace tiempo que no nos juntamos todos...
- ¡No! - Me contestó rápido y alterado.
- ¿Y eso? ¿Pasa algo?
- Ya lo sabréis. Por ahora ni se os ocurra llamar a ninguna para que vengan. Ya las llamamos cuando termine de hablar con vosotros.
- Me estás asustando Dani...
- Tú tranquilo.
- Vale. Bueno, voy a llamar a los demás. ¡Luego te veo!
- ¡Hasta luego!

Nada más colgar llamaron al timbre de mi casa. Miré por la mirilla y al ver quién había venido a verme, sonreí. Sin esperar más tiempo abrí y Lucía entró en mi casa.

- ¡Te he echado de menos tonto! - Me dijo nada más abrir mientras me abrazaba.
- ¡Pues anda que yo! - Con sus brazos rodeó mi cuello y nos besamos. Los dos necesitábamos uno de esos besos.
- Bueno, cuéntame. ¿Qué tal toda la gira? - Comencé a contarle cada una de las historias, de conciertos y firmas, las anécdotas, los despistes de cada uno... Los cinco lo habíamos pasado bastante bien.
- ¿Te quedas a comer? - Pregunté al terminar de contarle todo.
- ¡Vale! ¿Luego damos una vuelta?
- Bueno... Dani nos ha dicho que teníamos que ir urgentemente a su casa, que nos tenía que contar algo. Lo que no entiendo es por qué no nos lo ha contado en estos días... Pero en cuanto terminemos de hablar te llamo y venís todas con nosotros, ¿vale? 
- Vale cielo. - La besé y los dos entramos en la cocina para preparar algo. Abrí la nevera y no casi no había comida. Nos tocaría ir a comprar algo.

*Narra Clara*

Todo listo. Ahora sólo falta que llegue a casa. Hace casi un par de minutos me dijo que no le faltaba nada para llegar. La verdad es que me sentía un poco rara. Yo ahí sola en el rellano de su casa, con unos globitos y una gran pancarta que ponía 'TE HE ECHADO DE MENOS CHIQUI'. Sólo rezaba para que ningún vecino saliera de su casa y para que Blas no tardara mucho más en venir. Sin esperar mucho más escuché cómo alguien llamaba al ascensor, justo en ese momento sonó mi móvil. 'Ya casi estoy princesa'. Vale, era él. Me levanté de las escaleras y me coloqué enfrente del ascensor esperando a que llegara.

- ¡Sorpresa! - Grité cuando mi chiquitito salió del ascensor.
- ¡Cielo! - Soltó sus maletas y vino rápidamente a abrazarme. - Yo también te he echado de menos. - Agarró mi cara con sus manos y me besó con el mismo cariño de siempre. - Anda, pasa dentro. - Abrió la puerta y los dos pasamos. Primero le ayudé a instalarse y después pasamos la mañana juntos. Sí, le había echado muchísimo de menos.

*Narra Carlos*

- Venga, ya queda menos Carlos. - Susurré de nuevo arrastrando las pesadas maletas. Creo que me llevé demasiada ropa y compré demasiados regalos. Me quedaba una calle. Sólo una. Menos mal.
- ¿Te ayudo? - Preguntó alguien detrás de mí. Me giré sabiendo quién me había hablado. Conocía su voz perfectamente.
- ¡Mi rubia! - Aparté las maletas y fui corriendo a por ella. La abracé mientras me decía al oído que me había echado de menos y yo la respondía con un dulce y sincero 'te quiero'. 
- Como os volváis a ir otro mes me llevas en tu maleta, aviso. - Me dijo mientras me ayudaba a llevar una de mis maletas.
- No pienso volver a estar otro mes separado de ti. Te lo prometo Ana. - La miré y pude ver cómo empezaba a emocionarse. - Ven aquí tonta. - Casi antes de que terminara la frase ella ya se había acercado a mí para poder besarme. Era un beso que transmitía cariño, entendía perfectamente que sus labios me decían que me querían, que me echaban de menos, que no podía estar separada de mí. Y en ese momento miles de sentimientos me invadieron. Gracias a ella cada día de gira en otra punta del mundo se había pasado más rápido, deseando que llegara un reencuentro como este, mejor aún de como me lo había imaginado.

*Narra Álvaro*

¡Por fin en Madrid! Hacía tiempo que me apetecía volver por esas calles. Arrastraba con cada brazo una maleta. Por suerte estaba muy cerca de casa. Tenía planeado dejar todas mis cosas en casa e ir a visitar a Elena. Y así hice. Dejé todo en el salón, cogí las llaves de casa y del coche, el móvil y salí de casa. Llegué a San Fernando sin ningún problema, al fin y al cabo estaba cerca de Alcalá. Aparqué en el primer hueco que vi libre y me dirigí a su piso. Ya caminaba por su calle y vi que ella salía de su casa. No me vio. Caminaba en la misma dirección que yo, así que lo único que podía verle era la espalda. ¿A dónde iría? Seguramente cogería su coche para ir a buscarme tal y como habíamos acordado. Aceleré el paso hasta ponerme a su lado. No la dije nada, quería que se diera cuenta de que era yo quien iba a su lado. Nada, seguía a lo suyo mirando el móvil. Marcó un número y mi móvil comenzó a sonar. Miró a su derecha reconociendo la cancioncilla que tenía de tono de llamada y me abrazó.
- ¿Qué haces aquí? ¡Se supone que tenía que ir yo a visitarte! - Me dijo emocionada mientras seguíamos abrazándonos.
- Me apetecía darte una sorpresa. - Dije mientras me era inevitable sonreír. No hizo falta que respondiera con palabras, con su sonrisa me era suficiente.
- ¿Quieres venir a mi casa? Tengo que darte un regalo que compré con las chicas el otro día. Es una chorrada, pero me hizo ilusión.
- Vale, vamos. - Cogidos de la mano subimos hasta su casa. Ella abrió la puerta.
- Espera aquí, voy a la habitación a cogerlo. 
- De eso nada. - La cogí en volandas y los dos fuimos a su cuarto. Por suerte sólo nos vio su hermana, que ya estaba acostumbrada a nuestras tonterías.
- ¿Te recuerdo como acabé la última vez que me cogiste así? Creo recordar que el suelo estaba muy rico.
- ¡No seas boba! La otra vez fue porque me tropecé, esta vez... ¡Es aposta! 
- ¡Ni se te ocurra!
- Demasiado tarde... - Simplemente me senté en el suelo con ella aún entre mis brazos.
- Me habías asustado...
- Ya lo sé. - Le acaricié la cara y le aparté el pelo. - Pero ha a merecido la pena para tenerte más cerca. - De nuevo, aquella habitación que fue testigo de nuestro primer beso, estuvo presente en otro de los miles de besos que nos quedaban.

*Narra Rocío*

Por lo visto los chicos ya estaban llegando a casa, así que Dani entraría en nuestro piso dentro de poco. Esta mañana había decorado un poco el salón para cuando llegara. Quería poder achucharle de nuevo.

- ¡Ya estoy aquí mi vida! - Exclamó al entrar por la puerta. - ¡A la! ¡Me encanta como has puesto todo esto!
- Me alegro de que te guste cielo. - Casi corriendo me acerqué a la puerta para poder besarle y darle la bienvenida en condiciones. 
- ¿Me has echado de menos? - Me preguntó al separarnos.
- Muchísimo.
- Eso es menos de lo que yo te he echado de menos.
- ¡Tonto!
- Tu tonto.
- Mi tonto. - Rodeó mi cintura y besó mi sonrisa. Era perfecto. - De mí no te vuelves a separar, eh. ¿Vamos a algún sitio después de comer?
- Bueno... ¿Por qué no quedas con las demás un rato? A las cinco iban a venir los chicos un rato, poco tiempo, tranquila.
- No pasa nada, ¡así veo a los demás!
- Verás cielo, sólo podemos estar los cinco...
- ¿Y eso? ¿Pasa algo?
- Tú estate tranquila, hazme caso.
- Vale... Pero, ¿luego nos vemos todos?
- ¡Claro! Tú no te preocupes por eso. - La sonreí para alegrarla un poco. Ella sí que no podía enterarse. La besé de nuevo y entré en nuestra habitación para colocar todas mis cosas. Puse un mensaje a Blas, Carlos y Álvaro para decirles que esta tarde vinieran a mi casa, no me fiaba de que David se lo hubiera dicho a los demás, él siempre vive con su despiste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario