*Narra Clara*
El día anterior había sido genial. En la fiesta de cumpleaños de Lucía todos lo pasamos bastante bien, creo que hasta mejor de lo que nos esperábamos. Pero aún faltaba el día de hoy. Al principio Ana nos propuso ir a su piscina todos juntos, pero entre una cosa y otra acabamos decidiendo ir al Aquopolis. Algunas de nosotras aún no habíamos ido, por parte de los chicos se lo habían recorrido cientos de veces. Así que, una vez que ya tenía en una mochila todo preparado para pasar el día, salí de casa para llamar a Lucía y Rocío.
Al salir del portal ya me estaban esperando las dos. Miré el reloj extraña por la presencia de mis dos amigas. Bueno, esta vez sólo había tardado cinco minutos más de la cuenta, tampoco llegaba tan tarde.
- ¡Por fin! - Exclamó Lucía.
- ¡Sólo llegas cinco minutos tarde! - Continuó Rocío.
- Mmm... ¿Gracias? - Respondí a toda la emoción que traían mis dos amigas. - Bueno, ¿vamos ya? - No hizo falta una respuesta y la tres salimos de la urbanización para recoger a Ana y Elena. Diez minutos después las cinco ya estábamos juntas y preparadas para marcharnos.
Cogimos el autobús en el que debíamos ir y tras varias conversaciones, risas y tonterías llegamos al parque acuático.
- ¿Habrán llegado ya? - Preguntó Lucía.
- Yo por aquí no les veo, voy a llamarles. - Elena se alejó un poco del grupo, sacó el teléfono y llamó a los chicos.
- ¡Tengo ganas de entrar! A ver si no tardan mucho en llegar, que yo nunca he venido aquí. - Dijo Rocío.
- Rocío, ¡estás igual que yo!
- ¡Chicas! Dicen que ya están aparcando, que en dos minutos están aquí. - Nos comunicó Elena.
- ¡Vale! - Contestó Ana.
- ¡Mírales! - Dije poco tiempo después al ver que nuestros cinco chicos se acercaban.
- ¡Hola chicas! - Blas saludó el primero y los demás lo hicieron a continuación. Cada uno sacamos nuestra entrada y entramos rápidamente.
- ¿A dónde vamos primero? - Preguntó Carlos.
- Yo no conozco esto así que donde vosotros digáis. - Contesté.
- ¿Subimos ahí? - David señaló un gran tobogán. La gente se tiraba entusiasmada por él, tenía buena pinta.
- ¡Por mí vale! - Contestó Ana.
- Pues vamos, es por aquí. - Todos seguimos al moreno y pronto llegamos a la cola. Tuvimos que esperar unos diez minutos y ya estábamos los primeros para descender aquel largo tobogán.
- ¡Yo primero! - Dijo Álvaro y acto seguido se tiró.
- ¡Pues ahora yo! - Lucía fue la segunda. El resto nos tiramos después. La verdad es que era bastante divertido.
Una vez que los cinco habíamos bajado del tobogán acuático pusimos rumbo a otra atracción en la que seguro que nos empaparíamos más que la anterior y así sucesivamente.
- Oye, ¿paramos y comemos algo? Ya son casi las tres. - Propuso Dani.
- ¿Aquí hay mesas o algo para que podamos comer? - Preguntó su pareja.
- Como se nota que no has venido nunca... Es por allí. - Dani cogió a Rocío de la mano y seguimos a la pareja.
Llegamos a un merendero con un montón de mesas y bancos. Tomamos asiento y cada uno empezó a sacar su comida de la mochila.
- Vamos a por bebidas, ¿queréis algo? - Nos preguntaron Carlos y Ana. Cada uno le contestó lo que quería y los dos fueron a recogerlo de una máquina que había cerca.
- ¿Os lo estáis pasando bien? - Preguntó Blas.
- Si no fuera porque soy la que más se moja... - Respondió Elena.
- ¡Mejor! ¡Si hace muchísimo calor! - Contestó David.
- Déjala. Ella sufre por su flequillo, que mojado, no es el mismo... - Dijo Álvaro entre risas. Elena no tardó en golpearle levemente un brazo. Seguramente tendría un poco de razón pero al fin y al cabo ella era una de las que mejor se lo estaba pasando.
- ¿Fanta de naranja? - Preguntó Ana al llegar cargada a la mesa con la mitad de las bebidas.
- ¡Yo! - Le respondí. Entre la pareja de rubios repartieron las botellas de refrescos que traían y al terminar todos comenzamos a comer.
*Narra Dani*
Se hacía tarde y nos quedaba poco tiempo para poder disfrutar del día. Nos paramos enfrente de una atracción. Era bastante alta, pero al final caías en una piscina así que no había nada de lo que preocuparse. Pero mi tonta no pensaba así.
- ¡Venga Rocío! ¡No está tan alto! - Insistí.
- ¿Cómo que no? ¡Yo ahí no me subo! - Por mucho que intentara convencerla parecía que no daba resultado.
- ¡Pero si al final vas a caer en la piscina!
- ¿Y si me caigo antes?
- Pero si está controlado, ¡no pasa nada!
- Rocío, o te subes o me subo ya, ¡que van a cerrar en breve! - Dijo Lucía.
- Bueno... Vale... ¡Pero como me pase algo los culpables sois vosotros! - Esperamos un poco haciendo cola y nos repartimos en dos barcas. En la primera iban Lucía, David, Álvaro, Elena, Ana y Carlos y en la segunda íbamos Clara, Blas, Rocío y yo. La barca avanzaba dando vueltas y mojándonos continuamente hasta que por fin, llegamos a la gran 'cima'. Ahí nos dejaron caer por una larga cuesta de agua hasta calarnos enteros.
- ¿Te ha gustado? - Dije a Rocío ayudándola a salir.
- Al final ha estado bien...
- Ya sabía yo que te lo ibas a pasar bien. - La sonreí, me sonrió y cogidos de la mano nos unimos al resto del grupo.
Era bonito poder compartir todos esos momentos junto a ellos. Lo malo y, que a algunos de nosotros nos preocupaba, era lo que en un futuro nos pudiera pasar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario