domingo, 25 de mayo de 2014

Capítulo 49.

*Narra Rocío*

Hacía casi dos años de aquella proposición y parecía mentira que mañana fuera a ser el gran día. Aunque había pasado bastante tiempo desde el día en el que Dani me pidió matrimonio todo seguía igual. Bueno... ¡Todo era muchísimo mejor! Auryn ya era reconocido por cualquier rincón del mundo, cada componente del grupo seguía con la pareja con la que empezó hace casi cinco años y todo iba sobre ruedas.
Ahora me tocaba descansar, intentar dormir aunque fuera un poco para mañana estar lo suficiente despierta para pronunciar el esperado 'sí quiero'. Cada vez que pensaba en aquello conseguía que la piel se me erizara. Estaba bastante nerviosa y cualquiera que me viera podría notarlo, aunque ahora estaba sola. Prefería no dormir con Dani para no molestarle, al fin y al cabo sería yo la que tendría que madrugar para ir a la peluquería y todo lo que conlleva una boda en condiciones. Antes de que pudiera seguir pensando en lo nerviosa que estaba mi teléfono comenzó a sonar. Me acerqué a él y descolgué.

*Llamada telefónica*

- ¿Aún no te has dormido?
- ¿Tú tampoco? - Contesté riendo.
- Supongo que estoy igual de nervioso que tú.
- No creo que tanto como yo. ¿Te imaginas que me piso el vestido? ¿Y si me caigo con los tacones?
- Vale, estás más nerviosa que yo.
- Bueno, ¿y qué tal en la despedida de soltero?
- Bien, ya sabes, con los cuatro cabras y los demás las risas están más que aseguradas. ¿La tuya qué tal?
- Mejor ni hablamos... Entre Clara y Elena que bueno, ya sabes que en bastantes ocasiones se las sigue yendo la cabeza, he pasado vergüenza en varias ocasiones. Pero bien, ha estado muy bien.
- Me alegro entonces. - Dijo antes de que un bostezo de apoderara de él.
- Anda, vete a dormir. Mañana tienes que ser un novio guapo, no un novio con sueño.
- A ver si soy capaz...
- Ya verás que sí cielo. ¡Aunque la que también tiene que ser capaz soy yo! 
- Buenas noches anda. Descansa y no te pongas más nerviosa. Te quiero.
- Te quiero Dani. - Colgué.

Sinceramente hablar con él me había hecho relajarme un poco aunque no lo pareciera. Tenía que concienciarme de que mañana todo iba a salir bien. Mañana era el gran día, mañana... Mañana sin duda tendría que ser increíble. Y tras pensar en cómo sería de mil maneras distintas, acabé dormida sobre el gran colchón.

*Narra Ana*

Sólo eran las seis y media de la mañana y ya tenía que levantarme. Cogí toda la ropa, zapatos, maquillaje y demás y habiéndome preparado minutos antes, fui hasta casa de Rocío.

- ¿Me puedes explicar por qué he dormido menos de hora y media y no tengo nada de sueño? - Me dijo en cuanto abrió la puerta para entrar en su casa.
- Se llaman nervios, y me da que tú los tienes por los dos a la vez. - Respondí mientras dejaba todo lo que había traído.
- Tengo que relajarme. - Dijo inspirando y espirando lentamente.
- Anda, vamos a preparar las cosas y nos vamos a que te peinen.
- Es verdad, vamos que sino luego estamos con las prisas.

Las dos entramos en su habitación y comenzamos a organizar la ropa que llevaría ese día. Su gran vestido y el que llevaría más tarde para la fiesta, los zapatos de tacón y las sandalias planas para cuando le costara andar, la diversidad de lacas, orquillas y peines que Rocío insistía en que eran 'imprescindibles'. Y, cuando por fin pudimos ordenar todo para meterlo en mi coche, fuimos a la peluquería donde la maquillarían y peinarían.
Horas después salimos para el lugar en el que tendría que ponerse el vestido. Se acercaba el gran momento y había conseguido ponerme nerviosa hasta a mí.

- ¡Rocío! ¡Estás preciosa! - Dije una vez que se había  cambiado. A ninguna nos dejó verla antes con el vestido puesto. Y ahora que lo llevaba y que iba tan bien arreglada, había que reconocer que estaba impresionante.
- ¿Te gusta?
- ¡Me encanta! 
- ¿Lo dices de verdad?
- ¡Y tanto! Y ahora, intenta tranquilizarte un poco, todo va a salir bien. Todos los demás vamos a estar ahí para apoyaros a los dos hoy. Es vuestro gran día y eso no lo va a cambiar nadie. - Dije y acto seguido la abracé. Ahora a penas quedaba media hora para que la ceremonia empezara.
Tuve que irme con el resto de invitados. La verdad que en cuanto vi a Carlos me impresioné. Él con traje. Sólo lo había visto en fotos y algún que otro vídeo, según él no era 'su estilo'.
Y fue así, entre trajes y vestidos, que llegó la hora de pasar todos dentro  de la iglesia y poco tiempo después Rocío comenzó a andar hacia el altar por el pequeño pasillo mientras dos de sus pequeñas sobrinas la sujetaban el vestido por la parte de atrás. Dani la esperaba sonriente, algo nervioso, pero con los ojos brillantes. Nunca antes le había visto mirar así a alguien, estaba claro que quería a Rocío y mucho. Por fin ella llegó al altar y Dani le cogió la mano. Entrelazando sus dedos, la ceremonia comenzó.
Todo se me pasó demasiado rápido y antes de lo que esperaba llegó el famoso:

- Sí quiero. - Dijo Rocío respondiendo a la pregunta que acababan de formularle.
- Yo os declaro marido y mujer. - Vino después. Y acto seguido, los dos se fundieron en el beso más sincero hasta entonces.

Pronto la gente empezó a aplaudir. '¡Viva los novios!' se escuchaba repetidamente mientras la pareja salía de la iglesia. A la salida amigos y familiares les esperaban con puños de arroz para tirárselos encima.

- Oye, en nuestra boda nada de arroz, a nosotros que nos tiren chocolate. - Me dijo Carlos.
- ¿Tan seguro estás de que sea capaz de soportarte para siempre? - Le pregunté sonriendo y levantando las cejas.
- ¿Tan malo soy? 
- Sólo un poco. - Dije antes de darle un pequeño beso.

*Narra Clara*

Un rato después nos repartieron en varios autobuses en los que nos llevarían al lugar en el que se celebraría la boda. 

- Aún no me has dicho nada de mi traje. - Me dijo Blas poniendo morritos.
- Estás muy guapo y lo sabes.
- No creo que tanto como tú, vas más que preciosa.
- ¡Tampoco te pases!
- ¡Pero si es la verdad!
- Blas tiene razón. - Dijo Lucía asomando la cabeza entre los dos asientos.
- ¡Lucía! - Dije mientras reía a carcajadas.
- ¡Ves como tengo razón! 
- Anda, para arriba, que ya vamos a llegar.
- ¡Uy! ¡Qué pronto! - Dije poniéndome en pie.

Todos bajamos ordenadamente y vimos un gran restaurante rodeado de un pequeño lago y varias mesas llenas de comida. Todo decorado y adornado con flores. Eso sí que era precioso.

- ¡Venga Carlos! ¡Que puedes comer libremente! - Dijo Álvaro mientras el rubio miraba con los ojos bien abiertos la cantidad de comida que había.
- ¡Pero deja un poco al resto! - Exclamó Elena viendo lo rápido que se acercó la pareja de rubios a la comida.
- Demasiado tarde... - Dije riendo.

Fui con Blas a investigar un poco por la zona. Aún no teníamos hambre y todo el lugar era precioso para dar una vuelta.

- ¿Te imaginas que todo esto es por nosotros algún día? - Me preguntó mientras agarraba mi mano.
- ¿Te refieres a casarnos?
- Sí. Todo esto es precioso y si es para celebrar que vas a compartir el resto de tu vida con alguien lo es más aún. - Dijo sonriendo y sin dejar de mirarme.- ¿Te gustaría? 
- ¡Chicos! ¿Qué hacéis ahí? ¡Que la fiesta está en el otro lado!
- Lucía, ¡al final hoy no sales viva!- Dije alzando la voz para que me escuchara.
- Bueno venga, venid que Dani quiere decir algo.


Blas y yo nos acercamos de nuevo con el resto del grupo. 

- Te quiero para siempre Clara. - Me susurró Blas en el oído mientras Dani cogía un micrófono para hablarnos a todos.
- Yo más y mucho más que para siempre. - Le respondí proporcionándole un dulce beso.
- ¿Se oye? - Dijo Dani probando el micrófono.
- ¡Ya está Dani cantando! - Dijo su hermana riendo.
- Bueno, en primer lugar gracias a todos por haber venido. Es increíble que estéis todos vosotros aquí hoy para compartir uno de los días más felices de mi vida, la vida que desde hace tiempo decidí compartir con alguien más, con Rocío. - Dijo tendiendo una mano para que ella se acercara a él. - Ella ha sido una de las personas que mejor ha sabido ayudarme y soportarme estos últimos años. Ella, tanto como sus cuatro mejores amigas que son ya como hermanas para mí y mis hermanos, Auryn, han sabido hacerme sonreír día a día y quería agradecerlo hoy delante de todos. También gracias a mi familia y a todos mis amigos, que aunque al principio esto fuera un poco una locura, han sabido entender que esto es lo que de verdad siento, la decisión más importante y de la que estoy seguro que es una de las mejores que he tomado. Porque te quiero Rocío, te quiero y sabes que muchísimo. - La abrazó intentando calmar las lágrimas de emoción que caían sobre sus mejillas y acto seguido llamó al resto de Auryn ofreciéndoles un par de micrófonos más. Los cinco empezaron a entonar Me gusta, una de las canciones más preciosas que tenían. Y así, cada uno de los cinco cantó una pequeña declaración de amor a cada una de nosotras.



¡Hola a todos! Bueno, sólo quería avisaros de que el próximo será el último capítulo de la novela. También quería daros las gracias por haber dedicado el más mínimo tiempo en leer cualquier capítulo de la novela, gracias también por los comentarios o los mensajes por Twitter. ¡Sois lo mejor! También quería informaros de que dentro de poco empezaré a subir otra novela nueva, también de Auryn, y si queréis que os avise cuando suba los capítulos simplemente decírmelo a mi Twitter @EleenaQuesadaa. ¡Muchas gracias de verdad!(:

domingo, 18 de mayo de 2014

Capítulo 48.

*Narra Lucía*

Cogí mi pijama y me lo puse rápidamente, hoy el sueño podía notarse. Cogí mi móvil junto con el cargador y lo enchufé al lado de la cama para que cargara. Lo desbloqueé y leí algunos de los últimos mensajes. La mayoría eran del grupo que teníamos los diez juntos.

'Carlos, temo por el lugar al que nos lleves' - Clara.
'Seguro que es algo en plan chocolatelandia o algo así' - Ana.
'Eso seguro' - David.
'Vosotros venid, os va a encantar de verdad.' - Carlos.
'No, si yo eso no lo pongo en duda, pero el miedo sigue ahí. Jajaja' - Elena.
'Tranquila, no habrá que escalar' - Carlos.
'Uh...' - Blas.
'Rubiales, eso ha sido muy cruel' - Clara.
'Él es cruel' - Rocío.
'Encima que os voy a llevar de excursión...' - Carlos.
'No intentes hacerte la víctima, el daño ya está hecho' - Elena.
'¡Anda que no sois pavas Clara y tú! - Dije al terminar de leer la conversación.
'¿Acaso lo dudabas? - Clara.
'Eso es imposible dudarlo' - Blas.
'Qué triste todo, nadie nos defiende' - Elena.
'Pobrecillas, encima que Carlos "las hiere"' -Álvaro.
'¡Pelota, pelota, pelota!' - Dani.
'Ya empezamos...' - Álvaro.
'Bueno, ahora hablando como personas normales y civilizadas... ¿A qué hora quedamos?' - Dije intentando poner orden.
'Quedamos en mi casa a las once' - Carlos.
'¿Tan pronto?' - Ana.
'Una cosa es pronto Ana, y otra muy distinta que a ti te lo parezca porque te levantes a horas no muy decentes' - David.
'¿Entonces me toca madrugar?' - Ana.
'Va a ser que sí' - Rocío.
'Bueno, pues si me permitís, me pongo la alarma y me duermo. ¡Buenas noches!' - Escribí para despedirme.

Tras enviar esto y poner la alarma para el día siguiente tal y como les dije a los demás, dejé el móvil sobre la mesilla y me dormí.

*Narra Ana*

Creo que ya era la cuarta alarma que apagaba, aunque según mi rutina mañanera, hasta que no apagaba siete no me despertaba. Y así fue, en cuanto apagué la última alarma y tras varios comentarios quejándome, me estiré y salí de la cama. Subí la persiana, sol, más sol y ni una sola nube que estropeara el claro cielo.
Fui al baño y en cuanto me duché entré en la habitación para escoger la ropa. Pero, ¿cómo tendría que ir? ¡No sabía ni el lugar al que íbamos! ¿Tendría que ir arreglada? ¿Con ropa cómoda? Como mis preguntas aumentaban por momentos decidí que lo mejor sería preguntarle a Carlos y, minutos después, obtuve la respuesta.

'No hace falta que vayas arreglada, vístete normal aunque te aconsejo que lleves calzado cómodo y sobretodo sé puntual, que ya nos conocemos.
¡Te quiero rubia!'

Vale, ahora sí que podría elegir la ropa con tranquilidad. De nuevo volví a abrir el armario y saqué una de mis camisetas preferidas junto con unos vaqueros cortos de color negro.
Me dirigí a la cocina para tomar algo de desayuno. Esto casi parecía algo nuevo, llevaba casi todo el verano levantándome a la hora de comer o incluso más tarde. Me preparé un par de tostadas y un café. Lo tomé rápido y con ganas, aún ume quedaba maquillarme y secarme y arreglarme el pelo. Recogí la mesa y rápidamente cogí el estuche de maquillaje, una vez que estuve lista me arreglé el pelo. Me sobraron incluso quince minutos, así salí de casa cogiendo el coche para llegar la primera a casa de Carlos.

*Narra Carlos*

Antes de lo previsto el timbre sonó y fui a abrir. Me asomé por la mirilla y tras la puerta se encontraba Ana.

- Parece mentira que haya llegado antes y todo, ¿verdad? - Me dijo bromeando en cuanto abrí la puerta.
- La verdad es que no es muy normal. - Reí. Ana se inclinó para darme un beso y los dos entramos dentro de mi piso.
- Bueno, ¿a dónde nos vas a llevar? - Me preguntó en cuanto pudo.
- Ya dije que es una sorpresa.
- ¿Pero tiene algo de especial?
- A mí me llevaron una vez hace años y la verdad es que me encantó.
- ¿Habrá chocolate? - Me preguntó levantando las cejas.
- Sólo digo que habrá que llevar todo eso. - Dije señalando varias mochilas que había sobre el sofá.
- ¿Ahí que hay? 
- Básicamente es comida. La necesitaremos.
- ¿Hablas por ti o por todos?
- ¡Ni que comiera tanto! Es para todos, ya lo verás...
- Pero... - El timbre volvió a sonar interrumpiéndola. El resto del grupo empezaba a llegar.

Unos quince minutos más tarde los diez estábamos listos para salir así que, en diferentes coches empezamos lo que sería una pequeña excursión.

*Narra David*

- ¿Falta mucho? - Preguntó Álvaro desde unos de los asientos de la parte de atrás del coche.
- No lo sé, yo sólo me limito a seguir a Carlos, el sabrá cuándo parar, ¿no? - Contestó Lucía, que dirigía el vehículo.
- ¿Cuánto tiempo llevamos de viaje? - Nos preguntó Elena que dejaba caer su cabeza sobre uno de los hombros de Álvaro.
- Más de una hora. - Contesté después de mirar el reloj.
- ¡Mirad! ¡Ya para! - Exclamó Rocío al ver que el coche del rubio aparcaba en un pequeño parking.

Los cinco bajamos del coche y nos acercamos al otro grupo. Miré a mi alrededor y sólo veía varias montañas y campo, mucho campo.

- Pues yo me esperaba que nos llevara a un bufet libre... - Dijo Clara mirando a Carlos.
- No es tan bueno como eso pero os aseguro que valdrá la pena. - Contestó él.
- ¿Y ahora qué hacemos?
- Blas, ahora nos toca andar.
- Pues venga, vamos.

Tras dos largas horas que parecieron eternas el grupo entero seguíamos un pequeño camino marcado en una de las pequeñas montañas. Hacía bastante calor y teníamos que cargar con el peso de la mochila que Carlos había preparado libremente para cada uno de nosotros.

- ¿Vamos a parar pronto? - Preguntó Rocío.
- Ya no queda nada, tranquilos.

Efectivamente, tan sólo diez minutos después llegamos a lo que sería la cima. Aunque la montaña no era alta las vistas eran increíbles.

- Me trajeron hace varios años aquí y por muy cansado y pesado que fuera el viaje siempre había querido volver. Y puesto que ahora nos toca volver al trabajo, quería compartir todo esto con los nueve. - Nos contó Carlos sin apartar la vista del grupo.
- La verdad es que todo esto es increíble. - Dijo Dani, que miraba asombrado a su alrededor.

Un rato después cada uno comprobamos que dentro de las mochilas había bocatas y bebidas para cada uno de nosotros. Así que, extendiendo varias mantas, nos sentamos a comer disfrutando del paisaje. Era algo que ninguno de nosotros nos esperábamos y que, sinceramente, nos había encantado.

viernes, 2 de mayo de 2014

Capítulo 47.

*Narra Clara*

Sentí el aliento de alguien cerca de mi cara. No sabía quién o qué era eso que me había despertado, así que simplemente abrí los ojos.
Entre algunos de los peluches que había colocados sobre mi cama vi cómo Blas intentaba hacer hueco para colocar... ¿Una bandeja?

- ¿Blas? - Pregunté mientras seguía extrañada de que él estuviera en mi casa.
- ¿Te he despertado?
- Bueno... Más bien sí, pero supongo que será tarde, así que no pasa nada. - Me incorporé y le di un pequeño beso. - ¿Qué haces aquí?
- ¿No lo ves? - Dijo mostrándome la bandeja que llevaba cogida. En ella estaba lo que supongo que sería mi desayuno.
- ¡Vaya! ¿Todo eso es para mí?
- Bueno, si quieres podemos compartir algo, tengo que reconocer que sólo me ha dado tiempo a tomar un café.
- Entonces todo esto para los dos. - Respondí con una gran sonrisa. Él siempre sorprendiéndome.
- Bueno, el plan era que lo tomaras en la cama, pero creo que acabaríamos manchándolo todo.
- ¿Vamos al salón?
- Va a ser mejor. - Rió.

Él salió primero de la habitación, yo me cambié y salí varios minutos después, entré en el baño para peinarme y cuando ya estaba lista fui al salón con Blas.

- ¿Qué quieres que hagamos esta tarde? - Me preguntó una vez que comenzamos a desayunar.
- ¿Hoy no ibais al estudio?
- Al final es en un par de días cuando tenemos que empezar a trabajar otra vez. Por eso he venido hoy, para poder aprovechar estas últimas horas.
- Si quieres hoy pasamos la tarde juntos y mañana con el resto.
- ¡Vale! ¿Y qué te apetece hacer esta tarde?
- Pues no sé, ¡lo que tú quieras!
- ¿Vamos al Retiro?
- ¡Vale! La verdad es que hace bastante tiempo que no voy.
- Si quieres comemos aquí y vamos por la tarde.
- Mejor, porque sabes que hasta que me arregle... - Me levanté de la mesa recogiendo el desayuno y dejándolo en la cocina. Seguro que hoy sería un buen día.

*Narra Ana*

Poco después de comer cogí el coche y fui a casa de Carlos. Él no sabía que llegaría tan temprano, pero me apetecía verle. Pronto tendrían que empezar a trabajar duro de nuevo y había que aprovechar los últimos días.
Una vez que ya estaba allí llamé al timbre y Carlos, bastante despeinado, abrió la puerta.

- ¡Vaya! ¿Tan pronto? - Dijo al abrir la puerta con una gran sonrisa.
- ¡Sí! No quería esperar más, me apetecía verte.
- Bueno, ayer me viste. - Respondió dejando que pasara dentro del piso.
- ¿Acaso eso importa? 
- Ven anda. - Me acerqué a él, que me dio un dulce beso. - Antes de nada, me tienes que dejar que intente arreglar esto. - Dijo señalando el pelo rubio bastante revuelto que le caía por la frente.
- Va a ser mejor. - Dije riendo.

Acto seguido él entró al baño para peinarse y yo di una vuelta por la casa. Me paré en una gran vitrina. Ahí estaban todos los discos, álbumes, tazas y derivados con el logotipo de Auryn y cualquier foto de los cinco. ¡Habían conseguido tanto! 
Seguí andando por el piso hasta llegar a su habitación, era una de las pocas veces que estaba realmente ordenada. En ella había varios marcos y algún que otro álbum de fotos sobre la mesa. Decidí abrir el primero. Ahí estaban todas las fotos de los diez, desde la primera hace años hasta la última de hace escasos días. Cogí el otro álbum que había al lado.  Al abrirlo me vinieron miles de recuerdos, aquella era la foto de mi primera firma, mi primera foto con Carlos. Seguí pasando las páginas. ¡Había tantas fotos! Lo mejor de estos últimos años había sido haberlos compartido con él. Comprobé que una pequeña lágrima comenzaba a resbalar por mi mejilla, ¡eran tantos recuerdos! Poco después llegué a la última página, en ella había un pequeño mensaje:

'Por todo esto y mucho más. Estoy seguro de que aún quedan miles de historias por vivir, pero eso sólo si son a tu lado. Te quiero rubia.'

- ¿Así mejor? - Dijo Carlos asomándose por la puerta. Me giré y le vi, esta vez peinado. Corriendo fui a abrazarle. - ¿Eso es un sí?
- Gracias por todo Charlie. - Vio cómo encima de su escritorio permanecían los dos álbumes que había dejado, aunque esta vez uno de ellos estaba abierto, entonces lo entendió.
- Quería regalártelo luego, pero bueno, me da que te has adelantado. - Me llevó con el hasta la pequeña mesa y me dio el álbum. - Para ti pequeña. - Nos fundimos en un tierno beso y poco después comenzamos a hacer los planes para esta tarde.
- ¿Y si damos una vuelta por el Retiro? Hoy no hace tanto calor y se está genial en la calle. - Propuse.
- ¡Vale! Si quieres salimos ya y aprovechamos toda la tarde.
- Pues vamos entonces. - Recogí mi bolso, que había dejado en el sofá, y minutos después los dos entramos en mi coche.

Una vez que habíamos llegado, sin pensarlo dos veces nos acercamos a uno de los puestos en los que vendían helados. Cada uno no compramos uno y seguimos andando.
Llegamos a la parte del parque en la que la gente solía pagar una entrada para coger su barca y remar por un pequeño lago. La mayoría eran parejas o padres acompañados de sus hijos. Me quedé mirando una pareja que me resultaba bastante familiar.

- ¿Esa no es Clara? - Pregunté a Carlos que estaba a punto de terminar su helado.

*Narra Blas*

- Cariño, sabes que te quiero mucho, pero creo que lo de remar se me da mejor a mí, llevamos dando vueltas en círculos un buen rato. - Me dijo Clara que, sinceramente, tenía razón.
- Tú remas cuando toque remar y yo escalo cuando toque escalar, va a ser mejor así.
- ¿Me lo vas a estar recordando toda la vida? - Preguntó riendo.
- ¡Sólo unos cuantos días!
- Bueno, algo es algo.
- ¡Venga Blas, tú puedes! - Escuché gritar a alguien de fondo.
- ¿Carlos? - Preguntó Clara achinando los ojos para poder localizarlo.
- ¡Parece que hoy todos tenemos los mismos planes! - Dije mientras la barca de nuestros amigos se acercaba a la nuestra.
- ¡Me da que aquí cualquiera rema mejor que tú, eh! - Me dijo Carlos una vez que estábamos cerca.
- ¡Oye, que yo lo he intentado! - Contesté mientras Clara reía.
- Otra cosa es que te haya salido bien. - Opinó Ana, que también comenzaba a reír.

Unos diez minutos más tarde, las dos parejas abandonábamos nuestro pequeño paseo en barca para seguirlo a pie.
Horas después los cuatro acabamos cenando en un restaurante cercano.

- Mañana deberíamos quedar otra vez los diez juntos. Es vuestro último día. - Dijo Ana mientras acababa su plato.
- Eso me ha dicho antes Clara. Podríamos ir a algún sitio.
- ¡Yo sé uno perfecto! - Exclamó Carlos.
- Verás... - Murmuró Clara.
- No, de verdad, está genial. Fui una vez y me encantó.
- ¿Cómo se llama? - Pregunté.
- Mañana lo veréis. ¡Os va a encantar!
- ¿Soy la única que tiene miedo? - Preguntó Clara bromeando.
- Me da que no. - Respondió Ana.
- Confiad en mí, vamos a pasarlo genial.